
Sólo faltaba esperar por el juego de este sábado en el Marlins Park de Miami, donde República Dominicana se mantuvo como único conjunto invicto del torneo y despachó a Puerto Rico 2×0. La importancia del juego de esta tarde era que el ganador obtuvo un día más de descanso y no tendrá que vérselas en la semifinal ante Japón, que sale ya con la etiqueta de favorito a la grama del AT&T Park de San Francisco.
Puerto Rico enfrentará así a la difícil escuadra japonesa a las 6 p.m. (hora local, 9 p.m. hora del Este), mientras que el lunes 18, también a las 6 p.m., se las verán República Dominicana y Holanda. Los triunfadores de ambos partidos irán por el título el martes 19, a las 8 p.m.
Al iniciarse el III Clásico, CaféFuerte realizó una encuenta entre su equipo de colaboradores sobre las posibilidades de los 16 equipos participantes y, especialmente, las opciones de Cuba, para menterse entre los cuatro grandes. De todas las opiniones recogidas, los aciertos más coincidentes son la ubicación de Japón en el selecto grupo de finalistas y una mención a Holanda como posible sorpresa.
A escasas horas del comienzo de la final, volvemos a darle la palabra a nuestros columnistas. Hacer vaticinios es siempre una tarea riesgosa, pero no deja de despertar pasiones y controversias. Y para eso es también el deporte. Al grupo inicial se suma ahora Yiky Quintana, conocido periodista deportivo y voz en español de los Marlins de Miami. El sexteto (ahora septeto) de arriesgados comentaristas tiene la palabra.
ALBERTO AGUILA: La selección de Japón puede vencer a República Dominicana -su rival más difícil- y ganar por tercera vez consecutiva el Clásico Mundial de Béisbol, aunque un juego de pelota, uno solo, lo gana cualquier competidor. Ambos conjuntos fueron los que mostraron un mejor pitcheo, con buena defensa y una ofensiva repartida, que les permitieron resolver las situaciones difíciles en los juegos claves. Lejos de amilanarse por no contar con sus mejores jugadores de Grandes Ligas, nipones y quisqueyanos han jugado un béisbol de gran nivel, situando alma, vida y corazón en cada movida. Poco les importó a los asiáticos no contar con Ichiro Suzuki, Norichika Aoki, Yu Darvish, Hiroki Kuroda y Daiseke Matsuzaka, y menos a los merenqueros las ausencias de Albert Pujols, José Bautista, David Ortiz, Adrián Beltré y Rafael Soriano. Puerto Rico debe anexarse la medalla de bronce, aunque tendrá que luchar como lo hizo el viernes ante Estados Unidos, contra el elenco de Holanda, que sorprendió a todos con su juego alegre y su ya indudable poderío beisbolero.
RAUL ARCE: Presionado por el editor para que señale un favorito en cuanto al oro del III Clasico -siempre he creído apreciar un componente de cartomancia en estos lances- traté al menos de conocer el schedule definitivo de los cuatro grandes. Pero al cabo de cuatro innings, Republica Dominicana y Puerto Rico se aburrían de tantos ceros en la pizarra del Marlins Park, así que asumo el riesgo: puesto en tela de juicio antes del primer lanzamiento -no contaba con peloteros de la MLB- Japón entró poco a poco en erupción ofensiva, y hace unas horas disparó otros dos cuadrangulares, aunque perdió 5×7 en un partido de exhibición con los Chicago Cubs. Los samurais pueden ser campeones por tercera vez, agazapados y listos para saltar sobre cualquier desliz de Quisqueya. Pero creo más, creo que Holanda -arrolló el jueves a los Marineros de Seattle, 8×1- podria sorprender con otro salto increíble… Hasta el partido de clausura. Ojo con eso, Dominicana.
OMAR CLARO: Ha sido un campeonato con cierto sabor a déjà vu. Japón, Holanda, República Dominicana y Puerto Rico son los cuatro grandes del III Clásico Mundial. Un escenario que ya se hace habitual para los nipones (campeón en las dos ediciones previas) y que tampoco es ajeno a los dominicanos (cuartos en 2006). Boricuas y tulipanes van por las sorpresa en San Francisco.
