Un cubano residente en Miami fue condenado a 27 años de prisión por explotar a un menor en Cuba y transportar material de abuso sexual infantil hacia Estados Unidos, informaron las autoridades federales.
Ariel Espinosa, de 63 años, solicitó videos e imágenes sexualmente explícitas a un menor de 14 años en Cuba y acumuló cientos de archivos con material de abuso sexual infantil (CSAM), según un comunicado difundido este martes por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida.
El juez federal Michael Moore condenó a Espinosa a 324 meses de prisión después de que el acusado se declarara culpable de intento de producción y transporte de material de abuso sexual infantil.
«Ariel Espinosa sabía que su víctima tenía solo 14 años; sin embargo, pagó y dio instrucciones al menor en repetidas ocasiones para que creara material sexualmente explícito para su propia gratificación», declaró el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones. «Su conducta fue calculada, abusiva y profundamente cruel. Esta condena de 27 años hace que rinda cuentas por sus actos y envía un mensaje claro: quienes se aprovechan de los niños, ya sea aquí o en el extranjero, enfrentarán graves consecuencias».
Según los registros judiciales, Espinosa llegó al Aeropuerto Internacional de Miami el 24 de agosto de 2025 en un vuelo procedente de Holguín. Durante una inspección secundaria, los agentes del orden realizaron una revisión preliminar de su teléfono celular y descubrieron cientos de imágenes y videos que contenían material de abuso sexual infantil.
Las autoridades también descubrieron comunicaciones entre Espinosa y el menor en Cuba. A sabiendas de que la víctima tenía solo 14 años, Espinosa le solicitó reiteradamente videos de contenido sexual explícito y le indicó que creara material de abuso sexual infantil, a menudo a cambio de pagos electrónicos.
El caso estuvo a cargo del agente especial José R. Figueroa, jefe de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami.
La oficina de HSI en Miami investigó el caso con la colaboración de la Oficina del Agregado Regional de HSI para el Caribe y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La fiscal federal adjunta Andrea Montes realizó la acusación en el caso.
No se especificó si en la investigación hubo participación de las autoridades cubanas para identificar y proteger a la víctima.
El caso de Espinosa parece marcar una tendencia con precedentes recientes entre viajeros de Estados Unidos, detenidos a su regreso de Cuba.
El pasado marzo, el ciudadano estadounidense Earl Richard Clouser, de 55 años y residente de Burnham, Pensilvania, fue declarado culpable en un tribunal de Miami por perpetrar actos de abuso sexual con una adolescente en Cuba. Según los registros judiciales y las pruebas presentadas en el juicio, Clouser mantuvo comunicaciones en línea durante meses con muchacha de 15 años y luego viajó a La Habana para mantener relaciones sexuales con ella.
A pesar de conocer la edad de la víctima, Clouser –como hizo Espinosa– le solicitó repetidamente videos explícitos de contenido sexual y la instruyó a producir material de abuso sexual infantil (MASI) a cambio de pagos electrónicos.
En abril de 2025, el exconcejal de Nueva York, Daniel James Halloran, de 54 años, fue detenido por cargos de pornografía infantil a su regreso de un viaje a Cuba. Halloran fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de Miami bajo acusaciones de posesión y transporte de pornografía infantil.
Agentes de CBP) registraron el teléfono celular de Halloran a su llegada al aeropuerto en un vuelo desde la ciudad de Camagüey y encontraron varios videos de pornografía infantil en una carpeta oculta. En total, las autoridades hallaron 1,362 vídeos almacenados en la carpeta oculta, y al menos 35 de ellos mostraban a niñas pequeñas realizando actos sexuales.