
Por Daniel Benítez
El déficit de profesores en las enseñanzas secundaria y preuniversitaria en La Habana obligó a las autoridades de la capital a contratar a partir de este miércoles y de manera urgente a 230 estudiantes universitarios para suplir una carencia que ya es recurrente en el sistema educativo cubano.
Los nuevos «educadores» que comenzaron hoy su labor a su vez son alumnos de cinco centros de altos estudios y estarán frente a las aulas amparados por un contrato laboral por horas, una medida que busca estimular el incremento de este grupo alternativo de magisterio.
No se especificó el monto de la retribución salarial. Según declaraciones a la prensa oficial de la Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, los estudiantes-profesores, quienes se encuentran en años terminales de sus carreras, tendrán un horario de clases más flexible, apoyo y asesoramiento, además del agradecimiento.
Avales desteñidos
Pero los «méritos revolucionarios» son avales que cuentan cada vez menos en la hoja de ruta en el ámbito socialista cubano, donde las reglas del pragmatismo y la sobrevivencia van imponiéndose a las reglas de conciencia revolucionaria de la era castrista.
Después de intentar la revitalización del magisterio en los niveles de enseñanza primera, media y media superior mediante la apelación a los viejos maestros retirados y el alza salarial, el déficit de educadores ha llevado a esta medida de urgencia.
Atrás ha quedado también la alternativa de los llamados «maestros emergentes», un experimento fallido de la última etapa de proyectos de Fidel Castro. Porque la idea de echar manos a los estudiantes universitarios para superar la carencia de maestros en las aulas del presente curso es una manera de superar, tácitamente, la propuesta inviable del ex gobernante en sus días más erráticos. ¿Se acuerdan de los trabajadores sociales, la revolución energética con ollas y bombillos y otros frutos de la batalla de ideas y las tribunas abiertas?
Estamos, claramente, en otra fase de la crisis y las medidas son distintas, por mucho que Raúl Castro trate de justificarlas como continuidad del legado del hermanísimo.
Otros maestros de emergencia
Según cálculos del Ministerio de Educación el actual curso escolar comenzó con el 93.1% de las plazas cubiertas, lo cual significa que de los 183,100 maestros que se requieren para la cobertura docente están confirmados 170,466, para un número negativo de unos 12 mil.
Para el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Yosvany Montano, este paso adelante que han dado los estudiantes reafirma la «vocacion social» de esa organizacion, que aglutina a la mayoría de quienes se encuentran como alumnos en las universidades.
La escasez de profesores en todos los niveles debido a los bajos salarios y la estampida de estos hacia sectores mejor remunerados dentro de la sociedad cubana ha provocado que la propia titular de Educación anunciara recientemente la idea de abrir cursos de dos años para aquellos que al terminar 12 grado y no quieran cursar una carrera universitaria, puedan preparase como docentes para primaria y secundaria. Una segunda vuelta de maestros emergentes, pero con mayor grado de rigor.
Si el déficit actual no es mayor es gracias a los 4,402 egresados de las escuelas pedagógicas que impartirán clases este año y de1,820 estudiantes del curso de nivel medio formados en las universidades de Ciencias Pedagógicas que también se sumarán a tapar las carencias.
Pero son soluciones circunstanclales para un sistema educativo que ha hecho metástasis con otras crisis añadidas de fraude, corrupción, falta de ética profesoral y decadencia formativa. Lo que mostró crudamente el laureado filme Conducta (2014), de Ernesto Daranas, es solo la punta del iceberg de un problema que rebasa el marco de las aulas, los maestros y las familias para corroer a la sociedad en su conjunto.
Todavía queda mucho por ver y taponear en este naufragio escolar cubano del siglo XXI.