DAMIAN DELGADO AVERHOFF: Algo de sorpresa en los cuatro finalistas. Ni Holanda ni Puerto Rico parecían capacitados para llegar a esta instancia. Pero, así es el béisbol de impredecible. Hicieron méritos y se ganaron el derecho de estar en la fiesta de California. El de menos posibilidades de los cuatro participantes es sin dudas Holanda. Por historia, por nómina y porque ya cumplieron. Es cierto que no irán presionados. Todo lo que hagan es ganancia, pero a estas alturas el nombre y la tradición pesa demasiado y es muy poco probable que República Dominicana o Puerto Rico cometan tantos errores como los que sacaron a Cuba de las semifinales. Japón sale como gran favorito. Dos veces campeones del Clásico y bien descansados. No creo que ese prolongado descanso los afecte, porque era necesario que se adaptaran al cambio de horario. Nunca han ganado un torneo con un equipo conformado netamente por las estrellas de su liga, pero esta podría ser la primera vez. Tienen algo fundamental para dos juegos: gran pitcheo. Sus lanzadores (al igual que el resto) podrán lanzar hasta 100 envíos, situación que les facilita el trabajo al mánager. La incógnita es su ofensiva, pero los colocó en la gran final. Dominicana es el otro gran favorito. Esa debe ser la final. Los dominicanos están jugando con una alegría y cohesión que dudo que puedan caer en las semifinales. Su pitcheo es profundo y su bateo se las ha arreglado para producir en los momentos buenos. Su defensa es hermética y, sobre todo, todos los peloteros tienen los cinco sentidos en función del mismo objetivo: ganar el Clásico. Y aclaro, no son simples peloteros, varios de ellos están entre los mejores de Grandes Ligas, así que mi gran favorito es Quisqueya. Por último, Puerto Rico viene inspirada, pero no creo que le alcance el pitcheo. Después de la desgastante victoria sobre Estados Unidos y el partido de cierre de segunda ronda ante Dominicana, su cuerpo de lanzadores ha trabajado demasiado. Al terminar segundos la tendrán bien complicada contra los lanzallamas nipones.
ERIC REYNOSO: No hay que romperse la cabeza mucho para saber quiénes son los favoritos: Japón, con un pitcheo profundo, bateo oportuno, la defensa hermética de siempre y la filosofía oriental. República Dominicana, que esta vez vino con un equipo cohesionado, un mánager hábil y exigente como Tony Peña, y mucha alegría merenguera. Puerto Rico parece el más débil, pero ha jugado tremenda pelota. Holanda es el equipo sorpresa y no hay que descartarlo, sobre todo porque su rival de semifinales, República Dominicana, no ha perdido y una derrota puede caer en cualquier momento. Como este Clásico ha sido de grandes sorpresas, pues voy a ir contra el pronóstico convencional. Japón no va a repetir un tercer título (a la tercera va la vencida). El campeón va a ser Holanda.
RAFAEL ROFES PEREZ: Voy a ser escueto como acostumbro, pues los pronósticos son pronósticos, y la pelota, como todo deporte, es impredecible y mucho más en lides cortas. Di en mi primera encuesta como posibles finalistas a Venezuela, Estados Unidos, Japón, y el tercero entre Cuba y Corea del Sur. Y solo acerté con los nipones. Considero que tanto Japón como República Dominicana están en inmejorable forma y condiciones para llevarse la corona. Los japoneses siempre son de armas tomar, no por casualidad se han ido a casa con los dos trofeos anteriores. Los quisqueyanos tienen calidad y sobrados deseos de dar el gran alegrón a su gente. Su accionar ha ido in crescendo y están super inspirados. Estados Unidos se quedó con las ganas y tienen que haberse dado cuenta sus directivos que para vencer en este tipo de torneo necesitan más piezas de lujo, las que poseen de sobra y no utilizan. Mis felicitaciones en grande para Puerto Rico. Cuidado con Holanda, esa novena me gusta y la admiro, pero considero a Japón -el único sobreviviente en mis cálculos y el que no me hizo fallar- capaz de colgarse al cuello su tercer título consecutivo. Ese es mi favorito, pero el terreno es el que habla.
YIKY QUINTANA: Pronosticar en un torneo en el cual la diferencia puede ser solo una derrota, es como juegar a la ruleta rusa. De todas formas, cumplo con tu pedido: la final sera la sonada por la MLB, es decir, República Dominicana y Japón. Y me lanzo de cabeza: gana República Dominicana, por su calidad y el juego alegre y de conjunto que ha evidenciado.
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