Fallece en prisión Kendall Myers, el Agente 202 que espió para Cuba desde el Departamento de Estado

Los analistas de inteligencia consideran que el daño ocasionado por Kendall Myers y su esposa a los intereses estadounidenses fue devastador, dado el acceso a información altamente secreta.
Walter Kendall Myers (1937-2026). topo cubano en el Departamento de Estado. Foto: Reuters.

El Agente 202 del espionaje cubano ha muerto.

Kendall Myers, un funcionario de alto alto perfil en el Departamento de Estado que espío para la inteligencia cubana por 30 años, falleció el pasado 12 de marzo en un centro médico penitenciario de Springfield, Missouri, donde cumplía una cadena perpetua por sus graves delitos contra Estados Unidos.

La noticia de su muerte a los 88 años, a causa de un cáncer, la confirmó su hija, Amanda Myers, según reportó este miércoles el diario The New York Times.

Su fichaje por los órganos de la inteligencia cubana ocurrió luego de un viaje que realizara a Cuba durante la etapa de apertura favorecida por el presidente Jimmy Carter.

Myers viajó por primera vez a Cuba en 1978, invitado por un funcionario del gobierno cubano que había conocido a través del Departamento de Estado, y visitó el Museo de la Revolución en La Habana. De esa época se registra su fascinación con la narrativa revolucionaria del castrismo, según un diario personal incautado por el FBI a raíz de su arresto en 2009.

«¡Cuba es tan apasionante! Confrontar, paso a paso, las intervenciones históricas de Estados Unidos en los asuntos cubanos —incluyendo el asesinato sistemático y regular de líderes revolucionarios— me dejó con un nudo en la garganta», escribió Myers en su bitácora de viaje.

Fidel Castro, el salvador

El diario de Myers fue una pieza clave sobre su deslumbramiento con Fidel Castro y el régimen cubano, y las razones esgrimidas para su devota entrega de información, según la acusación fiscal.

«La revolución es moral sin ser moralista. Fidel [Castro] ha sacado al pueblo cubano de las condiciones degradantes y opresivas que caracterizaban a la Cuba prerrevolucionaria. Ha ayudado a los cubanos a salvar sus propias almas».

Apenas seis meses después fue contactado y reclutado por un agente cubano en Dakota del Sur, donde residía entonces junto a su compañera sentimental Gwendolyn Steingraber.

La pareja contrajo matrimonio en 1982 y los Myers se convirtieron así en efectivos informantes del régimen cubano mientras ascendían es las altas esferas del gobierno estadounidense.

Los Myers en 1977. Foto: Archivo CF.

Desde entonces, los Myers transmitieron inteligencia sensible a sus contactos cubanos durante viajes al extranjero a través de mensajes de radio de onda corta y usando entregas de paquetes en carritos de supermercado.

El interés y rango de la información que ambos proporcionaban a los cubanos mejoró a medida que él ascendía como funcionario en el Departamento de Estado.

Para finales de la década de 1970, Myers era instructor en el Instituto del Servicio Exterior, una filial de capacitación de la agencia en Arlington, Virginia, y posteriormente ocupó cargos dentro de la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado, llegando a ser analista principal de inteligencia para países europeos entre 2001 y 2007.

Daño devastador

Los analistas de inteligencia consideran que el daño ocasionado por la pareja a los intereses estadounidenses durante esos años fue devastador, dado el acceso de Kendall Myers a información altamente secreta —clasificada bajo el sistema de «información compartimentada sensible» (SCI).

La detección y desmantelamiento de las actividades del matrimonio se produjo en un momento de escalada del aparato de inteligencia estadounidense contra el espionaje cubano, lo que incluyó una serie de acciones escalonadas como la batida a la Red Avispa en 1998, el arresto y encausamiento de un alto funcionario del Servicio de Inmigración en Miami en 2000, y la captura de la principal analista sobre Cuba en el Pentágono, Ana Belén Montes, a finales de 2001.

Sin embargo, otro gran topo al servicio de Cuba prosiguió entonces sus actividades en el Departamento de Estado sin ser detectado: el diplomático Víctor Manuel Rocha, reclutado por la inteligencia cubana en 1973 y dedicado a faenas de espionaje de alto perfil por 40 años. Rocha fue arrestado y condenado en 2024 a 15 años de prisión.

Kendall Myers copiaba, memorizaba o robaba archivos del Departamento de Estado, mientras que la señora Myers, empleada bancaria, los preparaba para ser entregados a sus contactos. Durante sus misiones se reunieron con agentes cubanos en Cuba, México, Argentina, Brasil, Ecuador y Trinidad y Tobago.

A Cuba con nombres falsos

En 1995, en medio de la crisis del llamado período especial en Cuba, viajaron a La Habana con nombres falsos y se reunieron con Fidel Castro durante cuatro horas en la casa donde se alojaban.

El complot de los Myers permaneció funcionando hasta 2009, cuando fueron contactados por un agente encubierto del FBI que se hizo pasar por un enviado cubano. Kendall Myers estaba ya jubilado hacía dos años del Departamento de Estado, pero la pareja seguía en contacto con la inteligencia cubana.

Tras el arresto y juicio efectuado en 2009, Kendall Myers fue sentenciado a cadema perpetua bajo cargos de conspirar para cometer espionaje y dañar la seguridad nacional en funciones de funcionario gubernamental.

Gwendolyn Myers, su cómplice identificada como la Agente 123 y E-634, fue sentenciada a siete años por conspirar para recopilar y transmitir información relativa a la defensa nacional. Ella falleció en 2015.

Matrimonio Myers en 2009. Foto: Reuters.

Los detalles de la colaboración de los Myers como espías del régimen cubano están detallados en los documentos judiciales, presentados por la fiscalía federal del Distrito de Columbia, en Washington, tras el arresto de ambos, en junio de ese año.

La pareja se declaró culpable en noviembre de 2009.

El tribunal ordenó decomisarles bienes por valor de $1.7 millones de dólares, suma equivalente a la totalidad del salario federal que Kendall Myers había percibido a lo largo de su servicio en las esferas gubernamentales.

Durante todo el proceso investigativo del caso y en las audiencias judiciales, la pareja demostró comportarse como “true believers” de Fidel Castro y el régimen cubano, sin recibir remuneración alguna por sus servicios de espionaje.

«No actuamos movidos por la ira hacia Estados Unidos ni por ningún sentimiento antiamericano», declaró Kendall Myers durante la audiencia de sentencia ante un tribunal federal de Washington DC. «No teníamos la intención de perjudicar a ningún ciudadano estadounidense en particular. Nuestro único objetivo era ayudar al pueblo cubano a defender su revolución».

Antepasados familiares ilustres

Walter Kendall Myers nació el 15 de abril de 1937 en Washington. Su padre fue un prominente médico y entre sus ancestros ilustres figuraban su bisabuelo Alexander Graham Bell, inventor con la primera patente para el teléfono, y su abuelo Gilbert H. Grosvenor, expresidente de la National Geographic Society.

Se graduó de Historia en la Universidad de Brown, en 1963, y obtuvo un doctorado en 1972 en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins, que ha sido escenario de reciutamiento de otros espías cubanos a lo largo de los años.

Impartió clases de estudios de Europa Occidental en Johns Hopkins entre 1971 y 1977, periodo que coincidió con su labor como instructor contratado en el Instituto del Servicio Exterior. Conocía a la perfección el idioma checo.

En 1979, cuando comenzaron sus primeras colaboraciones con la inteligencia cubana, los Myers residían en Dakota del Sur, donde promovieron la energía solar y cultivaron ilegalmente marihuana en el sótano de su casa.

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