Cuba: El duelo secreto por la muerte de Franco

El gobierno cubano emitió un Decreto Oficial estableciendo tres días de duelo por la muerte del patriarca español, pero quiso que la decisión se mantuviera en secreto, incluso bajo amenazas de expulsión al corresponsal de EFE en La Habana.

Por Pablo Alfonso

Cincuenta años después de la muerte de Francisco Franco (1892-1975), sus vínculos con Fidel Castro continúan despertando la curiosidad de historiadores, periodistas y analistas políticos.

Entre las sombras de esa anómala relación, entre dictadores de signos contrarios que aún faltan por disipar, se destaca la legitimidad de los tres días de Duelo Oficial decretados por la dictadura comunista cubana, tras la muerte de Franco.

Es imposible encontrar en los archivos de la Gaceta Oficial de la República de Cuba, ni en los medios de prensa estatales, (los únicos autorizados que circulan en la Isla), mención alguna a ese decreto.

Francisco Rubiales, entonces jefe de la agencia española de noticias EFE en La Habana, escribió una nota al respecto en su blog Voto en Blanco, titulada “Cuba: el día que murió Franco”, de la cual vale la pena rescatar algunos fragmentos.

Era el amanecer del 21 de noviembre, cuando Rubiales recibió una llamada del embajador español, Enrique Suárez de Puga: «Paco: Cuba decreta tres días de duelo oficial por la muerte de Franco». «No me lo creo, embajador; debe ser una broma». «Estoy hablando en serio. Tengo aquí delante el Decreto Oficial, firmado por el presidente Osvaldo Dorticós«. «Lo siento, embajador, pero tengo que verlo con mis propios ojos». «Vente para la embajada».

“Vi el decreto oficial con mis propios ojos y, aunque me pareció extraño que la Revolución Cubana decretase duelo oficial por la muerte del dictador español, tuve que creérmelo. Regresé a mi casa y envié la noticia URGENTE a EFE, que la rebotó de inmediato por todos sus canales”, afirma Rubiales.

Poco después se produjo una segunda llamada. Fue del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) acusándolo de mentir, por lo cual debía abandonar el país.

Al final de relato, Rubiales no fue expulsado del país, el incidente quedó aclarado. El Decreto existía, pero Cuba quería mantenerlo en secreto para no irritar a sus partidarios.

“Días más tarde, Fidel Castro en persona me llamó para conversar sobre el futuro de España tras la muerte de Franco. Refiriéndose a la noticia que envié sobre el «duelo oficial» me dijo: «En menudo lío nos has metido», concluye Rubiales cuya anécdota completa ilustra el modus operandi de la dictadura cubana.

Franco y Castro fueron dos dictadores instalados en polos políticos opuestos, separados por el Atlántico; unidos por el mismo paisanaje cultural, quizás con el mismo rigor autoritario paterno, y también por la misma ambición de poder y control político.

El uno nació en el Ferrol, el padre del otro en Láncara, ambos en la nebulosa Galicia.

El padre de Franco, Nicolás Franco Salgado-Araújo, fue militar de carrera de la Armada Española, ocupó el cargo de Capitán de Intendencia de la Armada y, entre sus destinos, estuvo Cuba.

El padre de Castro, Ángel Castro Argiz, fue un campesino humilde, que pemaneció en Cuba entre 1896 y 1898 como soldado del ejército español para luchar en la Guerra de Independencia cubana contra los mambises.

Al margen de estas coincidencias, los dos dictadores llegaron al poder encabezando un movimiento armado de corte nacionalista.

Franco se instaló en el poder hasta su muerte, con una ideología que integraba el nacionalismo y el catolicismo español bajo el paraguas del Movimiento Nacional como partido único.

Castro derivó el carácter nacionalista y democrático de la revolución cubana, hacia un régimen marxista-leninista que permitió la sovietización de Cuba, a cambio de garantizar su permanencia en el poder.

De ese proceso de sovietización en Cuba, de los pactos secretos que se firmaron con la URSS, que utilizó la isla como base de operaciones y amenaza nuclear contra Estados Unidos, en la llamada Crisis de los Misiles, hay muchas páginas escritas, pero faltan verdades por revelar para completar la historia.

Durante ese proceso, Franco jugó un papel hasta ahora desconocido. España estuvo al tanto de todo lo que ocurría en Cuba, gracias a los acuciosos informes que recibía del entonces Consejero de Información de la Embajada de España en La Habana, Jaime Caldevilla. De esta forma, España supo de la llegada a Cuba de los primeros misiles soviéticos, en mayo de 1961, es decir 17 meses antes que lo revelara Estados Unidos.

En 269 cuartillas que dejó escritas Caldevilla de todo ese proceso, hasta ahora inéditas, se revela cómo Franco siempre quiso mantener a toda costa las relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba, y se mantuvo al margen de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos al régimen de Castro.

Las razones para esa controversial simpatía, pueden ser muchas, y solo me voy a limitar en este artículo a mencionar los hechos. En los papeles de Caldevilla podemos encontrarlas. De momento un resumen de ellos se ha incorporado a un ensayo de mi autoría y que está por publicarse en las próximas semanas con el sello editorial de Universo de Letras con el título de El Espía de Franco en La Habana.

Carátula del libro de próxima aparición.

No hay dudas de que el franquismo significó un salvavidas para la asediada economía de la isla, que comenzaba a modificar su moderna infraestructura occidental para reemplazarla por la anticuada tecnología soviética.

Franco aumentó considerablemente el comercio con Cuba. En los años 70, España importaba azúcar cubana a cambio de exportar a la Isla vehículos, alimentos, medicamentos, equipos industriales y varios otros bienes y servicios.

Durante la azarosa década de 1960 la dictadura franquista mantuvo un vuelo semanal de Iberia, Habana-Madrid, única puerta abierta a Europa Occidental.

En 1975, el año que murió Franco, las exportaciones españolas a Cuba eran el doble de lo que España importaba de Cuba.

Una coincidencia final: ambos dictadores escogieron el mes de noviembre para morirse, aunque con décadas de diferencia. Franco el 20 de noviembre; Fidel Castro, el 25.

Noviembre es el mes en que más países han escogido un día de Acción de Gracias: Estados Unidos, Brasil, Japón, Liberia y la Isla Norfolk, territorio australiano.

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