Embajador Waltz ante la ONU: El único embargo que existe en Cuba es la guillotina que el régimen mantiene sobre la cabeza de su propio pueblo

El representante estadounidense respondió al discurso del canciller Bruno Rodríguez Parrilla y pidió a los asistentes en el plenario que apoyen al pueblo cubano y no al régimen que ha destruido ese país.
El embajador Mike Waltz muestra una imagen de Luis Mamuel Otero Alcántara ante la sesión de la ONU. Foto: Captura de video/CF.

La representación de Estados Unidos ante Naciones Unidas respondió este martes con un enérgico discurso de denuncia al régimen cubano durante una sesión especial solicitada por La Habana para analizar las consecuencias del recrudecimiento del embargo contra la isla.

«Hoy se habla mucho de un embargo. Y, en efecto, existe uno. Lo tenemos todos ante nuestros ojos. Es el embargo que el régimen cubano impone despiadadamente a su propio pueblo, década tras década tras década», afirmó el embajador estadounidense Mike Waltz en su intervención ante el plenario de la Asamblea General de la ONU.

Waltz reaccionó al discurso pronunciado ante el plenario por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, que acusó a Estados Unidos de imponer un cerco energético, equivalente a un bloqueo naval a Cuba y a «un acto de guerra».

«El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa. Atender este crimen despiadado es también una responsabilidad de las Naciones Unidas», dijo Rodríguez Parrilla ante los asistentes a la sesión, convocada por Cuba con carácter de emergencia.

El representante estadounidense abordó la crisis general cubana poniendo énfasis en la responsabilidad del régimen impuesto hace 67 años por Fidel Castro, la inviabilidad económica y las prebendas que disfruta la casa gobernante, y la esencia represiva que se mantiene sobre la población para acallar sus reclamos de democracia y un mejor futuro para el país.

Waltz mostrando la foto del prisionero político Maykel Castillo (Osorbo). Foto: CF.

«Apoyen al pueblo cubano y no al régimen que ha destruido ese país», pidió Waltz a los asistentes a la sesión.

Desde GAESA y la explotación de las misiones médicas cubanas en el exterior hasta los lucrativos beneficios de los jerarcas del régimen y la familia Castro estuvieron bajo el incisivo discurso de Waltz, excongresista de Florida y consejero de Seguridad Nacional durante los primeros meses de la administración Trump.

Fue una sesión acalorada e inusual, con interrupciones obligadas por la presidencia ante los golpes sobre la mesa y los reclamos de la delegación cubana y el canciller Rodríguez Parrilla.

Waltz mencionó y mostró imágenes de presos políticos cubanos como los artistas Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo y Fernando Almenares Rivera, y otros jóvenes que cumplen condenas tras manifestarse en las protestas masivas del 11-J, como Duannis León Taboada y los hermanos, Jorge Martín Perdomo y Nadir Martín Perdomo.

Waltz en su mención a los hermanos Martín Perdomo. Foto: CF.

Por su importancia y repercusión, Café Fuerte reproduce íntegramente el discurso del representante estadounidense en esta singular sesión.

DISCURSO DEL REPRESENTANTE DE ESTADOS UNIDOS, EMBAJADOR MIKE WALTZ, DURANTE LA SESION ESPECIAL SOBRE CUBA CONVOCADA POR LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS EL 7 DE JULIO DE 2026

Señor Presidente, hoy se habla mucho de un embargo y, en efecto, hay uno. Está frente a todos nosotros. Es el embargo que el régimen cubano impone despiadadamente a su propio pueblo, década tras década tras década.

Mientras nos reunimos, una vez más, lamentablemente, Cuba vuelve a quedar sumida en la oscuridad. Otro apagón se extiende por toda la isla. Los apagones han afectado al país durante muchísimos años. Colegas, tristemente, esto no es nada nuevo.

Las familias vuelven a preguntarse si se echarán a perder sus alimentos, si los hospitales tendrán electricidad, si sus teléfonos tendrán suficiente carga para llamar a sus seres queridos. Pero, de alguna manera, curiosamente, siempre parece haber suficiente electricidad para el régimen, para la dictadura cubana.

