Raúl Castro ordena cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores

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El gobermante Raúl Castro quiere perfeccionar del MINREX.

Por Miguel Fernández Díaz
El gobernante Raúl Castro ordenó el perfeccionamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) como parte de las transformaciones emprendidas en los organismos estatales durante su mandato.

La orden apareció en la Gaceta Oficia Extraordinaria 32 del pasado 29 de octubre, y fue firmada por Castro el 19 de septiembre como Decreto-Ley 314 «De la misión del Ministerio de Relaciones Exteriores”. Su difusión pasó casi inadvertida para las agencias internacionales y los medios que tradicionalmente se dedican al tema cubano.
La publicación del Decreto-Ley (DL) del Consejo de Estado, con un Artículo Unico, coincidió con la avalancha propagandística por la victoria de la resolución votada en Naciones Unidas contra el embargo estadounidense, que respaldaron 188 países, lo que tal vez minimizó el impacto de la medida relacionada con la cancillería cubana.
La orden escrita de Raúl Castro sobre el MINREX había sido adelantada como propuesta, en similares términos, durante una reunión del Consejo de Ministros, el pasado 15 de marzo,
Misión cantada

Por regla constitucional, la Asamblea Nacional aprueba “los lineamientos generales de la política exterior” (Artículo 75) y el Consejo de Estado designa y remueve a los representantes diplomáticos, ratifica y denuncia los tratados internacionales, y otorga o niega el beneplácito a los representantes diplomáticos de otros Estados (Artículo 90).
Sin embargo, “la política de la Revolución” se forja por el único partido y se decide por el Buró Político entre los plenos del Comité Central. Aquí opera la misma regla extraconstitucional que León Trotsky enunció para el Partido Comunista de la Unión Soviética.
El Buró Político sustituye al Comité Central, que a su vez sustituye al congreso del partido, pero el propio Buró Político queda sustituido por el primer secretario. En ausencia de los Castro quizás tendrá mayor peso la comisión que, presidida siempre por el primer secretario, los Estatutos del PCC autorizan (Artículo 51) a crear dentro del Buró Político para atender sus asuntos.
Aquí radica la fragua de toda política de Estado y Gobierno, que no en balde tienen el mismo jefe para que así, de acuerdo con la constitución, dirija “la política general” y asuma “la dirección de cualquier ministerio u organismo central” (Artículo 93).
La misión declarada del MINREX consistía en “ejecutar la política exterior de Cuba, contribuir a su elaboración, promover y defender en las relaciones internacionales los principios, valores e intereses que la sustentan.” El primer artículo del DL establece que el MINREX propone y, una vez aprobada, ejecuta y controla el cumplimiento de la política exterior del Estado y el Gobierno.
Este desplazamiento funcional de contribuyente a proponente implica el encargo de elaborar las propuestas de política exterior. A tal efecto cabe suponer que pasen al MINREX funcionarios del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central, y otros «enviados especiales» del jefe de Estado y Gobierno.
Las propuestas se someterán siempre al Consejo de Ministros (Gobierno), que por regla constitucional dirige “la política exterior y las relaciones con otros gobiernos,” así como aprueba “los tratados internacionales [para] someterlos a la ratificación del Consejo de Estado” (Artículo 98).
 Reestructuración operativa

La Disposición Final del DL plantea que el propio Consejo de Ministros fijará las funciones, estructura y composición del MINREX dentro de los 30 días siguientes a la publicación del DL, y dictará cuantas disposiciones sean necesarias.
La cancillería tiene hoy la estructura clásica de ministro y viceministro primero, junto con otros cinco viceministros encargados de áreas específicas de trabajo. Aquí el único cambio previsible sería la reducción de áreas o departamentos y secciones dentro de ellas.
Lo que sí cambiará drásticamente es la estructura operativa en el orden geográfico. Cuba tiene relaciones diplomáticas con 190 países y entidades internacionales, así como casi 150 sedes diplomáticas físicas por todo el mundo, que además de las embajadas incluyen la Sección de Intereses en Washington, consulados generales u oficinas de representación, y representaciones ante organismos internacionales.
La nota oficial en Granma y sus repiques indican la intención racionalizadora de la legislación sobre bases sistémico-funcionales, que corren desde el uso más eficiente del presupuesto hasta “la compactación de las plantillas” para conformar “una cancillería revolucionaria y moderna».  No parece otra cosa que uno caso concreto de solución al problema gubernativo permanente de asignar recursos, siempre escasos, según las prioridades del momento para lograr la máxima eficiencia posible.

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