Aroldis Chapman se convierte en el relevista con más ponches en la historia de Grandes Ligas: 1,364

A los 38 años, con una trayectoria de 17 temporadas y 384 salvamentos, el Misil Cubano tiene asegurado un lugar en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.
Aroldis Chapman, gloria del béisbol cubano. Foto: CF.

El lanzador cubano Aroldis Chapman escaló este viernes un peldaño monumental en su carrera al convertirse en el relevista con más ponches en la historia de Grandes Ligas.

A los 38 años, con una trayectoria de 17 temporadas y 384 salvamentos, el Misil Cubano tiene asegurado un lugar en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, aunque el retiro quizás demore para un pitcher que a su edad mantiene con regularidad lanzamientos por encima de las 100 millas, y cumple su preparación física con disciplina y rigor de otra galaxia.

Chapman ponchó a Denzer Guzmán, jugador de los Angelinos de Los Angeles, abriendo la novena entrada en el Angel Stadium para apuntarse el ponche número 1,364 de su trayectoria monticular como cerrador. Con este bateador abanicado, superó el récord histórico para un relevista que ostentaba el miembro del Salón de la Fama, Hoyt Wilhelm.

Los Medias Rojas de Boston derrotaron a los Angelinos la noche de este viernes, con marcador de 5-2, y Chapman sumó su salvamento 17 de la temporada.

«Me siento muy feliz, muy orgulloso de lo que he logrado», dijo Chapman al finalizar el partido. «Simplemente me concentré en hacer mi trabajo día tras día… Intento mantenerme positivo en todo momento, conservar una mentalidad positiva y saber que cuando Dios quiere que algo suceda, sucederá. Dios quiso que sucediera hoy».

La pelota histórica fue recuperada sin problemas y pasará a formar parte de una exclusiva colección personal que atesora los hitos de su carrera.

«Guardo en un lugar especial las pelotas de los salvamentos importantes que he logrado a lo largo de mi carrera, para poder recordarlos algún día», agregó Chapman en sus declaraciones a la prensa. «Así que sí, es algo sumamente importante para mí».

El zurdo holguinero había igualado la marca de Wilhelm con el ponche número 1,363 de su carrera el pasado domingo en Fenway Park, enfrentándose a los Yankees.

Actualmente la cifra de salvamentos lo ubican como el décimo relevista en la lista histórica, pero su ascenso en esa relación de luminarias es cuestión de tiempo. Es muy probable que Chapman supere en esta misma temporada al legendario Dennis Eckersley, también integrante del Salón de la Fama, quien acumuló 390 salvamentos.

Hasta el momento solo ocho lanzadores registran 400 salvamentos o más en la historia de Grandes Ligas, con Mariano Rivera (652) en la cima inalcanzable.

Chapman ha sido el protagonista de los lanzamientos supersónicos desde que la velocidad comenzó a formar parte de los registros de Grande Ligas, en 2007.

El 24 de septiembre de 2010, durante su temporada de novato, Chapman lanzó una recta a 105.8 mph, la más rápida registrada desde que empezó la era del seguimiento de los pitcheos.

Desde entonces sus estadísticas figuran joyas siderales en el béisbol de todos los tiempos.

Ningún lanzador se acerca siquiera a la cantidad de envíos regustrados por Chapman a más de 100 millas, que son de 3,700. El 54% de los 2,541 bateadores retirados se han ido por la vía del ponche.

Su promedio de 14.5 ponches por nueve entradas de actuación es el mejor de la historia, incluyendo tanto a abridores como relevistas.

Chapman seguramente estará en el cuerpo de lanzadores escogidos para el Juego de Estrellas del próximo martes 14 de julio en el Citizens Bank Park, en Filadelfia. Será su novena participación en este evento, desde que fuera seleccionado por primera vez en 2012 como integrante de los Rojos de Cincinnati, el equipo con el que debutó en Grandes Ligas el 31 de agosto de 2010 despachando una recta de 103 millas.

Gloria del béisbol cubano, Chapman desertó de la selección nacional en un torneo en Holanda, en 2009. Habría que preguntarse cuál hubiera sido su historia y su lugar dentro de la pelota cubana si no hubiera dado entonces ese trascendental paso hacia el futuro.

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