
Carucha Camejo, la artista que revolucionó el teatro para títeres en Cuba hace cinco décadas, falleció en Nueva York a los 84 años, víctima de cáncer.
Con ella, desaparece el símbolo de la creatividad de una época gloriosa en la escena nacional, la fundadora de una escuela de teatro de títeres que hizo historia en el teatro de Cuba y Latinoamérica, y que fue barrida por la rabiosa intolerancia de un gobierno que no se resignaba a aceptar su espíritu de libertad artística.
Una mujer que fue arriesgada y tenaz hasta los últimos días de su existencia, en el arte y en la vida.
Caridad Hilda Camejo González falleció el pasado sábado a las 4:12 p.m. en un hospicio de Nueva York, adonde fue llevada cuando su enfermedad comenzó a agravarse.
«Se fue en paz, con la firmeza que siempre caracterizó su vida», dijo su hija Bárbara Beltrán-Pumpido a CaféFuerte. «Era una persona muy decidida, que nunca dependió de nadie y nunca se quejó, y así fue hasta el final: una personalidad fuerte y corajuda».
Beltrán-Pumpido recordó que cuando su madre fue diagnosticada con cáncer, hace dos años, optó por no recibir tratamiento de quimioterapia y desafiar la recomendación médica.
Pasión por los títeres
«Vivió plenamente, con lucidez, hasta hace tres meses, cuando empezó a declinar y fue perdiendo la energía y la voz», contó su hija.
Nacida en La Habana el 18 de noviembre de 1927, Carucha fue la mayor de una familia de cuatro hermanos, todos identificados con el mundo de los títeres y el teatro en Cuba.
Sus afinidades literarias y artísticas comenzaron desde niña, cuando comenzó a escribir cuentos e imitar los espectáculos de muñecos que presenciaba en su barrio.
Junto a su hermano Pepe Camejo, inició estudios en la Academia de Arte Dramático (ADAD) de La Habana. Se gradúa en 1947 y comienza a actuar en el teatro dramático hasta que con su hermano Pepe, toma la iniciativa, en enero de 1949, de crear un retablo ambulante para recorrer las escuelas públicas habaneras.
Un año después, el proyecto de los Camejo fue contratado para las llamadas Misiones Culturales y recorrió el país brindado funciones infantiles.
Se vincula al mundo de la televisión y gana un trofeo como animadora en 1954, sin abandonar la actuación y la creación de títeres desde un pequeño local alquilado en el edificio del Retiro Odontológico de La Habana.
El primer Guiñol de Cuba
En 1956, los Camejo se unen con Pepe Carril, un entusiasta titiritero de Mayarí, en la provincia de Oriente, para fundar el Teatro Guiñol de Cuba. La agrupación lanzó un manifiesto que buscaba promover la cultura y las tradiciones cubanas a través de los títeres, así como utilizarlos como un instrumento escolar pedagógico y explotarlos como un género de infinitas posibilidades entre espectadores de cualquier edad.
«Fue una lucha dura y desoladora», recordó Carucha años después al hacer el recuento de esa etapa de fundación.
Al triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, el grupo consolidó un espacio de funciones en el Jardín Botánico de La Habana y en salas de la capital y en interior del país, bajo el auspicio del Consejo Nacional de Cultura. Carucha actúa y crea el personaje de Las Aventuras de Pelusín del Monte para la televisión cubana, y funda, junto a un prestigioso elenco, el Teatro Nacional de Guiñol de Cuba (TNG), en 1963.
El TNG se convierte pronto en un hervidero de creatividad y proyectos artísticos, atrayendo la atención no solo de los niños sino de un público adulto cada vez más creciente e interesado. Carucha actúa, dirige, escribe e investiga. Su aureola de inventiva y genialidad marca espectáculos memorables de la época como El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, La loca de Chaillot, El pequeño príncipe, El patito feo y La caja de los juguetes.
Dos de sus puestas en escena constituirán hitos del panorama teatral cubano de esos años. Don Juan, una adaptación del texto clásico de Zorrilla, resulta galardonada con una mención de honor en el VI Festival de la Casa de las Américas, en 1966; un año después, La corte de Faraón sacude el ámbito cultural habanero y es elegido como uno de los mejores espectáculos del año.
Represión y ostracismo
Inmersos en ambiciosas adaptaciones de novelas como Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde, y El reino de este mundo, de Alejo Carpentier, Carucha y el TNG se convierten en víctimas de la represión oficial que generó el llamado proceso de parametración y el consecuente desmantelamiento del movimiento teatral cubano en 1971.
Carucha fue apartada de sus faenas artísticas. Sus muñecos fueron recogidos de la sede del TNG y llevados como objetos inservibles a un basurero en las afueras de la ciudad.
«Recuerdo ese día, porque mi madre regresó a la causa y se enclaustró, agobiada de un dolor muy profundo», recordó su hija. «Sentía tan hondo la creación artística que Ver su trabajo destrozado fue como si le hubieran desmembrado un ser querido».
La situación familiar se complicó con el arresto y condena a prisión de Pepe Camejo, a quien se le acusó por entonces de apañar los presuntos delitos del escritor Reynaldo Arenas.
Carucha terminó abandonando el país en 1984. Se radicó inicialmente en Venezuela y luego vino a vivir a Nueva York para cuidar de su hermano Pepe, que estaba enfermo y falleció en 1988.
En Estados Unidos se desempeñó como profesora de Español. No vaciló en ponerse en contacto con algunos artistas del teatro infantil en Cuba para compartir sus experiencias y colaborar en proyectos de investigación teatral en la isla.
Retorno a la isla
Viajó a Cuba por razones familiares en 1994 y 2001. En noviembre del 2001 recibió un homenaje en el Teatro Sausto de Matanzas, auspiciado por el movimiento teatral cubano.
Durante el 21 Congreso Internacional de UNIMA, celebrado en China el pasado mayo, fue nombrada miembro honorífica de esa entidad internacional, dedicada a promover al arte y los creadores de las marionetas.
El próximo 18 de noviembre, fecha en que cumpliría 85 años, será lanzado en La Habana el libro Mito, verdad y retablo: El guiñol de los hermanos Camejo y Pepe Carril, de Norge Espinosa y Rubén Darío Salazar. El volumen, que recibió el Premio Nacional de Investigación Rine Leal 2009, será presentado en la sede del TNG en El Vedado, a las 2:30 p.m.
La sobreviven en Estados Unidos, sus hermanos Bertha y Perucho, su hija Bárbara y sus nietos, la escritora Karla Pumpido y Adrián Soca, artista plástico. En Cuba reside su hija Mirta.
Cumpliendo su última voluntad, sus restos serán cremados y las cenizas depositadas en Cuba. Sus funerales serán privados.