
La designación del congresista Paul Ryan para acompañar a Mitt Romney en la campaña republicana por la presidencia de Estados Unidos deja sentada las bases para un sazonado debate al centro de la comunidad cubanoamericana del sur de la Florida. ¿Es realmente Ryan el aspirante a la vicepresidencia por el que apostaría el sector más conservador e influyente de los cubanos de Miami?
Para ser justos con Romney, hay que decir que ha dado un paso temerario si se le ve desde la perspectiva electoral de la Florida, si partimos del hecho de que los republicanos están conscientes de que se trata de un estado clave en las elecciones de noviembre, y que para aspirar a ganarlo tienen que conquistar el voto cubano, incluyendo a una porción de independientes indecisos que podrían entusiasmarse con la fórmula R-R.
Por eso, no es impulsivo aseverar que la campaña de Romney tiene ante sí un serio reto en Miami, a no ser que el universo de los votantes cubanoamericanos haya cambiado mucho durante el último cuatrienio o sus protagonistas estén dispuestos a olvidar “tropezones” de fechas recientes con el mismo pragmatismo político que Ryan ha exhibido en su trayectoria en el Congreso.
Verdaderos republicanos
En una comunidad donde los candidatos a legisladores estatales, alcaldes y hasta concejales hacen campañas vanagloriándose de sus valores conservadores, de ser “verdaderos republicanos” en la tradición más reaganiana y se envuelven en la bandera del embargo a Cuba como estrategia suprema de legitimación política, es altamente retador aparecerse formando yunta presidencialista con un conservador atípico, capaz de conciliar sus preferencias en el Tea Party con una sucesión de votos en la Cámara de Representantes a favor de levantar restricciones y entreabrir las compuertas del embargo a los hermanos Castro (¿o es solo Raúl Castro el que queda gobernando mientras el otro viejo se va de moringa y planea viajes a Marte?)
Y lo es mucho más, luego de que ilusionistas políticos habían sembrado la idea entre ciertos segmentos de la cubanería de que el senador Marco Rubio, el golden boy del neoconservadurismo estadounidense, era el candidato idóneo para integrar la fórmula republicana, con suficientes influencias como para llevarse el voto cubano y latino en la Florida.
Si en realidad el rumbo de los votantes cubanomericanos sigue dictado por la “línea dura” de los autotitulados intransigentes, Ryan tendrá que hilarla fino para explicar cómo fue que se produjo su giro hacia la “causa cubana” luego de acumular un impecable registro antiembargo y de erigirse como un defensor del comercio con Cuba entre el 2001 y el 2007. Veamos:
- El 25 de julio del 2001, votó a favor de una enmienda para poner fin a las restricciones sobre los viajes a Cuba. La propuesta fue presentada por Jeff Flake, representante por Arizona, y contó con apoyo en la Cámara de 240-18, como parte de una enmienda a la Ley de Asignaciones para el 2002.
- En septiembre del 2004, votó a favor de eliminar los obstáculos a los intercambios de estudiantes y agricultores con Cuba. La medida fue parte de la Ley de Asignaciones de los departamentos del Transporte y el Tesoro 2005, que pasó en la Cámara con votación de 397-12.
- El 15 de junio del 2005, votó a favor de una enmienda que prohibiría el uso de fondos en el proyecto de ley para implementar, administrar o hacer cumplir los reglamentos relacionados con las exenciones de licencias sobre donaciones y paquetes con ayuda humanitaria a Cuba.
- El 24 de enero del 2007, Ryan aparece copatrocinando una propuesta legislativa del congresista demócrata Charles Rangel para impedir que el Presidente pueda regular o prohibir los viajes a Cuba de ciudadanos estadounidenses o residentes legales en Estados Unidos, o impedir las transacciones ordinarias para este tipo de viajes. Luego retiró su apoyo a la medida.
- El 27 de julio del 2007, los registros indican que Ryan votó a favor de una enmienda legislativa de Rangel para flexibilizar las transacciones financieras relacionadas con las ventas agrícolas a Cuba.
Aunque, según afirman ahora las organizaciones y líderes cubanoamericanos que respaldan su inclusión en la boleta republicana, Ryan se «educó» sobre el embargo y a partir de entonces ha tenido una conducta impecable en el enfrentamiento contra el régimen castrista. Pero no estoy muy seguro de que sea así. Por lo menos uno tiene que pensar al menos que su voto congresional y su discurso público marchan por senderos distintos cuando se encuentra esta declaración suya al Milwaukee Journal Sentinel en el 2009: “Si tenemos libre comercio con China ¿por qué no con Cuba?”
Vale recordar también que el congresista por Wisconsin se opuso a cambiarle a China el estatus de nación más favorecida en el comercio con Estados Unidos (2001) y también votó en contra de aplicar sanciones a compañías extranjeras que vendan armas a Beijing (2005).
Parada en el Palacio de los Jugos
La conducta de Ryan no es de extrañar tratándose de un congresista de Janesville, Wisconsin, aupado por los intereses de los agricultores de su Estado. El filón de ventas a Cuba es una de las tentaciones de los grupos y entidades agrícolas del Medioeste mientras La Habana juega a convertirlos en instrumentos de cambio de la política estadounidense.
Estamos ante un conservador pragmático, que es una raza en boga en los círculos políticos de Washington. Pero suficientemente radical para no perder su agenda de recortes al frente del Comité Presupuestario de la Cámara. Ryan ha sido un látigo en los recortes sociales, un filósofo de la suspensión de los programas que benefician a los estadounidenses de bajos ingresos. Un “excelente trabajo” elogiado por Romney y duramente criticado por la Conferencia de Obispos Católicos en una carta del pasado 17 de abril.
Esta tarde del 13 de agosto el ómnibus de la campaña republicana hará una parada en Miami, nada menos que un Palacio de los Jugos de Coral Way donde Romney hablará, servirá comida cubana y tratará de convencer a los comensales de que le den su voto. Es presumible que además de jugos haga el intento por tomarse un café cubano, aunque no sea en el Restaurante Versailles de la Calle Ocho.
Tal vez también le dedique allí unas palabras agrias a Fidel Castro, el Gran Culpable de todo, quien hoy celebra su cumpleaños 86.
Lo más probable es que Ryan no le acompañe, pero me imagino que los seguidores y potenciales votantes cubanoamericanos tengan al menos curiosidad de preguntarle alguna vez sobre sus “pifias” antiembargo y el giro de los últimos tiempos respecto a Cuba -huelga decir que hacia la derecha.
¿O es que el exilio cubano está cambiando?