
Tras una prolongada e infructuosa negociación entre las partes en litigio, el caso de la suspensión de un polémico festival de música cubana en Miami irá finalmente a juicio.
La controversia en torno al evento musical -cancelado por la negativa del complejo Homestead Miami Speedway de acogerlo en su sede- comenzará a dirimirse en un tribunal de circuito de Miami-Dade, presidido por la jueza Sarah Zabel.
La sesión de apertura del juicio estaba fijada para este lunes a las 9 a.m., pero fue aplazada hasta el 8 de octubre por enfermedad de Zabel. Posteriormente la jueza decidió postergarlo hasta noviembre.
El caso es objeto de una demanda civil por daños y perjuicios, interpuesta por los organizadores del concierto en febrero del 2011: las compañías MIA Resorts, propiedad del empresario cubanoamericano Luis Arias, y Fuego Entertainment, del promotor musical Hugo Cancio.
Se espera que el juicio se extienda por unas dos semanas. Una docena de testigos, entre los que figuran funcionarios electos, empresarios y activistas de organizaciones comunitarias, deberán comparecer para ofrecer su testimonio.
Candente actualidad
El litigio trae nuevamente a la actualidad un tema que genera candentes discusiones en la comunidad de Miami, al calor de la política de apertura a los intercambios culturales del presidente Barack Obama.
El proceso ante el tribunal se inicia luego de largas jornadas de audiencias y mociones interpuestas por ambas partes, sin que se pudiera llegar a un acuerdo para impedir el juicio. Los abogados de la pista de Homestead buscaron insistentemente que el caso fuera desestimado.
Los demandantes, representados por el abogado Paul B. Ranis, de la firma Greenberg & Traurig, piden una compensación de $1 millón por las pérdidas ocasionadas tras la suspensión del evento y el incumplimiento del contrato.
El festival estaba programado para el 9 de abril del 2011 con la idea de reunir en el autódromo a unos 30 grupos musicales de Cuba y Estados Unidos, pero la convocatoria incomodó a sectores de la comunidad exiliada de Miami por considerar la presencia de artistas residentes en isla como una provocación del régimen cubano.
En medio de un caldeado ambiente de discusiones que escaló la radio local, el festival fue cancelado por los directivos del autódromo. Para tomar la decisión, los anfitriones esgrimieron que MIA Resorts y Fuego Entertainment les ocultaron información sensible a la hora de firmar el contrato.
Agrias polémicas en Miami
Los abogados de Homestead Miami Speedway insisten en que MIA Resorts contrató a Fuego Entertainment para realizar un festival que les fue presentado inicialmente como latinoamericano, sin la especificación que incluiría a artistas y grupos de Cuba.
Cancio ha estado en el foco de agrias polémicas por la presentación de músicos cubanos en Miami, promovidos por su firma. La más reciente controversia estuvo motivada por la gira del legendario cantautor Pablo Milanés por varias ciudades estadounidenses, a finales del 2011.
Los organizadores niegan haber ocultado información sobre el evento -concebido como una fiesta internacional para celebrar la cultura cubana- y presentaron como evidencia documentos y vallas publicitarias aprobadas por los directivos del autódromo, con capacidad para 65 mil espectadores.
La demanda argumenta que las dos compañías patrocinadoras del festival perdieron miles de dólares en publicidad y en las cancelaciones de boletos reservados por turistas de Europa y América Latina. El precio de la entrada era de $40 dólares.
Uno de los puntos álgidos en el caso es la comisionada de Homestead, Lynda Bell, quien declaró públicamente que desplegaría todos los esfuerzos a su alcance por cancelar el concierto. Bell ha sido llamada a brindar testimonio bajo juramento y se espera comparezca como testigo en el juicio, así como su asistente, el cubanoamericano Freddy Borrego.
La pista de Homestead es propiedad privada. Bell niega que haya ejercido influencia política para obstaculizar el evento.