
Estados Unidos se sumó este jueves oficialmente a las peticiones para abrir una investigación internacional sobre la muerte de los disidentes cubanos Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero, fallecidos en un controversial accidente automovilístico el pasado julio.
“Estados Unidos apoya los llamados para una investigación con observadores independientes e internacionales sobre las circunstancias que llevaron a la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero”, declaró Victoria Nuland, la portavoz del Departamento de Estado.
Las declaraciones de la funcionaria se produjeron en el tradicional encuentro con los periodistas y marcaron el posicionamiento de Washington respecto a las múltiples solicitudes surgidas en semanas recientes para reabrir la pesquisa sobre la muerte de los disidientes, ocurrida en una carretera de la periferia de la ciudad de Bayamo, en el oriente de la isla, el 22 de julio del 2012.
Hasta el momento Washington apoyaba en privado los reclamos de la familia de Payá Sardiñas desde La Habana, y más reciente las declaraciones hechas por Rosa María Payá, hija del fallecido, en un foro de Naciones Unidas en Ginebra y ante la opinión pública española.
«Hemos decidido unir su voz de la manera más clara y alta posible”, dijo Nuland. “El pueblo de Cuba y las familias de esos dos activistas merecen una explicación clara y creíble”.
The Washington Post a la cabeza
Los llamados de Rosa María Payá han sido respaldados por organizaciones no gubernamentales y congresistas estadounidenses, entre ellos los representantes y senadores cubanoamericanos.
Los senadores Marco Rubio, republicano por Florida, y Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, pidieron a su vez a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que proceda a realizar una investigación independiente del caso.
La ola a favor de una nueva pesquisa ha ido en ascenso luego de la salida de la cárcel del político español Angel Carromero y su traslado a Madrid. Carromero fue condenado a cuatro años de cárcel por un tribunal cubano por el delito de homicidio involuntario de Payá y Cepero.
Pero el detonador fue una entrevista ofrecida por Carromero al periódico The Washington Post, el 6 de marzo, en la que cuestiona la versión del juicio y asevera que el vehículo que conducía fue seguido por un auto de la Seguridad del Estado cubana.
Tras las revelaciones de Carromero, The Washington Post ha dedicado sendos artículos pidiendo la reapertura del caso.
Carromero se encuentra bajo libertad supervisada y tuvo una entrevista con Rosa María Paya antes de hacer sus declaraciones a la prensa estadounidense.