Hay suficiente electricidad, en este mismo momento, para las residencias de la familia Castro. Ellos tienen electricidad. Hay suficiente electricidad para las oficinas del régimen, incluso, al parecer, la suficiente para redactar el discurso de hoy culpando, una vez más, año tras año, a Estados Unidos de la crisis que ellos mismos han creado.

Y les prometo que también habrá suficiente electricidad para la maquinaria de propaganda cubana, para recortar, publicar y traducir las mentiras que vuelven a difundir en este organismo ante el mundo.

Estoy hoy aquí para instar al régimen cubano a que cambie de rumbo. Devuelvan la luz a su pueblo. Han escuchado el clamor de su propio pueblo. Respóndanle. Respondan a ese clamor.

Ernesto «Che» Guevara, uno de los héroes del régimen, conocido también como el Carnicero de La Cabaña, quien, por cierto, apresó a personas homosexuales para envió a campos de trabajo forzado, solía decir que los revolucionarios cubanos estaban, cito, «guiados por el amor a su pueblo».

¿Dónde está ese amor? Yo no lo veo.

Hace cinco años, este mismo mes, el 11 de julio de 2021, miles de cubanos llenaron las calles y exigieron libertad.

[Se escuchan golpes desde la mesa de la delegación cubana pidiendo la palabra]

Puede seguir golpeando la mesa, amigo mío.

Esto no es La Habana. Esto es Estados Unidos de América. Esto es Naciones Unidas.

Y nosotros hablaremos. Se nos escuchará. Y no seremos silenciados como lo es su propio pueblo. Así que siga golpeando la mesa.

PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA: Lamento interrumpir al orador. Hay una cuestión de orden planteada por la delegación de Cuba.

Antes de concederle la palabra, deseo recordar al distinguido representante de Cuba que, de conformidad con la Regla 71, un representante que plantee una cuestión de orden no podrá referirse al fondo del asunto que se está debatiendo.

Concedo ahora la palabra al representante de Cuba sobre una cuestión de orden.

Delegación cubana en la sesión de la Asamblea General de la ONU. Foto: CF.

CANCILLER CUBANO BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA: Gracias, señor Presidente. Le solicito que llame al orden al representante permanente de Estados Unidos. Esta es la Asamblea General de las Naciones Unidas. Usted es un mentiroso, señor Waltz.

PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA: Sus observaciones quedarán reflejadas en el acta de esta sesión.

Asimismo, hago un llamamiento a los miembros para que respeten la práctica de las Naciones Unidas, conforme a la cual los debates deben desarrollarse de una manera respetuosa.

Concedo nuevamente la palabra al representante de Estados Unidos de América para que continúe.

EMBAJADOR WALTZ: Señor Presidente, esto es lo que el régimen y sus muy maleducados e inapropiados representantes no quieren que ustedes escuchen.

Hace cinco años, este mismo mes, miles de sus propios ciudadanos llenaron las calles de Cuba y exigieron libertad. Tenían hambre. Estaban cansados. Llevaban años soportando apagones. Están hartos de un régimen que acumula miles de millones mientras su pueblo pasa hambre.

Durante 67 años, el régimen cubano se ha enriquecido a sí mismo y a sus élites gobernantes mientras abusaba de su pueblo, estrangulaba la empresa privada, criminalizaba a los disidentes y se aferraba a una economía comunista fracasada.

Colegas, el comunismo nunca ha funcionado. No funciona y no funcionará.

Y cuando el pueblo cubano exigió algo mejor, algo distinto, tener una voz, el régimen pudo haber decidido escucharlo, pero no lo hizo. En cambio, optó por encarcelar a 800 de sus propios ciudadanos.

Hoy quiero detenerme un momento para leer algunos de sus nombres. Deben escuchar sus nombres. Deben ver sus rostros.

Luis Manuel Otero Alcántara.

¿Saben cuál fue su delito? Está en una prisión de máxima seguridad. Su delito, según el régimen, fue, cito, «expresión artística». Su delito es ser artista, señor Presidente.

Fernando Almenares Rivera.

Su delito es ser músico y escribir canciones que el régimen no aprueba porque hablan de libertad.

Maykel Castillo Pérez, otro músico encarcelado en una prisión de máxima seguridad. ¿Qué hizo? También escribió canciones de rap que el régimen no tolera.

Y este joven, este extraordinario joven, Duannis León Taboada, es poeta. Es poeta. Escribe poesía, colegas. Catorce años en una prisión de máxima seguridad.

