Leyendas y verdades olvidadas: Las tribulaciones de Manolo Ray

Ray
El ingeniero Manuel Ray Rivero (1924-2013)

Por Miguel Fernández Díaz
Ya viene muriendo la generación que cerró filas con y/o contra Fidel Castro. El martes 2 de noviembre tocó el turno azaroso al ingeniero civil Manuel Ray Rivero, de 89 años, primer ministro de Obras Públicas del Gobierno Provisional Revolucionario y líder de los grupos anticastristas Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y Junta Revolucionaria (JURE).
El obituario de Ray por la prensa de Miami incluyó sendas calificaciones de disidente (portada de El Nuevo Herald) y activista (interior), además de la rara nota de que “se le conocía ampliamente como un militante anti Castro cuyos grupos lanzaron una serie de ataques armados».
Sin embargo, hay cosas importantes que deben ser recordadas y puestas en perspectiva en su trayectoria. Para respetar estrictamente la Historia.
Ray solicitó fondos federales para MRP tras el fiasco de Bahía de Cochinos y se tropezó con la objeción de que no constaba ninguna acción militar suya contra Castro.
La leyenda reza que, a poco de que el comandante Augusto Martínez Sánchez  -fallecido este año- estuviera a punto de balearlo en reunión del Consejo de Ministros, Ray cayó definitivamente en desgracia con Castro por desaprobar el arresto de Huber Matos y terminaría dejando su cartera de Obras Públicas, el 26 de noviembre de 1959, en manos del capitán Osmani Cienfuegos. En mayo de 1960 Ray fundó el MRP, que continuaría operando clandestinamente en Cuba incluso después que se exiliara  en Estados Unidos, el 10 de noviembre de 1960.
Operaciones autónomas
En julio de 1961, Ray marchó a Puerto Rico y al año fundaba JURE. Hacia junio de 1963 JURE configuraba su ala militar -con oficial de la CIA encargado de asesorar y proveer fondos y material de apoyo- para llevar adelante “operaciones autónomas” contra Castro, en las cuales Wahington negaría estar involucrado.
Una de las primeras operaciones fue sabotear una termoeléctrica en La Habana, pero algo raro sucedió con la embarcación que debía recoger armas y explosivos. Ray planeó entonces infiltrar comandos por la zona de Oriente y corrió el aviso de que aquello iba a ser un 20 de Mayo.
El 4 de junio de 1964 se reportó que la embarcación de Ray había ido a parar a Cayo Anguila (Bahamas) y el destructor británico Decoy apresó al propio Ray (bajo falsa identidad de Manuel Martínez), su querida Silvia Odio (alias Mirtha Barris, arrestada en bikini), los periodistas Andrew St. George y John T. Duncan, y cuatro cubanos. Cada uno pagó 14 dólares de multa y al ser liberados Ray alardeó: “Fidel knows me, and he knows I am coming” (Time, 12 de junio de 1964).
Castro esperó y esperó, pero la siguiente y última tentativa de infiltración de Ray se desinflaría por desperfectos mecánicos. Su lugarteniente, Rogelio Cisneros, tachó a Ray de incapaz y renunció. El ala militar se descompuso y JURE sobreviviría como grupo político simbólico hasta 1968.
 Ray, el nacionalista
En 1969 Ray convocó a un congreso de exiliados y hacia 1972 andaba todavía con intención de reanimar el anticastrismo militante en el Partido Revolucionario del Pueblo (PRP). Su firma RAY Arquitectos e Ingenieros, que había fundado en 1967, terminaría siendo su elán vital en Puerto Rico.
A la vuelta de cuatro décadas, Ray se tiró una foto -AP/Andres Leighton- con el pie: “Como su antiguo mentor afloja su control del poder, [Ray] es la esperanza de otra oportunidad para ayudar a su isla natal». Al año siguiente salió impreso en La Habana otro alarde suyo: “No éramos aliados de los Estados Unidos” (Temas, número 55, julio-septiembre 2008).
El alarde de Ray no da otro margen que para considerarlo maestro del tumbe criollo. Si no era aliado de la Casa Blanca, recibió de ella bastante ayuda material y financiera, que dio incluso para que JURE pagara la tirada de Réplica, que bajo la dirección de Max Lesnik -con expediente de personalidad 201-209258 en la CIA- se dedicaba a contrarrestar la propaganda probatistiana dentro del exilio cubano. Lesnik se quejaba de que los americanos eran unos degenerados, porque no le daban dinero a él y sí a un homosexual codificado AMCORE-2 por la CIA.
El 23 de septiembre de 1964, la CIA informó que la contabilidad de JURE quedaba cerrada con bono de $75,000 dólares para que Ray se marchara con su música a otra parte. El oficial de enlace dejaría bien claro: “Whatever Ray may ever say, he was treated the way he asked to be treated. We have played the game in a manner beyond reproach«.
AMBANG-1
El agente del FBI Jim Hosty refirió al historiador Lamar Waldron (Ultimate Sacrifice, 2005) que JURE gozó también del privilegio de capear, bajo el paraguas de las “operaciones autónomas», el temporal que el FBI, la Aduana y otras agencias federales desataron sobre otros grupos anticastristas.
Al preguntársele en el foro Spartakus Educational si Luis Posada Carriles había sido informante de la CIA infiltrado en JURE, Ray se desmarcó: “He was not a member of JURE.” Y aclaró que Posada Carriles tampoco había sido tripulante del buque madre de Jure, M/V Venus, aunque todo lo contrario aparece en entradas de 1964 y 1965 del expediente de personalidad (201-300985) de Posada Carriles (AMCLAVE-15 para la CIA).
El propio Ray (AMBANG-1) fue “agente de acción política” (1960-67) e incluso informante de la CIA, aunque trabó mejor su alianza con Estados Unidos a través de los hermanos Kennedy y del Departamento de Estado. Aquí mismo se incubó la Operación AMTRUNK, que buscaba reclutar figuras del gobierno de Castro para dar un golpe de Estado.
Ray fue pieza clave de este plan Mickey Mouse que, casi bajo protesta de la CIA, logró montar el reportero del New York Times Tad Szulc por ser confidente del presidente Kennedy. Szulc contó con la ayuda de Jorge Volsky, funcionario de la Agencia de Información (USIA) del Departamento de Estado.
El incidente de Odio
Y así como Herbert Mathews con Castro, Szulc se encariñó tanto con Ray y le dio tanto espacio en The New York Times, que los exiliados pensaron que Ray era el favorito de la CIA, sin saber que más bien lo repudiaban por su apego a Kennedy.
Silvia Odio no pasó a la historia por su arresto en Bahamas, sino por “The Odio Incident,” que afloró ante el Comité Especial de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA). El investigador Gaeton Fronzi concluiría: “It appears that Silvia Odio’s testimony is essentially credible«.
Ella atestiguó que, a fines de septiembre de 1963, tres hombres pasaron por su apartamento en Dallas, Texas, para pedirle que redactara una solicitud de fondos con destino a JURE. Dos eran cubanos familiarizados con su padre, Amador Odio Padrón, preso en Cuba por tomar parte en la Operación Pedro Pan; el otro era un americano, que se presentó como Leon Oswald y ella identificaría después con Lee Harvey Oswald.
Uno de los cubanos, Leopoldo, dijo que venían de Nueva Orleans y seguían de viaje. Al otro día llamó y en la conversación soltó que el americano era un ex marine medio loco, que tenía buena puntería y decía que los cubanos eran unos pendejos, porque debieron haber matado a Kennedy tras el fiasco de Bahía de Cochinos.

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