Golf en Cuba: Una apuesta por el deporte “burgués” que Fidel Castro proscribió

Por Jorge González

En su apuesta por atraer un turismo elitista, el gobierno cubano construye el mayor megacampo de golf de América Latina, lo que significa el impulso más importante del régimen comunista al desarrollo de instalaciones para una práctica deportiva que hace más de 50 años Fidel Castro abolió por considerarla “burgués”.

El megaproyecto, denominado Punta Colorada Cuba Golf Marina, se ubica en Punta Colorada, en el municipio Sandino, en Pinar del Río, una zona de ínfimo desarrollo en el área del turismo, y caracterizada por la pobreza de su población.

De acuerdo con reportes oficiales, el proyecto, que ya está en una primera fase de ejecución, estaría culminado en 25 años, y con su entrada en funcionamiento pondría este “paraje perdido de la geografía pinareña” en el mapa turístico mundial.

En su primera etapa, el proyecto abarcará unas 700 hectáreas y contará con 1,250 habitaciones distribuidas en tres hoteles y más de 1,700 unidades residenciales entre villas, apartamentos y bungalows.

También tendrá una marina con capacidad para 300 atraques y dos campos de golf de 18 hoyos, uno de ellos se convertirá en el primero en el mundo en tener un hoyo en el mar, lo que definitivamente lo hará más atractivo en este sector que atrae a unos $40 millones de personas en el mundo.

La primera fase, prevista para un plazo de siete años, contará con una inversión de alrededor de mil millones de euros.

¿Para los cubanos de a pie?

El golf es parte de la estrategia del régimen centrada en atraer a un turismo de lujo, que gaste mucho más que los turistas “de sol y playa” que visitan la isla.

El anuncio de la construcción de este gran infraestructura ha desatado comentarios cruzados en medios digitales y redes sociales. Algunos internautas han expresado sus esperanzas de que Punta Colorada Cuba Golf Marina sea capaz de generar empleos para la población local, que contribuyan a un mejoramiento de sus condiciones de vida.

Otros se muestran más escépticos y dudan de su sostenibilidad, además de señalar que si el proyecto llegara a ser exitoso no repercutiria mucho en la vida de los cubanos, quienes aunque trabajando en sectores como el turismo que generan grandes ingresos a la isla, tienen muy bajos salarios.

Hoy Cuba solo tiene un campo de 18 hoyos, ubicado en la zona turística de Varadero. No obstante el privilegio de su ubicación, el campo tiene casi un siglo y no reúne los estándares de la Asociación de Golf de Estados Unidos.

Punta Colorada Cuba Golf Marina es uno de 16 proyectos concebidos para turistas con alto poder adquisitivo, aprobados en 2011. Los planes incluyen otras infraestructuras en El Salado, Mariel; Bellomonte, Playas del Este; Matanzas y Cienfuegos.

Del estigma a la resurrección

El régimen cubano aspira a construir unos 27 campos de golf, con los cuales buscará integrar la isla a los principales circuitos internacionales, según el periódico Granma.

Antes del esbozo de estos proyectos, el golf fue un deporte “menospreciado” en Cuba, debido a que Fidel Castro lo estigmatizó como una práctica elitista y burguesa, un rezago de la sociedad capitalista de antes de 1959 que el líder comunista se empeñó en destruir.

Antes de que Castro I instaurara el comunismo en Cuba, existían en la isla caribeña al menos unos siete campos de golf, a los que asistían principalmente ciudadanos ricos y turistas estadounidenses. Pero luego el dictador le dio a algunos de estos campos diversos usos, como terrenos de entrenamientos para fuerzas especiales o jardín de una escuela de arte. Otros sencillamente quedaron completamente abandonados.

La medida de proscribir los campos de golf fue tomada luego que Fidel y el Che decidieron burlarse del entonces presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower, quien era muy diestro en este deporte de acuerdo con una de las versiones que ubican el hecho en 1959, poco después de que Fidel tomó el poder.

