Por Ivette Leyva Martínez
La prestigiosa revista The New Yorker puso en tela de juicio la credibilidad de los diarios The Miami Herald/El Nuevo Herald por un artículo de cobertura política que implicó a la cadena Univisión, el Partido Republicano y el senador cubanoamericano senador Marco Rubio.
La publicación neoyorquina llega a cuestionarse la conducta profesional de los autores del artículo: Manny García, director de El Nuevo Herald, y Marc Caputo, redactor de The Miami Herald.
Los cuestionamientos aparecen en un reportaje analítico del periodista Ken Auletta, publicado porThe New Yorker en su edición con fecha del 9 de enero. La revista comenzó a distribuirse desde este lunes.
El 11 de julio de 2011, la cadena de televisión hispana difundió un reportaje investigativo del periodista Gerardo Reyes sobre el pasado de Orlando Cicilia, cuñado del senador Rubio. En 1989 Cicilia fue condenado a 25 años de cárcel por posesión y tráfico de drogas y salió en libertad condicional en el 2000. El reportaje abordó los lazos de Cicilia con Rubio, incluyendo su aparición con el flamante senador en el escenario tras obtener el escaño al Congreso en el 2010. Ni Rubio ni el partido Republicano reaccionaron públicamente entonces a la historia aunque era vox populi el malestar que había causado.
En tela de juicio
Auletta, redactor experto en temas de los medios de comunicación, exploró la crisis entre Univision y los republicanos, y puso en tela de juicio un
artículo publicado el 1 de octubre de 2011 en
El Nuevo Herald sobre el asunto, que terminó echándole más leña al fuego y desencadenó la ruptura entre el partido político y la cadena televisiva.
El texto del Herald -firmado por García y Caputo- se titula «Historia del enfrentamiento entre la cadena Univisión y Marco Rubio» y acusa directamente a Isaac Lee, director de noticias de Univisión, por un intento de extorsión contra Rubio.
El artículo, desplegado en primera plana de ambos diarios, aseguraba que durante una reunión telefónica (conference call) convocada por los asesores de Rubio y previa a la difusión del reportaje, Lee les ofreció no sacar el reportaje investigativo al aire si el senador comparecía en programas de Univisión.
Sin embargo, inexplicablemente el artículo no menciona a Reyes, autor del reportaje televisivo y ex empleado de El Nuevo Herald entre 1989 y 2010. De hecho, cuando Reyes dejó El Nuevo Herald, García era director del diario.
García, ex periodista de The Miami Herald, dirige El Nuevo Herald desde abril del 2009. Sus relaciones con Reyes eran cordiales hasta la salida del artículo. El Nuevo Herald y el Canal 23 de Miami (afiliado de Univisión) tienen establecido incluso un convenio de colaboración y alianza profesional.
Fuentes de The Miami Herald dijeron a CaféFuerte que la investigación y posterior redacción del artículo no fue de conocimiento de los editores de El Nuevo Herald hasta que no estuvo terminada para entregársela al traductor en español.
«Creo que la historia se tradujo el mismo día y fue entonces cuando se les comunicó a los editores de El Nuevo para ponerla en el periódico del día siguiente [domingo 2 de octubre]», dijo un empleado de The Miami Herald que pidió no ser identificado.
Tras la publicación del artículo, tres legisladores republicanos acusaron a Univisión de extorsión, y pidieron con éxito a los candidatos presidenciales de su partido que boicotearan el debate fijado para el 29 de enero, un día antes de la primaria republicana en el Estado, si la cadena no se disculpaba y despedía a Lee. El debate lo patrocinará ahora la cadena rival, Telemundo.
Sin pruebas
Pero Auletta afirma que ni García ni Caputo tenían pruebas de que hubiera existido tal chantaje. El propio Rubio proporcionó al escritor de The New Yorker las notas tomadas en la reunión por Alex Burgos, su asistente y director de comunicaciones.

