Fugitivo llega de Cuba para enfrentar la justicia; comparece ante tribunal de Miami

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Potts es conducido la tarde del miércoles hacia las oficinas del FBI en Miami para ser interrogado. Foto: AP

Por Wilfredo Cancio Isla
William Potts, un ex miembro de las Panteras Negras que estuvo fugitivo de la justicia estadounidense por 29 años, arribó a Miami en un vuelo procedente de Cuba para enfrentar cargos por piratería aérea, confirmaron las autoridades federales.
Potts, de 56 años, llegó al Aeropuerto Internacional de Miami al filo de las 11:30 a.m. de este miércoles en un vuelo fletado y fue entregado de inmediato a agentes del FBI para ser interrogado.
“El [Potts] está en custodia del FBI y enfrentará cargos federales”, dijo James P. Marshall, vocero de la División del FBI en Miami.
Potts fue llevado a las oficinas del FBI en North Miami Beach para ser sometido a un interrogatorio y luego conducido al Centro de Detenciones de Miami-Dade, donde permanece. Su comparecencia ante un tribunal federal de Miami está fijada para hoy.
La fiscalía federal del Sur de la Florida confirmó que la audiencia de Potts será este jueves 7 de noviembre, a las 2 p.m. con la jueza Alicia M. Otazo-Reyes. El caso está a cargo de la fiscal Maria K. Medetis.
Acto de terrorismo
De ser hallado culpable, podría enfrentar una condena de 20 años de cárcel o cadena perpetua. Pero aún es prematuro para adelantar la suerte de Potts.
«No tengo idea de lo que me aguarda en Estados Unidos», dijo Potts en declaraciones a la cadena CNN, sentado en el avión que lo conduciría a Miami. «Pero el acto de terrorismo que yo cometí me persigue hasta hoy».
Vestido de blanco, con un gorro tradicional de la religión musulmana y cargando solo una mochila, Potts salió de su casa en La Habana acompañado de diplomáticos estadounidenses.
El detenido cumplió 13 años de cárcel en Cuba por el secuestro de una aeronave con 57 pasajeros, en 1984, y tendrá que enfrentar un proceso judicial y una nueva sentencia de prisión, con independencia del tiempo que ya pasó tras las rejas en la isla. Los tribunales estadounidenses no están obligados a reconocer como atenuante el tiempo de la sentencia cumplida en las cárceles cubanas, aunque su disposición a entregarse y colaborar con la justicia podría aliviar su situación.
El abogado Willy Allen considera que el caso de Potts se asemeja al del ex Pantera Negra Tony Bryant, quien secuestró un avión rumbo a Cuba en 1969 y cumplió 11 años de prisión en la isla. Bryant fue liberado en 1980 por gestiones del presidente Jimmy Carter y solo cumplió cinco años de probatoria al llegar a Estados Unidos.    .
Aventura revolucionaria
«Las posibilidades son altas de que el acusado pueda obtener una considerable rebaja en la sentencia tras colaborar con las autoridades», comentó Allen. «El antecedente de Tony Bryant está a su favor».
La historia de Potts se inició en el vuelo 451 de Piedmont Airlines que viajaba desde el aeropuerto de Newark, Nueva Jersey, a Miami, el 27 de marzo de 1984.
Se sentía como un revolucionario y quería recibir entrenamiento para guerrillas en la tierra de Fidel Castro. Compró un pasaje aéreo por $119 dólares y se lanzó a la aventura que lo conduciría a la isla de sus febriles sueños.
Esa tarde sacó un arma de fuego que escondía en un brazo enyesado ordenó a la tripulación que se desviara a Cuba.
El autodenominado Teniente Espartaco del Ejército Negro de Liberación pidió $5 millones de recompensa. Pero para esa fecha La Habana y Washington tenían ya firmado un acuerdo contra la piratería aérea y Potts fue arrestado por agentes policiales cubanos tan pronto descendió del avión en el aeropuerto internacional José Martí.
Mediante el acuerdo, firmado el 15 de febrero de 1973, ambas partes se comprometieron a extraditar o a castigar a los secuestradores, y a devolver la propiedad secuestrada.
Reunión con sus hijas
Potts fue finalmente condenado a 15 años. Salió en libertad en 1997 y rehízo su vida en Cuba, donde se casó con la cubana Aimée Quesada y tuvo dos hijas. Vivió hasta ahora en una finca en las afueras de La Habana, dedicado a la agricultura y al culto del Islam.
«No soy más un revolucionario, soy solo un padre», dijo en declaraciones recientes.
En el 2009, escribió una extensa carta al presidente Barack Obama, solicitando un indulto. Al no obtener respuesta, escribió a la fiscalía federal de Miami proponiendo un acuerdo de culpabilidad que tomara en cuenta el tiempo de prisión cumplido en la Isla.
A comienzos de este año inició gestiones para regresar a Estados Unidos y recibió asistencia consular en la Oficina de Intereses (USINT) en La Habana. Sus hijas recibieron ciudadanía y pasaporte estadounidenses y están radicadas con familiares en el estado de Georgia desde el pasado año.
Potts admite que una de sus motivaciones en el retorno es reunirse con sus hijas en Estados Unidos, pero ha asegurado que su futuro está en Cuba, adonde pretende regresar algún día.

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