III Clásico Mundial: Cuba pierde 7×6 con Holanda y hace las maletas

El equipo de Holanda festeja la peleada victoria ante los cubanos en el Tokío Drome este lunes.
El equipo de Holanda festeja la peleada victoria ante los cubanos en el Tokío Drome este lunes.
Por Eric Reynoso

El sueño de Cuba de llegar a la final del III Clásico Mundial de Béisbol se hizo añicos este lunes y sus peloteros están ya haciendo las maletas de regreso a casa.

El equipo cubano cayó en un dramático partido 7×6 ante la escuadra holandesa, que los dejó al campo en el final del noveno y acompañará a Japón en la final de San Francisco, a partir del 17 de marzo.

Los cubanos repiten la actuación del 2009, cuando tampoco pudieron pasar de la segunda fase eliminatoria. Una gran decepción, pues el equipo se había preparado con todo rigor y sus directivos no dejaron nunca de pensar en la final como meta suprema.

Pero Holanda lo hizo mejor y fue el verdugo de Cuba en el torneo, luego de una victoria 6×2 en la arrancada de segunda ronda (además de una derrota 5×0 en la etapa de fogueo en Taipei de China). El mérito es doble en este partido de muerte súbita, pues tuvieron que jugarlo sin tres de sus principales figuras en la alineación, afectados por lesiones: el jardinero central y bujía ofensiva Roger Bernadina, el cuarto bate Wladimir Balentien y Yurendell Decaster, quien salió lesionado en el sexto capítulo.

Juego agresivo y seguro

Pacientes y determinados, los holandeses sacaron el partido del congelador en el octavo inning, cuando prácticamente Cuba festejaba el triunfo a cuatro outs de la victoria, e hicieron gala de un juego agresivo y seguro, con bateadores de tacto y poder, y defensiva hermética.

Holanda fue el primero en romper el celofán en la parte baja del tercer inning, con par de anotaciones por doblete de Randolph Oduber que rechinó contra la pared del jardín izquierdo, sencillo de Andrelton Simmons dentro del cuadro, sacrificio de Jonathan Schoops en toque perfecto, fly de sacrificio de Andruw Jones y cañonazo de Curt Smith.

Así se produjo un juego de cachumbambé, con entradas consecutivas de dos carreras para ambos conjuntos.

Cuba igualó las acciones en el cuarto por doblete largo de Yuliesky Gourriel, hit de José Miguel Fernández (bateó todo lo que quiso en el Clásico) y -luego de un batazo de doble matanza de Frederich Cepeda- jonronazo de José Dariel Abreu por la pradera central. Un pelotazo a Alfredo Despaigne decretó la salida del abridor Jonathan Yntema.

Holanda ripostó con otras dos en el cuarto, con boleto a Kilian Sams, quien corrió habilidosamente para llegar hasta tercera, ayudado por un tiro impreciso del torpedero Erisbel Arruebarruena en rolata por el cuadro de Oduber. Simmons impulsó la tercera con sacrificio al izquierdo y Oduber entró después por robo y error en tiro del receptor Frank Camilo Morejón, que cogió movido a Gourriel en tercera.

Una sola equivocación

Luego de un boleto a Jonathan Schoop, terminó la actuación de Vladimir García, quien mantuvo lanzamientos de 90 millas, pero sin el dominio efectivo de la zona de strike.

En su lugar entró Norberto González, quien caminó la ruta con destreza, apoyado en su dominio de la slider. Parecía que Norberto se llevaba la victoria cuando Cuba estuvo con el juego en el bolsillo, pero la historia cambió en un abrir y cerrar de ojos.

Antes Cuba había nivelado las acciones en el quinto, cuando a Víctor Mesa le dio por mover el banco y colocar tres emergentes consecutivos. El pinero Luis Felipe Rivera abrió con imparable, Yosvani Peraza pereció en manso fly al jardín central y Alexei Bell respondió con otro metrallazo. Gourriel disparó su segundo doblete de la tarde, que estuvo a punto de ser capturado por Sams.

Después de varios ceros, Cuba se fue delante en el octavo episodio por pasaporte a Cepeda, sencillo de Pito Abreu, fly larguísimo de Alfredo Despaigne que llevó a Cepeda a tercera y hit impulsor de Yasmani Tomás, que demostró estar listo para los grandes momentos. La que parecía la puntilla por lineazo de Eriel Sánchez por el izquierdo que trajo a Abreu para el plato.

En el octavo, un grupo de cubanos saboreaban ya orondos en las gradas del Tokio Drome, cuando el partido se empató sensacionalmente. Con dos outs en el pizarrón, Simmons demostró que no está por gusto con los Bravos de Atlanta y mandó la esféride de línea al graderío del jardín izquierdo.

Debacle en el noveno

Con el empate, el momentum del partido se inclinó hacia los holandeses.

En el noveno, Cuba amenazó con hombres en primera y tercera  y un out. Mesa le reprochó a Gourriel que no anotara con el batazo de José Miguel Fernández, pero para ser justos creo que lo hubieran enfriado de seguir su carrera. En definitiva, el relevista Loek van Mil metió el brazo para propinarle soberano ponchete a Cepeda y dominar a Abreu en elevado y largo fly al jardín central.

Y así llegó el fatídico noveno capítulo. Con un out en la pizarra, Mesa quitó a Norberto y trajo a Yander Guevara, que obligó a Jones a roletear por tercera, pero Gourriel pifió para dejarlo con vida (Gourriel bateó de 5-3 pero no estaba en su día ni en su Clásico). Entonces vino el diluvio. Hit de Smith marcó la salida de Guevara y la llamada para Raciel Iglesias, que fue saludado con otro cohete de Xander Bogaerts, llenando las bases de holandeses (más bien de isleños de Curazao y Aruba).

Mesa le aplicó la grúa a Iglesias para traer al inexperto Diosdany Castillo, que toleró un largo fly al centro para que Jones entrara caminando y dejara así sentenciada la salida de Cuba del Clásico Mundial. 

Fue doloroso partido para Cuba y un mensaje para los encargados de trazar estrategias en la pelota cubana: el béisbol vive una era de globalización y el acceso de los jugadores nacionales a las ligas profesionales es imprescindible para el desarrollo. Las promesas de Víctor Mesa sonaban muy bien, pero la realidad es lo que cuenta al final.

  C H E
CUBA 000 220 020 6 12 2
HOLANDA 002 200 021 7 12 0

G: Loek van Mil P: Yander Guevara

Rumbo a Miami

Mientras los cubanos empacan sus maletas para viajar a La Habana, cuatro equipos están ya rumbo a Miami para disputarse la segunda ronda clasificatoria de la que saldrán los dos acompañantes de Japón y Holanda en la finalísima del Clásico.

A partir de mañana en el Marlin Park de La Pequeña Habana se las verán Italia (segundo del Grupo D) contra República Dominicana (ganador del Grupo C), y Estados Unidos (triunfador de Grupo D) contra Puerto Rico (segundo del Grupo C).

El domingo, Estados Unidos logró alzarse con el primer lugar del Grupo C tras vencer a Canadá 9×4 viniendo de abajo, en Phoenix. Mientras, República Dominicana mantuvo su invicto y derrotó a Puerto Rico en San Juan, 4×2.

La eliminación en Miami se extenderá hasta el 16 de marzo.

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