Escribe Auletta: «El Herald presentó la conversación como un chantaje [de Univisión], las notas sugieren una discusión intensa. Además, los seis empleados de Univisión que estaban en la llamada niegan que hubo tal oferta y dijeron que no fueron llamados [por Garcia y Caputo]. Cuando le pregunté a Manny Garcia, uno de los coautores del artículo, sobre si alguno de los «insiders de Univisión» con los que habló estaban entre esos seis, primero me dijo que la cadena no «permitiría voluntariamente» hablar con alguien que estuvo en la llamada. Y dijo además, ‘las fuentes eran personas con conocimiento de la conversación’ -o sea, que no habló con ninguno de los que estuvo en la llamada. Posteriormente dijo que no quería comentar sobre fuentes específicas».
En otras palabras, The New Yorker señala que García y Caputo acusaron a Univisión de chantaje sobre la base de versiones de terceros, no de protagonistas de la reunión, y en su interpretación de las notas de Burgos.
Fragmentos de esas notas, citadas por The New Yorker, señalan que Lee «no hizo promesas», y «no ofreció garantías» de eliminar el reportaje sobre Cicilia. Auletta enfatiza que en varias anotaciones Burgos se contradice.
«Las notas de la conversación entre la oficina de Rubio y Univisión no prueban de forma convincente que Univisión propuso eliminar cualquier mención al pasado criminal del cuñado del senador Rubio si Rubio accedía a una entrevista», precisa Auletta.
Controversia imparable
Caputo reaccionó al artículo de
The New Yorker a través del extenso
post en el blog Naked Politics de
The Miami Herald. El reportero asegura que él y García intentaron hablar con algunas de las seis personas de Univisión que participaron en la reunión.
El post, sin embargo, no menciona en lo absoluto la acusación de chantaje contra Univisión que encabezaba el incendiario artículo del Herald en octubre.
«Los pejes gordos de Univisión mostraron que están parcializados para cubrir el tema de inmigración y reconocieron haber ofrecido ‘opciones’ al senador Marco Rubio en medio de conversaciones sobre una controversial historia sobre la incautación de drogas al cuñado del senador Republicano hace medio siglo», escribió Caputo este miércoles.
En la otra esquina, Reyes le respondió desde
Twitter en inglés. «Marc Caputo no entiende.
The New Yorker dijo que su historia era inexacta. Pero sigue evitando la verdad, contradiciéndose».
Y continúa Reyes en sus tweets: «¿Por qué es tan difícil para el Miami Herald a admitir los evidentes agujeros y errores en la historia de Univision y el senador Rubio?», «¿Puedes confiar en un periódico que basa una historia en lo que ‘sonaba como’ y admite que no sabía lo que supuestamente se ofreció?».
El veterano reportero también se preguntó este miércoles por qué los periodistas del Herald no lo contactaron antes de escribir su historia, y por qué el Partido Republicano esperó tres meses antes de acusar a Univisión de intento de extorsión.
Preguntas incómodas
Auletta anota además que «el artículo [del Herald] desató lo que, al verlo en retrospectiva, parece una campaña cuidadosamente orquestada» para evitar que el debate de los candidatos se realizara en Univision. ¿El motivo? Evitar preguntas incómodas sobre el tema de la inmigración por parte de una cadena donde se aboga abiertamente por una reforma migratoria.
Durante 2010, Rubio se opuso a cualquier intento de legalización de los inmigrantes indocumentados y al Dream Act, en un claro acercamiento al Tea Party.
El debate en Telemundo será conducido por José Diaz-Balart, miembro de una prominente familia republicana y hermano de dos políticos del partido: el congresista Mario Diaz-Balart, y su carismático hermano Lincoln, quien abandonó el escaño en la Cámara en 2010.
Puedes leer el artículo de The New Yorker aquí:
[gview file=»/images/docs/cuba2012/auletta_1-9-12.pdf»]