Los problemas con la leche en Cuba no están solo en la cadena productiva. Los consumidores deben estar alertas sobre los productos lácteos que adquieren con fecha de vencimiento en las tiendas estatales.
Un funcionario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el municipio Mayarí, en la provincia de Holguín, aparece este viernes quejándose como víctima de una escandalosa irregularidad comercial: la venta de latas de leche condensada con siete años de vencimiento en un mercado de la ciudad de Bayamo.
En una carta publicada en el diario Granma bajo el título de La leche condensada más vieja que Ubre Blanca, Roger Ramírez Muñoz, dirigente de la UJC, cuenta cómo le vendieron cuatro latas de leche condensada al precio de 100 pesos cubanos (CUP) -unos $4 dólares- con etiqueta de vencimiento del 2007.
El incidente se produjo el pasado 9 de agosto, cuando Ramírez se dirigió a un mercado ubicado en el boulevard de Bayamo para adquirir leche para su esposa recién parida, con el propósito de que su niña recién nacida pudiera lactar.
«Yo quería la que se vende en pomos de un litro y que es según el dependiente, leche fluida embasada [sic] en pomos pero desafortunadamente no había, puesto que se oferta en pocas cantidades. No quedó otro remedio que comprar las de latas y obtuve cuatro a un total de 100,00 pesos CUP», relata el funcionario.
Víctima de estafa comercial
Pero al llegar al Hospital Pediátrico «Octavio de la Concepción y la Pedraja», en Holguín, se dio cuenta de que lo habían estafado.
«Me dio por leer dónde se fabricaban [las latas de leche] y entonces me llevé la impresión de que tienen como fecha de vencimiento noviembre o diciembre del 2007. Ahí radica el problema, se está vendiendo un producto que lleva siete años de vencido a un precio de 25 CUP, casi igual que las que se venden en las tiendas recaudadoras de divisas con tan solo una diferencia de 10 centavos en CUC y que tienen muy mala calidad puesto que son muy aguadas y prácticamente no parece ser condensada para tener ese precio tan elevado en las dos monedas», escribió Ramírez en su misiva, publicada en la sección Cartas a la Dirección.
Y agrega el funcionario: «Me parece que estoy siendo estafado o los que tienen que velar por la calidad de lo que se produce y se le vende al pueblo no les interesa nada».
La sección Cartas a la Dirección viene publicando numerosas quejas de ciudadanos por malos servicios y las irregularidades en el trato al público por parte de las instituciones públicas, lo que pone en evidencia la desprotección del consumidor cubano ante hechos que implicarían reclamos legales en cualquier país.
Este viernes la sección de cartas incluye quejas de los lectores por las dificultades para transportar violines en la cabina de los aviones de pasajeros de Cubana de Aviación, la odisea e una familia en un campismo donde fueron recibidos con una piscina sin agua y comida echada a perder, y la preocupación por las irregularidades con «el peso de la mortadella de pollo en las pescaderías».