Esta versión sostiene que Fidel y el Che, vestidos con sus característicos trajes de verde olivo y botas gruesas, jugaron una partida, hojeando un diario estadounidense que refería las habilidades de Eisenhower para el golf. El testimonio gráfico fue captado por el fotógrafo cubano Alberto Korda.

Un mensaje de paz a Kennedy

Se cuenta que el Che ganó la partida pues Fidel no practicaba el deporte; en cambio el guerrillero argentino trabajó alguna vez en su vida como caddie en su país natal, cuando cursaba sus estudios de Medicina.

Otra versión del hecho, referida por el diario británico The Independent, cuenta que todo ocurrió en 1962, poco después de la crisis de los misiles, cuando Castro intentó enviar un mensaje de paz a John F. Kennedy.

La publicación británica citó al periodista José Lorenzo Fuentes, ex reportero personal de Fidel Castro y recientemente fallecido en Miami, quien dijo a The Wall Street Journal: “Castro me dijo que el titular al dia siguiente debia ser ‘Presidente Castro reta al Presidente Kennedy a un juego amistoso de golf».

Según Lorenzo Fuentes, “el Che jugó con mucha pasión”, y por tanto se vio en la necesidad de contar lo que realmente ocurrió, incluida la nota de que Fidel había perdido la partida. Por ello, el periodista fue expulsado de su puesto de trabajo.

Preparándose para una Cuba sin embargo

Uno de los mayores impulsores de la resurrección del golf en Cuba es Antonio Castro Soto del Valle, quien en 2013 hizo gala de sus dotes en este deporte en el Campeonato Internacional de Golf Montecristo, celebrado en Varadero.

Al ganar ese torneo, el hijo de Fidel Castro demostró la hipocresía de la retórica castrista con relación al golf, pues a juzgar por sus habilidades demostradas en el evento, el hijo del difunto ex gobernante, al igual que otros pocos en la élite burguesa comunista en el poder, siempre tuvo acceso a un deporte que su padre públicamente crítico.

Varios medios de comunicación internacionales han denunciado la opulencia en la que vive Antonio, médico ortopédico: su preferencia por hospedarse en hoteles que cuestan más de mil euros la noche, las costosas vacaciones en Turquía, Grecia, su gusto por los Habanos…Nada que ver con la austeridad comunista que su padre pregonó y a la que sometió a la población cubana.

El evento en Varadero fue una gran maniobra de marketing para convencer a los inversionistas extranjeros de que el régimen cubano iba en serio en sus planes de construir campos de golf, y de que los Castro habían olvidado la burla a Eisenhower o el reto a Kennedy, y de que incluso podrían haber dejado en el pasado sus arbitrarias posturas ideológicas relacionadas con el golf.

En ese entonces los gobiernos de Estados Unidos y de Cuba negociaban en secreto el restablecimiento de las relaciones bilaterales, y el régimen de Castro así como muchos inversores internacionales albergaban las esperanzas de que el entonces presidente demócrata Barack Obama pudiera tomar acciones ejecutivas para debilitar el embargo, como realmente sucedió.

Las quimeras del golf

Los campos de golf serian una gran atracción para millones de turistas estadounidenses que comenzarían a viajar a la isla sin restricciones una vez que el embargo fuera levantado.

Y aunque la flexibilización de Obama no condujo a la eliminación del embargo, y su sucesor, el republicano Donald Trump ha intentado revertir los pasos del anterior presidente, los inversores extranjeros se muestran convencidos de que la postura de Obama hacia Cuba destrabó un poco las estancadas relaciones entre ambos países, marcadas por la enemistad durante casi 60 años.

También, confían en que para lidiar con una economía destrozada por la mala gestión y la absurda ideología comunista, y sin poder contar con los subsidios millonarios soviéticos desde el derrumbe de la Unión Soviética, o más recientemente el petróleo venezolano subsidiado, el gobierno cubano tendrá que dar pasos concretos hacia una apertura seria al capital extranjero, sin trabas burocráticas que han dilatado muchos proyectos y han contribuido al fracaso de otros.

Pero a la vez les incentiva la quimera de una Cuba de cara a una transición política. Con algo más que campos de golf para visitantes privilegiados.

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