Y estos dos hermanos, Jorge Martín Perdomo y Nadir Martín Perdomo, cuyo encarcelamiento las propias Naciones Unidas han condenado y cuya liberación han solicitado.

Miren sus rostros cuando pronuncien hoy sus discursos. Recuérdenlos, porque están en prisión por atreverse a pedir libertad.

Colegas, no están armados. No son violentos.

Llevan flores, escriben poemas y componen música. Y por eso el régimen los golpea, los detiene e intenta quebrarlos.

Estos son los nombres que la delegación que golpea la mesa no quiere que ustedes escuchen. No quieren que esta Asamblea los escuche. No les gusta la libertad de expresión. No les gusta la disidencia.

En cambio, año tras año, se esconden detrás del mito del llamado bloqueo.

Pero hablemos de ese supuesto bloqueo.

Si realmente existe un embargo, un bloqueo o el nombre que quieran darle, pregunto a algunas de las delegaciones presentes: ¿cómo llegó ayuda humanitaria de Canadá, Chile, China, Colombia, la Unión Europea, México, España, Rusia, Uruguay y de las propias Naciones Unidas a Cuba durante los últimos meses?

Muchos de ustedes mencionaron que un enorme petrolero ruso con 750,000 barriles de petróleo llegó recientemente a la isla.

Nuestra legislación contempla excepciones para la ayuda humanitaria.

No hay un anillo de buques de guerra de la Marina de Estados Unidos rodeando la isla e impidiendo el comercio o la ayuda humanitaria.

Eso es falso. Es mentira. Punto.

Si realmente existe un embargo, ¿por qué Estados Unidos —yo nací en Florida y he visto partir los barcos desde nuestros puertos— exporta aproximadamente $500 millones de dólares anuales en productos hacia Cuba?

¿Por qué Estados Unidos proporciona ahora más de $100 millones de dólares en ayuda?

Hoy he escuchado a otros países mencionar ayudas distribuidas durante diez años por unos pocos millones de dólares. Nosotros aportamos más de $100 millones de dólares a Cuba solo este año.

Además, trabajamos con el Vaticano y con la Iglesia Católica para distribuir alimentos y medicamentos entre quienes los necesitan.

También proporcionamos ayuda adicional después del huracán más reciente.

Y vuelvo a la pregunta fundamental.

Si no hay alimentos ni combustible para los hospitales, ¿cómo es que sí hay combustible para el avión privado de la familia Castro?

¿Cómo puede permitirse el presidente Díaz-Canel, pueden buscarlo en internet, una corbata Hermès?

¿Cómo puede permitirse un reloj Rolex y una pluma Montblanc con la que escribe?

¿Cómo puede la familia Castro costear sus 17 viviendas, su isla privada y sus lujosos viajes a Madrid, Moscú y la Costa del Sol?

PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA: Lamento interrumpir nuevamente al orador. Hay otra cuestión de orden planteada por la delegación de Cuba.

Permítanme recordar a la delegación de Cuba, así como a todas las delegaciones, que podrán ejercer su derecho de réplica al final de la sesión de esta tarde. Concederé la palabra al distinguido representante de Cuba únicamente si se trata realmente de una cuestión de orden.

CANCILLER CUBANO BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA: Gracias, señor Presidente. Es una cuestión de procedimiento.

La delegación que se opuso a que este debate tuviera lugar ya ha intervenido dos veces y ahora lo hace de manera ofensiva contra mi país. Le solicito que exhorte al orador a respetar el decoro.

PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA: Gracias. Sus observaciones quedarán registradas en el acta de esta sesión.

Asimismo, hago un llamamiento a los miembros para que respeten la práctica de las Naciones Unidas de mantener un debate respetuoso. Puede continuar.

EMBAJADOR WALTZ: Gracias, señor Presidente.

Permítanme simplemente señalar que la verdad duele y que decir la verdad no constituye una falta de respeto. Lamento que la delegación cubana no quiera escucharla.

Pero ahora viene la parte que realmente no quieren oír.

Existe una organización llamada GAESA. Es el conglomerado secreto controlado por las Fuerzas Armadas cubanas que administra aproximadamente la mitad de la economía del país. Posee un fondo de inversión de $18,000 millones de dólares.

