
Por Emilio Morales*
Cuando el gobierno cubano anunció la venta liberada de autos nuevos y de uso para inicios del 2014, muchos cubanos despertaron una ilusión demorada por más de medio siglo. Pero tras despertar a la realidad, con la publicación de las resoluciones, las tarifas impositivas y los precios de los vehículos, el sueño se tornó en desencanto.
La ilusión duró lo que un merengue en la puerta de un colegio al conocerse este viernes los listados de precios de las agencias comercializadoras.
Lo que parecía ser una de las medidas más renovadoras dentro de las reformas impulsadas por el gobierno de Raúl Castro se convirtió, de un pestañazo, en la burla más descarnada de un gobierno a su población.
Los ciudadanos cubanos, con un salario medio anual de 466 pesos (CUP) -equivalente a 18 dólares mensuales- están condenados definitivamente a dejar de aspirar a tener un auto. A no ser que el gobierno cubano rectifique la descabellada estrategia de venta que acaba de poner en marcha.
¿Puede un cubano comprar un auto a 239,250.00 CUC (más de un cuarto de millón de dólares) que ni siquiera es un auto de lujo, cuando su salario es de 18 CUC al mes? ¿Cuántos sueldos en pesos cubanos se necesitan para un vehículo corriente de uso que deberá pagar en efectivo?
CIMEX, cueva de ineptos
Tendría que vivir 1,107 años ahorrando su salario completo para poder comprar un auto a tales precios. ¿Es esta acaso la compensación que prometía el socialismo al final del camino?
En Estados Unidos una enfermera con un salario promedio de $60,000 dólares al año no puede darse el lujo de pagar esa astronómica cifra y muchos menos al contado. En cambio, sí puede comprar un Lexus 350 de $43,500 dólares y pagarlo por una letra o una renta (lease) por $450 dólares mensuales. Por cierto, un costo 5.5 veces inferior al precio del PEUGEOT 4008 del 2013 puesto a la venta, en esa misma cantidad, por las autoridades cubanas.
Los precios anunciados muestran un desconocimiento profundo del mercado, y de las estrategias de mercadeo y de precios, algo verdaderamente impropio de una corporación que -como CIMEX- fue pionera del mercado dolarizado y acumula más de 25 años operando como líder del mercado minorista en la isla.
Evidentemente quienes han manejado la estrategia de precios de estos autos -ya sea a nivel corporativo como de gobierno- tienen un desconocimiento gigantesco del mercado y necesitan algunas clases adicionales de economía global. La toma de la corporación Cimex por parte de las Fuerzas Armadas ha cambiado la forma de mercadear los productos de las más de 35 líneas de negocios de la mayor compañía de la isla.
Precios inflados
Me temo que las reformas han deformado la maquinaria de investigación de mercado y estrategia que siempre tuvo CIMEX. Los nuevos cuadros y especialistas necesitan un reciclaje urgente que les corrija la miopía de mercadeo que a todas luces padecen.
La lista de precios que muestra la oferta de autos es irracional y está totalmente fuera de contexto. El precio promedio de los autos puestos a la venta es de 54,090 CUC, una cifra muy superior al precio promedio de la propiedad inmobiliaria (real estate) en la isla, que es de 31,489 CUC. Una muestra inobjetable de que el monopolio estatal especula más que el sector privado. La diferencia es de un 77.8%.
El precio más bajo entre 77 modelos puestos a la venta -según los listados divulgados- corresponde a un BMW del año 1997, con valor de 14,457.60 CUC. Pongamos los pies en la tierra: se trata de un carro con 16 años de explotación, lo que en Estados Unidos llamarían un «transportation», y nadie pagaría por él más de $2,500 dólares. Si tomamos como ejemplo este avejentado BMW para ilustrar los desmanes del mercado estatal, significa que el precio fijado por el gobierno tiene un 458% por encima de su valor real.
Las cifras del resto de los autos andan también por las nubes; ningún modelo o marca escapa de la desproporcionada oferta. ¿Cómo es posible que todas estas marcas permitan tan mal negocio? ¿Quién corre con los costos y gastos de semejante disparate? ¿Le interesa realmente al gobierno cubano vender autos nuevos y de uso a la población?¿Cuantos cubanos de a pie podrán pagar estos carros a precios estratosféricos?
Desespero financiero
Tan descabellada medida es una muestra clara de que el gobierno cubano está desesperado, a la caza de nuevas fuentes de financiamiento, rápidas, a toda costa y por cualquier vía. Todo parece indicar que la nueva zona franca del puerto del Mariel ha tenido un mal comienzo y la estrategia de atracción de capitales va a tener que ser cambiada. Los recorridos de altos funcionarios cubanos alrededor del ámbito de «países amigos» (y otros no tan amigos antes) en fechas recientes es un indicio de que hay síntomas de preocupación con el macroproyecto lanzado, y se aspira nuevamente a los capitales que puedan proporcionar estados aliados.
En el 2014 la ayuda venezolana podría caer en un 50%, dada las dificultades que enfrenta el gobierno de Nicolás Maduro con la alta inflación y los problemas acumulados desde la era de Hugo Chávez.. No son tiempos de regalar capital sin retorno y La Habana comienza a asimilar esta dura pero aplastante realidad del chavismo transnochado.
En este contexto, las reformas raulistas tienen que dar un giro de 180 grados y sus arquitectos deben poner los pies en la tierra si quieren desarrollar seriamente un sistema económico para salir del subdesarrollo y renovar la tecnología de más de medio siglo que todavía mueve la ineficiente y obsoleta industria cubana.
Hasta el momento, las estrategias para atraer al tan necesitado capital extranjero han sido torpes y desalentadoras. Los empresarios foráneos interesados en invertir en Cuba deberán agregar ahora en su listado de riesgos los autos adquiridos a precio de Porsche, Ferrari y Lamborghini.
Y mientras esta comedia macabra transcurre en el tórrido invierno de la isla, los almendrones seguirán adornando las calles cubanas y el mercado de autos seguirá distorsionado con precios exorbitantes para carros de más de medio siglo y carros nuevos con precios de otra galaxia. Eso sí, algo espectacularmente provechoso y publicitario ha logrado el gobierno a solo 24 horas de sacar a la venta su parque automotor: Cuba se ha convertido en el mercado de automóviles más caro el mundo.
**Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.
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