
Tal vez fueron los efectos del largo viaje, tal vez la aclimatación a un nuevo escenario de competencia, pero lo cierto es que Cuba comenzó con un patinazo su gira de preparación previa al III Clásico Mundial de Béisbol 2013.
En un juego de altibajos, Cuba cayó 6×5 frente a Taipei de China, a pesar del amplio barrage de su ofensiva, que conectó 14 hits. Una carrera forzada decidió las acciones en el final del noveno inning con los ángulos repletos de taiwaneses.
Cuba arrancó ganando por jonronazo por el campo central de Alfredo Despaigne frente al abridor Yao Lin Wang en el segundo episodio.
Los taiwaneses fueron frenados hasta el cuarto capítulo por el diestro espirituano Ismel Jiménez, que ponchó a tres, regaló dos bases por bolas y toleró apenas dos sencillos.
Debacle en el noveno
Sin embargo, en el quinto capítulo el zurdo Leandro Martínez le regaló una recta alta al designado Yi Chuan Ling, quien le sacó la pelota por la misma zona en que lo hiciera Despaigne, poniendo la pizarra con ventaja para los anfitriones.
Los cubanos volvieron a tomar la delantera en el sexto por hit de piernas de Alexei Bell y doblete de Eriel Sánchez, que luego anoto impulsado por fly de Guillermo Heredia; y luego marcaron otra en el séptimo, en lo que parecía el pavimento de la victoria.
Pero en esa misma entrada le anotaron par de carreras al relevista Wilber Pérez, que fue de los apagafuegos que no lucieron bien entre los siete lanzadores que siguieron a Jiménez, siguiendo el mejor estilo del mánager Víctor Mesa.
En el noveno, el cerrador Alexander Rodríguez, transfirió con las bases llenas de taiwaneses para provocar carrera que dio la victoria a los locales y cargar con la derrota.
Por Cuba los mejores del destape de batazos de los criollos fueron el jardinero derecho Alexei Bell, de 4-3; el inicialista José Dariel Abreu, de 3-2; y Frederich Cepeda, Eriel Sánchez y Erisbel Arruebarruena, los tres de 4-2.
Mañana contra Australia
Este martes los cubanos saldrán al terreno en la ciudad de Taichung para enfrentar a Australia, uno de sus potenciales rivales en la eliminatoria asiática. Con los australianos toparán nuevamente el 20 de febrero, luego con Taipei (22 de febrero) y cierran con Holanda (24 de febrero). Hay un partido acordado con una selección de la liga profesional coreana, aún en una fecha por determinar.
El 25 de febrero, los cubanos partirán hacia la Tierra del Sol Naciente, donde se medirá a Tigres de Hanshin el miércoles 27 de febrero. Los felinos japoneses terminaron la temporada del 2012 en el tercer puesto, con 55 victorias y 75 derrotas, entre seis contendores de la Liga Central.
Este equipo es uno de los más débiles de los dos circuitos nipones y únicamente ganaron el trofeo dorado en 1985. A partir de entonces ha concluido 10 veces en el último lugar. Los Tigres compiten desde 1936, cuando el béisbol japonés inició sus campañas profesionales.
Cuba terminará su fogueo ante los Halcones de Softbank, un buen conjunto que se fue con el bronce en la Liga del Pacífico 2012, con promedio de 65 triunfos y 65 reveses. Antes fueron monarcas del circuito en 2010 y 2011. El partido se jugará el primero de marzo, un día antes de que Japón reciba a Brasil, en el esperado choque inicial del grupo A.
El 3 de marzo, topará en su debut con Brasil, en un juego donde el manager Víctor Mesa con mucha anticipación -muy al estilo de ls Grandes Ligas de EEUU-, anunció que el espirituano Ismel Jiménez abrirá contra los cariocas. Jiménez, un derecho de 26 años, acabó la fase de clasificación como triple monarca de la 52 Serie Nacional (11 victorias), líder en menos carreras limpias (1.06) y ponches (60).
Confesiones de dos veteranos
Una gran parte de la afición cubana de la isla considera que el equipo nacional tendrá serias dificultades para avanzar hasta la discusión del primer lugar del III Clásico Mundial, según se observa en las apreciaciones de lectores y oyentes de varios medios de prensa, a pesar de que dirigentes y jugadores consideran lo contrario.
“Vamos al Clásico con muchos deseos de ganar y lograremos superar todas las etapas”, dijo Frederich Cepeda, un valioso y experimentado jardinero izquierdo en una comparecencia televisada antes de partir a Taipei. Cepeda, ha sido ganador de numerosos títulos internacionales, entre ellos miembro del Todo Estrellas del Clásico del 2009.
Con similares intenciones habló Yunieski Gourriel, jugador de cuadro y principal figura del equipo: “Tenemos un gran reto porque debemos enfrentar un alto nivel de pitcheo, sobre todo de los asiáticos (…) Haremos todo lo que esté en nuestras manos para ganar el torneo y llevar a que Cuba regrese a la élite del béisbol».
Sin que se conozcan los rósters definitivos de los 16 participantes -será el próximo dia 20 de febrero-, considero que el equipo cubano será el más débil de cuantos hayan defendido la bandera tricolor en eventos de envergadura durante los últimos 40 años. Un torneo tan reducido y fugaz como el Clásico Mundial es para los jugadores más experimentados de cada país y nunca para quienes hayan rendido más en un campeonato tan corto como el de Cuba, como es el caso de la selección criolla.
Hace pocos días concluyó la Serie del Caribe y muy pocos de los atletas de México, Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana que sobresalieron en el evento o en los torneos previos, asistirán al Clásico, pues cada país trata –al menos trata- de llevar sus mejores jugadores tradicionales, aunque las Grandes Ligas torpedeen el esfuerzo permitiendo que los dueños de equipos determinen la asistencia o no de los jugadores bajo contrato.
Por ahora considero que por su preparación, calidad integral y actuaciones en los últimos años, Japón y Corea del Sur, así como Venezuela, Dominicana y Estados Unidos -sin entrenamiento adecuado, pero con peloteros de reconocido calibre- podrían estar en los programas finales.
¿Podría acaso darse el añorado encuentro que la afición beisbolera cubana ha venido esperando por los últimos 50 años, entre un conjunto cubano y una selección de Estados Unidos con jugadores de Grandes Ligas?
Todo parece indicar que ese choque tampoco será en el III Clásico Mundial. Tendría que producirse un verdadero milagro en San Francisco. Pero de eso hablaremos en un próximo comentario.