Espero que todos ustedes, especialmente quienes contribuyen económicamente, se pregunten: ¿adónde va todo ese dinero?

¿Dónde está todo ese dinero?

Dieciocho mil millones de dólares bajo el control de GAESA.

Si nunca han oído hablar de ello, sepan que ni un solo centavo de esas ganancias llega al pueblo cubano.

También deberíamos hablar del moderno comercio de esclavos practicado por Cuba.

Sí, el régimen cubano envía médicos y enfermeros a diferentes países del mundo y de la región.

Pero aquí está la parte que no les cuentan.

El régimen se queda con sus salarios. Ellos no reciben su remuneración. El régimen confisca esos salarios, los obliga a trabajar prácticamente gratis y amenaza a sus familias si desobedecen.

Lo mismo ocurre con los mercenarios.

A mis colegas europeos les pido que escuchen esto. Miles de cubanos están siendo obligados a combatir en Ucrania. ¿Y saben adónde van sus salarios? A los bolsillos de la familia Castro. Van al régimen.

Por eso me pregunto cómo pueden mantener la posición que han adoptado respecto de Ucrania sin condenar al régimen cubano por enviar mercenarios a ese conflicto.

No es de extrañar, con todo lo que he expuesto hoy, que casi dos millones de cubanos hayan arriesgado sus vidas para huir de su país.

¿Y adónde huyen?

Con frecuencia, a Estados Unidos.

Hoy tenemos tres millones de cubanoamericanos que prosperan orgullosamente como empresarios, dueños de negocios, abogados, médicos y miembros activos de sus comunidades.

Incluso nuestro propio Secretario de Estado, Marco Rubio, un orgulloso cubanoamericano que ha ascendido dentro de nuestra sociedad hasta representar a Estados Unidos en el escenario mundial.

Mientras tanto, los cristianos cubanos han sido perseguidos.

Los disidentes son enviados a campos de trabajo.

Los afrodescendientes cubanos son perseguidos.

Y cualquiera que alce la voz paga el precio más alto.

Por eso debemos preguntarnos: ¿por qué Cuba insiste en convocar este debate y venir a este podio?

La respuesta es sencilla.

Porque culpar a Estados Unidos es el único plan económico que le queda a La Habana.

Y cuando intenten, por segunda vez en una misma sesión, blanquear sus crímenes a un costo de $28,000 dólares por hora, no caigan en ello.

No presten su voz a esta propaganda. No existe un bloqueo estadounidense.

El único embargo que existe en Cuba es la guillotina que el régimen mantiene sobre la cabeza de su propio pueblo.

Y cuando el régimen siga alimentando al mundo con estas mentiras, haría bien en recordar las propias palabras de Fidel Castro: «Engañar al pueblo y crear falsas esperanzas siempre trae las peores consecuencias».

Pues bien, esas consecuencias las sufre el pueblo cubano año tras año tras año.

¿Y cuáles son esas consecuencias?

Años de apagones.

Una población que detesta a su gobierno.

Estanterías vacías en los supermercados.

Hospitales en ruinas.

Y millones de cubanos que han huido de la isla que aman.

Les pregunto nuevamente: Hoy hemos escuchado al ministro de Relaciones Exteriores de Cuba describir a Estados Unidos como un país racista y opresor.

Entonces, ¿por qué tantas personas intentan venir a este país?

¿Por qué tantas personas huyen del suyo?

El mundo no debe ayudar al régimen cubano a ocultar su incompetencia, su maldad, su corrupción y su codicia.

Debemos ayudar al pueblo cubano a liberarse y a alcanzar las libertades con las que ha soñado durante tanto tiempo.

Yo estoy con el pueblo cubano.

El presidente Trump está con el pueblo cubano.

El secretario Marco Rubio, un orgulloso cubanoamericano, está con el pueblo cubano.

Exigimos al régimen que libere a estos presos políticos, que permita una verdadera libertad económica y que conceda al pueblo cubano los mismos derechos que este organismo afirma defender.

Pónganse del lado del pueblo cubano.

No del régimen que ha destruido ese país.

No se puede hacer ambas cosas.

Ha llegado el momento de elegir.

Muchas gracias, señor Presidente.

Transcripción y traducción: Café Fuerte

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