La mala hora de Aroldis Chapman

Pues se fueron de la competencia los Rojos del Cincinnati y de Aroldis Chapman. Un magistral pitcheo del zurdo Cole Hamels llevó a los Filis de Filadelfia a un espectacular triunfo de 2×0, dejando tendidas las aspiraciones de los Rojos.

Los Filis clasificaron así para la discusión del título en la Liga Nacional por segundo año consecutivo y enfrentarán ahora a los Gigantes de San Francisco, que el lunes liquidaron a los Bravos de Atlanta en un cerrado duelo en el Turner Field.

Mientras, este fin semana en la Liga Americana los Yankees de Nueva York despedazaron las esperanzas de los Mellizos de Minnesota en sólo tres juegos y ahora aguardan por el juego decisivo de este martes entre los Rangers de Texas y los Rays de Tampa, empatados 2-2.

Chapman, sin mucha suerte

Aunque ya los Rojos no están en la disputa del banderín de Grandes Ligas, tuvimos al menos la oportunidad de ver el enfrentamiento anunciado entre el holguinero Chapman y el pinareño José Ariel Contreras.

No fue en el octavo inning, pero sí en el séptimo. Tal y como pronosticamos la semana pasada, Contreras y  Chapman se enfrentaron con victoria para el pinareño. Ocurrió en el segundo juego entre Filadelfia y Cincinnati.

El resultado del viernes 8 de octubre queda para la historia pero por partida doble: Contreras ganador y Chapman perdedor, primera vez que un pitcher cubano vence a otro en una postemporada de Grandes Ligas. Y también va a los récords que el vueltabajero es el primer tirador de la isla que obtiene victorias de playoffs en ambos circuitos.

El 22 de octubre del 2005, Contreras venció a los Astros de Houston desde la lomita de los Medias Blancas de Chicago, en lo que fue su tercera victoria con igual balance de fracasos en series de este tipo. Ahora, en el choque Filis-Rojos, entró en el séptimo acto con su equipo debajo 4×3 y liquidó sin dificultades la entrada.

Todo lo contrario le ocurrió al holguinero: golpeó al peligroso Charles Utley en un  dudoso deadball en la mano, con un pitcheo de 101 millas. No me lo creo ni tampoco Utley debe creerselo. Si realmente le hubiera pegado con esa bola, estuviera ahora con los dedos machucados, pero el hombre se fue para la inicial de lo más contento. Chapman ponchó después al jonronero Ryan Howard con tres pelotas de 99 a 101 millas.  Pero, a partir de ahí  “le entró agua al coco”.

Werth, roleteó por tercera, pero el tiro llegó tarde a segunda, Rollins pegó una linea hacia el jardinero derecho, que perdió la esférica en un lance nada difícil y la vio rodar hasta las cercas. Así entró el empate y la ventaja. A seguidas Ibáñez y Sweeney le batearon sencillos al jardin izquierdo poniendo un triste final al debut de Chapman en postemporada.

En resumen, el zurdo holguinero sacó un par de outs, le pegaron dos imparables y le marcaron tres carreras sucias debido a las ‘mantequilladas” de sus compañeros, que en definitiva cometieron cuatro errores en el desafío.

El fiasco del arbitraje

Numerosos especialistas concuerdan en que el 2010 es el “Año de los lanzadores” por las demostraciones relacionadas con juegos de cero hits cero carreras. Eso suena bien, pero creo que también es el “segundo año más pobre de los árbitros”. Las actuaciones de los jueces en esta campaña han sido desastrosas. En el inicio de los Playoffs sus pifias han costado juegos y hasta el posible pase a las Series de Campeonatos.

Los errores de apreciación pueden estar a la orden del día, pero ya no estamos en aquellos tiempos en que había una sola cámara de televisión detras del home y el terreno sólo podía verse a distancia considerable del graderío y de los televidentes.

Con la tecnología moderna todo se ve al instante y -con 14 cámaras de alta precisión- los árbitros tienen que mejorar sus conocimientos, afinar la puntería, recibir cursos de preparación y saber situarse siempre  en el ángulo correcto para ver mejor las jugadas.

Al respecto, un artículo publicado en ESPN DEPORTES relató recientemente así el dilema moderno del arbitraje beisbolero: “Hace pocos años, cuatro umpires se reunieron para dilucidar si daban como bueno o no un jonrón que nadie había visto con claridad. El público miraba las pantallas gigantes y gritaba airadamente. Uno de los jueces le dijo a sus colegas: Es una verguenza que hay 50 mil personas aquí y nosostros somos los únicos que no sabemos que pasó…”

Y más adelante apuntaba: “Ahora parece que se está convirtiendo en una tendencia demasiado conocida: los umpires comenten errores continuados. Uno en la misma primera entrada del juego inaugural y otro que debió ser el último out de la noche. Otra decisión controversial llevó a la expulsión de Joe Maddox, piloto de los Rays, en medio de los gritos de ¡Repetición!, ¡Repetición!, en un juego que perdió Tampa”.

Unas horas más tarde, Ron Gardenhire, el manager de los Mellizos de Minnesota, fue expulsado por protestar los conteos de bolas y strikes en un juego contra los Yankees. Ese mismo día, otra decisión en un robo de bases llevó a que entrara la única carrera del partido en que San Francisco venció al Atlanta 1-0.

Por mi parte, no deseo acordarme más del árbitro Jim Joyce, quien le quitó un juego perfecto al venezolano Armando Galarraga en la contienda regular por no estar ubicado donde debía para apreciar la jugada.

El comisionado Bud Selig -casi siempre atrasado- ya salió a advertirlo con tono autoritario:  No habrá reproducciones en la postemporada. Allá él y las Grandes ligas, pues los problemas aumentarán mucho antes de lo que pueda imaginarse.

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