Cuba lanza libro de insultos contra la congresista Ileana Ros-Lehtinen

Por Daniel Benítez

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lethinen es una de las más fervientes obsesiones del régimen de La Habana.

Caen los velos: Ileana Ros-Lehtinen, del comentarista político Nicanor León Cotayo, es el más reciente esfuerzo de la propaganda oficial por desacreditar a la primera mujer hispana que llegó al Congreso de Estados Unidos en 1989.

Desde los bastiones del totalitarismo informativo cubano no faltan los ataques de la  “inteligencia» castrista para enfilarle los cañones del descrédito a Ros-Lehtinen.

Al margen de las discrepancias que puedan suscitar las posiciones políticas de Ros-Lehtinen o sus estrategias en el Congreso por avanzar una agenda democrática para el futuro de Cuba, lo que realmente pretende La Habana no es discutir, polemizar o cuestionar los argumentos de esta mujer, sino demonizarla.

Del furor castrista de la vieja trinchera se ha gestado este libro de León Cotayo, un veterano zorro de las campañas de ideologización forzosa que se diseñan desde el Comité Central del Partido Comunista.

Augurios desvanecidos

Que este libro salga en estos momentos es evidencia de la prioridad que el gobierno cubano y su aparato de inteligencia siguen concediéndole a Ros-Lehtinen. Lo que molesta en realidad al régimen es que a pesar de los augurios y maleficios lanzados desde los medios oficiales cubanos (y respaldados por la «información confiable» de ciertos analistas miamenses dedicados a la «obra revolucionaria»), la influencia y la pujanza de un sector exiliado sigue en pie en apoyo a la congresista, que se ha reafirmado como una de las voces de mayor peso dentro del Partido Republicano.

Lo que pierden de vista los sesudos analistas de La Habana son las otras facetas y preocupaciones que le han dado a Ros-Lehtinen la base de repaldo entre sus electores.  En estos años la congresista no solo se ha dedicado a posicionarse críticamente y promover legislaciones contra el régimen cubano, sino que también ha sido activa y sensible a otras labores de interés comunitario, que van desde el respaldo a la educación, la preocupación por las personas de la tercera edad, la defensa de los derechos de los grupos LGBT, el tema judío, los tratados de libre comercio con Latinoamérica, el amparo de inmigrantes no cubanos y su firme postura a favor de la ley de inmigración.

Su olfato político la ha llevado a erigirse en crítica de las posturas anquilosadas del Partido Republicano tras el fiasco electoral del 2012, así como a cuestionar las declaraciones antiinmigrantes de sus colegas de bancada. De ahí que el liderazgo que ha alcanzado sea el fruto de su capacidad para negociar y hacer alianzas bipartidistas, más allá del sofocante tema cubano en el Congreso.

105 páginas de improperios

Pero eso no aparece en este libro.

El investigador León Cotayo dedica 15 capítulos y 105 páginas a denostar a “la loba feroz”, el epíteto con el cual el régimen cataloga a Ros-Lehtinen desde el incidente del niño balsero Elián González. La portada del volumen está concebida para reflejar el tono de la escritura, en el mejor estilo de la propaganda goebeliana.

El texto está acompañado de un amplio álbum fotográfico, como si fueran los 15 de la dama, con el cual se persigue demostrar que “realmente, si no fuera por la Revolución Cubana nunca hubiera sido nadie”, según se atrevió a decir el ex presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, Tubal Páez, al presentar el libro semanas atrás.

Para Paéz, la congresista «es la versión femenina del típico pícaro o el bicho, de la cultura marginal de la colonia y la seudorrepública cubanas».

Lo que molesta es que que esta mujer haya seguido su camino político, burlándose de epítetos y ataques, los que provienen de la isla y los que se generan en esta orilla (y no precisamente de sus antagonistas del Partido Demócrata).

La mujer que odia

«Recreé en estas páginas varios aspectos de la vida de Ileana Ros que la hacen convertirse en una de las personas que más odia los procesos revolucionarios en Cuba, por ello, dediqué uno de los capítulos al vínculo de la Loba Feroz con el terrorismo y con terroristas que han puesto en peligro la vida de muchos cubanos», dijo el autor, que dijo haber recibido sugerencias de escribir el libro luego de publicar otra de sus piezas ensayísticas sobre las relaciones Cuba-EEUU: Bush W. (Editorial José Martí, 2008).

La argumentación de León Cotayo se establece a partir de afirmaciones como esta: «Se trata de un caso que oscila entre la paranoia, la ambición, lo grotesco y la vehemente afición al mundo del hampa».

Este es el libro 14 de León Cotayo. Para el Instituto Cubano del Libro será complicado maniobrar con los números y la economía y hacer de este texto uno de los más vendidos en ferias y eventos literarios. Su primera presentación fue en la Casa del ALBA en La Habana y otras no faltarán en municipios y provincias.

Además de la presentación exaltada del saliente presidente de la UPEC, otro que ha escrito favorablemente del libro de León Cotayo es el periodista (no es necesario decir que oficialista) Manuel Henríquez Lagarde pidiendo «una tirada mayor, mejor papel y diseño” e incluso llega a sugerir que “no estaría de más traducir su contenido a una serie o un documental».

Todo es posible en las alucinaciones propagandísticas que siguen ocupando a La Habana, a pesar de los «cambios estructurales» emprendidos por Raúl Castro y de que el artífice de la Batalla de Ideas se dedica ahora a otros menesteres entre matas de moringa.

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