Mariela Castro arremete contra congresistas cubanoamericanos

Mariela Castro durante su entrevista con la cadena CNN en Nueva York.
Mariela Castro durante su entrevista con la cadena CNN en Nueva York.
Por Redacción CaféFuerte

La sexóloga Mariela Castro, hija del gobernante Raúl Castro, afirmó este viernes que los congresistas cubanoamericanos tienen una «limitada capacidad ética» y no representan el sentir de la mayoría de los cubanos que viven en Estados Unidos.

En un «Mensaje de Amistad«, publicado en su blog, Castro hizo un balance de su reciente visita a las ciudades de San Francisco y Nueva York, donde se encontró con numerosos miembros de la comunidad cubana.

«La política exterior de hostilidad de los EE.UU. hacia Cuba está determinada por el interés particular de un cada vez más reducido grupo de políticos de origen cubano, que no conoce Cuba ni representa a los casi 1.8 millones de cubanos que viven en ese país», afirmó Castro.

Agregó que más de 300 millones de estadounidenses son víctimas de las leyes y enmiendas que promueve ese grupo político, atentando contra las libertades civiles en la nación americana.

«¿Cómo es posible que este grupo pueda utilizar fondos millonarios de los contribuyentes estadounidenses, para restringir las libertades civiles?», se cuestionó la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX).

Es su primera declaración pública tras regresar a La Habana, el pasado domingo 3 de junio.

Además dijo sentirse encantada con su viaje a San Francisco, donde pudo visitar la calle Castro, y estar acompaña Cleve Jones, el más cercano colaborador del célebre activista gay Harvey Milk.

Castro, de 50 años, confirmó haber recibido visas en dos oportunidades anteriores para venir a Estados Unidos, en el 2002, pero sólo pudo conceetar el viaje en una ocasión.

El viaje Castro a Estados Unidos tuvo como propósito fundamental participar en un panel del XXX Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), que sesionó en San Francisco del 23 al 26 de mayo. Sin embargo, su programa de actividades incluyó encuentros con representantes de la comunidad homosexual, visita a centros médicos y una charla en la Biblioteca Pública de Nueva York.

También concedió una entrevista a Christiane Amanpour, de la cadena CNN, en la que elogió al presidente Barack Obama, y pidió la liberación de los cinco espías cubanosque cumplen largas condenas en Estados Unidos.

Durante su estancia en territorio estadounidense, un operativo especial del Buró de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado le brindó protección.

A continuación reproducimos íntegramente el post publicado por Mariela Castro:

MENSAJE DE AMISTAD

A propósito de mi visita San Francisco y Nueva York

Amigas y amigos:

Durante el gobierno de George W. Bush, obtuve visa para viajar a los Estados Unidos en 2 ocasiones del año 2002: la primera, la recibí tardíamente, por lo que no pude asistir a un congreso de sexología al que había sido invitada; la segunda, me permitió participar  en la Reunión Anual de la  Society for the Scientific Study of Sexuality (SSSS), una de las asociaciones más antiguas del mundo para el estudio de estos temas, fundada en 1957, (que en su reunión de 2009, en Puerto Vallarta, reconoció mi trabajo con el Public Service Award). Desde entonces, mantenemos estrechos vínculos profesionales.

Yo estaba comprometida con la Asociación Mundial de Sexología (WAS) en promocionar su XVI congreso, en marzo de 2003, en La Habana, donde fue recibido un grupo numeroso de participantes provenientes de los EE.UU, una experiencia muy enriquecedora y amistosa.

Hace un año presenté el resumen de mi trabajo y una propuesta de panel para asistir al XXX Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA),  a celebrarse en San Francisco, en mayo de 2012, que regresó a los EE.UU, después de ocho años, pues desde el 2004 se había decidido trasladar la sede por la negativa de visas a las delegaciones académicas cubanas. Algunas personas comentaron que me resultaría difícil obtener la visa, sin embargo no existieron argumentos válidos para negármela.

El viaje estuvo lleno de sorpresas desde que recibí la visa hasta mi regreso a La Habana: cumplí un apretado programa, no pude cubrir todas las invitaciones recibidas de organizaciones no gubernamentales e instituciones estatales, en San Francisco y Nueva York; el afecto de la gente sobrepasó todas mis expectativas. ¿Cómo explicar que se conociera el trabajo del CENESEX y su impacto no solo en Cuba, sino también en los EE.UU.?

Cada abrazo recibido de forma espontánea me ratificaba que hay mucho en común entre nuestros pueblos, más razones para el encuentro que para distanciamientos, y que la separación que nos impone el bloqueo es artificial y mutuamente dañina.

Nunca imaginé que visitaría la calle Castro, en San Francisco, que simboliza las luchas de algunos movimientos sociales progresistas para exigir sus libertades civiles en una sociedad marcadamente clasista y que además me acompaña Cleve Jones, el más cercano colaborador de Harvey Milk.

En Nueva York también tuve el privilegio de conocer a buenos  cubanos, amantes de su patria y comprometidos con los derechos de la comunidad LGBT, que forman  parte de una ciudad multicolor, no solo en términos de sexualidades, sino por su cultura y su gente. Conversar con estas personas de diferentes orígenes nacionales y coterráneos, confirmó mi sospecha de que la inmensa mayoría de los cubanos en los Estados Unidos anhela relacionarse con la tierra que les vio nacer, o de sus padres. Pero este deseo, cada vez más intenso e indetenible, no está representado en ciertos congresistas cubano-americanos de limitada capacidad ética.

Una parte de la población es consciente de que la política exterior de hostilidad de los EE.UU. hacia Cuba está determinada por el interés particular de un cada vez más reducido  grupo de políticos de origen cubano, que no conoce Cuba ni representa a los casi 1.8 millones de cubanos que viven en ese país, y mucho menos a los más de 300 millones de estadounidenses cuyas libertades civiles son violadas por leyes y enmiendas que han sido promovidas y defendidas por estos grupos.

¿Cómo es posible que el derecho constitucional de los estadounidenses de viajar a Cuba esté condicionado a la agenda personal de este reducido número de políticos inescrupulosos? ¿Cómo es posible que este grupo pueda utilizar fondos millonarios de los contribuyentes estadounidenses, para restringir las libertades civiles?

No logro despedirme de las ciudades de San Francisco y de Nueva York, donde fui recibida con mucho cariño y generosidad. En retribución solo pude invitarlos a nuestra Isla, que no está sola, y al CENESEX.

Tengo mucha información que espero compartir en próximas entradas. Este ha sido una experiencia con muchas emociones que demuestran la inmensa capacidad de amor y solidaridad que caracteriza a nuestros pueblos.

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