
Por Daniel Palacios Almarales
LA HABANA.- El clima de tensión entre los trabajadores por cuenta propia que se dedican a la venta de ropas importadas ha aumentado en las últimas semanas, a medida que se acerca el primero de enero del 2014, fecha tope puesta por el gobierno cubano para el cierre de tales establecimientos.
Ya son notables las negativas de numerosos “cuentapropistas” a abandonar el expendio de sus mercancías, en medio de ánimos caldeados que tuvieron su punto clímax el pasado 10 de octubre, cuando alrededor de un centenar de personas protestaron frente al Capitolio de La Habana.
Los manifestantes demandaron la revocación o revisión de la disposición que prohíbe la venta de ropa y calzado llegados al país desde el exterior, situación que arrojó varios detenidos, entre ellos dos periodistas de la agencia independiente Hablemos Press que intentaban cubrir la protesta.
Abuso de poder
Asimismo, se han publicado paulatinamente post en sitios digitales alentando a la toma de acciones. En el conocido portal Revolico, bloqueado en Cuba, apareció un anuncio titulado “No al abuso de poder de los inspectores HUELGA, es un abuso del gobierno”.
“No hay ley, es un abuso con el cuentapropismo, quieren ahogar al pueblo después de que le quitaron el trabajo a una pila de gente. Todo es un engaño están reprimiendo a los cuentapropistas . Las oficinas del DIS [Departamento de Inspección y Sanidad, perteneciente a la Contraloría General de la República] no tienen pública [sic] las leyes que aplican los inspectores. Hay que unirse para reclamar esta injusticia”, posteó el pasado 27 de septiembre un usuario, mensaje que fue reiterado el 17 de octubre.
A finales de septiembre, el gobierno cubano emitió nuevas regulaciones para adicionar nuevas actividades de cuentapropismo y redefinir el alcance de otras ya autorizadas, como la de sastre o modista. La regulación precisó que este último oficio era solo para el trabajo de costura de personas que confeccionan y arreglan ropas, pero no incluye la comercialización de confecciones de fabricación industrial o importada.
La medida afecta a decenas de establecimientos que venden artículos traídos desde Ecuador, Panamá, México y Estados Unidos, a través de las llamadas “mulas” o por gestiones personales de los propios vendedores, lo que ha implicado para muchos de ellos costosas inversiones en divisas.
Continuará la venta
Varios entrevistados por CaféFuerte mantuvieron la idea de continuar la venta, ya fuese en los locales actuales o “por la izquierda” (sin anuencia estatal), pues consideran precipitada e injusta la medida del gobierno.
“He invertido demasiado dinero como para que vengan a cerrarnos tan injustamente. Si ellos usan la fuerza para imponernos las cosas, nosotros vamos a mantenernos fuertes, porque también tenemos derechos como trabajadores”, comentó Roberto García, dueño de una tarima en una de las ferias de la concurrida Calzada de Monte.
Un funcionario del DIS, bajo anonimato, dijo que no debiera haber resistencia, debido a que la ley es muy clara desde el inicio.
“La licencia está expedida para sastres y modistas que confeccionen la ropa a la medida, no para traer piezas del exterior y venderlas. Eso está fuera de los límites de la licencia que ellos mismos firmaron y aceptaron. Han cometido una violación desde el inicio y ya el gobierno decidió ser más enérgico”, aseveró el funcionario.
Algunos clamaron con fuerza por la aceptación de esta variante de trabajo, la cual hasta el momento no está oficializada.
Miedo a la competencia
“Ya que se dio el problema, que pongan una nueva licencia para esto y resuelto el dilema. Pero tienen miedo y no les conviene porque les estamos haciendo una competencia a sus tiendas que no pueden aguantar. No hay un lugar donde el Estado venda ropa a la moda y con buena calidad, como lo hacemos nosotros, y por eso ya la gente compra menos al gobierno, eso los tiene mal”, comentó Maritza Hernández, dueña de un local de ventas en el municipio La Lisa.
Otros aceptan su destino con cierta resignación. “Qué vamos a hacer, perderemos mucho dinero, pero no se puede ir contra el gobierno, porque tenemos muchas más cosas en riesgo entonces. Se buscará otra variante”, dijo Reymundo Sánchez, vendedor en el territorio de Diez de Octubre.
Ya se notan los vacíos en muchas de las ferias de venta en los principales centros comerciales habaneros y se especula sobre el rumbo que tomarán los acontecimientos, pues aseguran que la gente no es la misma de años atrás y ahora no se podrán imponer las cosas tan fácilmente.
Se calcula que unos 20 mil negocios de venta de ropa importada, desde los más modestos hasta las llamadas boutiques, pudieran verse afectados con la medida.
El gobernante Raúl Castro ha impulsado una serie de cambios en la economía y la sociedad cubanas desde que asumió el poder en sustitución de su hermano Fidel Castro, seriamente limitado por cuestiones de salud.
Una de las más importantes variaciones fue la liberación de la gestión económica particular o Trabajo por Cuenta Propia, algo que ha sufrido cambios desde que salió a la luz, modificaciones no siempre bienvenidas por la población. Actualmente están autorizadas 191 modalidades de cuentapropismo y más de 430 mil cubanos tienen licencias estatales para operar en la actividad privada.