Medidas ante el abismo: Gobierno cubano busca inversión urgente de la comunidad emigrada

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga explicó en el programa Mesa Redonda las nuevas regulaciones que pretenden atraer a cubanos radicados en el exterior para reactivar la empresa privada, impulsar proyectos productivos y acceder al sistema financiero nacional.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga durante una entrevista con la prensa cubana este lunes. Foto: CF.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció oficialmente este lunes un plan de medidas encaminadas a implicar a los cubanos residentes en el exterior en la recuperación de la devastada economía del país mediante inversiones financieras y participación en negocios dentro de la isla.

Durante una intervención en el programa televisivo Mesa Redonda, el viceprimer ministro y titular del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, explicó las nuevas regulaciones que pretenden atraer a cubanos radicados en el extranjero, aun cuando no tengan residencia efectiva en Cuba, para reactivar la empresa privada, impulsar proyectos productivos y acceder al sistema financiero nacional.

«Hemos reiterado en varias ocasiones que las puertas de Cuba están abiertas para la inversión de la comunidad cubana residente en el exterior, y cuando decimos eso no solo nos referimos a emprendimientos pequeños, nos referimos también a la posibilidad de participar en sectores claves para nuestro desarrollo», dijo Pérez-Oliva Fraga.

El ministro cubano ofreció durante el día entrevistas exclusivas a cadenas extranjeras como NBC y a la agencia oficial Prensa Latina. La jornada estuvo marcada por un apagón general por la caída del sistema energético nacional que abarcó la casi totalidad del territorio cubano.

La emergente convocatoria implicará una profunda flexibilización de los mecanismos internos que hasta el momento habían impedido la presencia y gestión de actores económicos cubanos desde el exterior, y que el gobierno había rechazado como opción de salvamento desde la crisis de los años 90, a pesar de las insistentes sugerencias de consejeros y expertos de todo el mundo.

Pero para el grueso de la comunidad cubana, establecida en Estados Unidos, el pasadizo establecido choca con el obstáculo de las leyes y restricciones del embargo, entre ellas la Ley Helms-Burton, que en 1996 codificó y condicionó las sanciones económicas y financieras a un cambio democrático en Cuba.

A la vez, las garantías jurídicas y el aseguramiento de la inversión necesitarían establecerse más claramente, luego de la prolongada lista de impagos y restricciones a los fondos de numerosos inversionistas extranjeros que apostaron en años recientes por el mercado cubano.

El lenguaje de agitación propagandística del periódico Granma olvida años de portazos y negativas a los cubanos exiliados con esta joya de desmemoria: “Con estas decisiones, en Cuba se ratifica la voluntad de estrechar los vínculos con sus hijos residentes en otras latitudes, reconociendo su papel en la construcción de una patria cada vez más próspera y sostenible, en correspondencia con los principios de justicia social que han guiado el proceso revolucionario desde sus inicios».

En esencia, el paquete de medidas se resume en los siguientes aspectos dirigidos a los cubanos residentes en el extranjero que podrán:

  • Asociarse con empresas privadas y cooperativas al amparo de la Ley  118 de Inversión Extranjera. Hasta ahora esto solo era factible con entidades estatales.
  • Ser socios o dueños de empresas privadas bajo la  condición migratoria de «inversores y de negocios» que establece la vigente Ley de Migración..
  • Participar en las diferentes modalidades financieras previstas en la legislación vigente. A ese fin se les expedirá licencia del Banco Central de Cuba, al amparo del Decreto Ley 362 de 2018 “De las Instituciones del Sistema Bancario y Financiero”.
  • Obtener licencias para participar como proveedores de servicios de activos virtuales, como en el caso de los envíos de remesas.
  • Participar en las producciones agricolas, sobre todo a nivel territorial, con la opción de usufructo sobre la tierra.
  • Abrir cuentas en divisas en bancos nacionales para el desarrollo de sus negocios en el país.
  • Invertir en fondos de inversiones administrados por una institución financiera y de esa forma contribuir al financiamiento de proyectos de interés que ofrezcan la rentabilidad que garantice el retorno del fondo.
  • Crear fondo con destino a proyectos de cooperación internacional con alcance local o nacional.

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