La historia en su lugar: ¿Fuego amigo en Girón por error de Fidel Castro?

El libro del; periodista e historiador cubanoamericano Miguel Ángel Sánchez convoca a revisar acontecimientos, repensar las interpretaciones de la Historia desde la ventajosa perspectiva del tiempo y también a corregir los desajustes y las pifias de la narrativa histórica.
Ataque a convoy de Castro/ Dibujo de Sandy Kossin. Revista LIFE, mayo de 1963.

Al calor de las conmemoraciones por el 65 aniversario de la expedición de Bahía de Cochinos, acaba de publicarse en tapa dura y edición aumentada el libro Bay of Pigs: The Two Sides of the Story (2025), del periodista e historiador cubanoamericano Miguel Ángel Sánchez, ya un clásico indiscutible sobre este crucial episodio del diferendo cubano. Y como todo buen libro, convoca a revisar los acontecimientos, repensar las interpretaciones de la Historia desde la ventajosa perspectiva del tiempo transcurrido y también a corregir los desajustes y las incongruencias de la narrativa histórica.

A casi tres décadas y media de llegar a Cayo Hueso en un Cessna 402, el general de brigada Rafael del Pino, piloto de aviones a chorro Lockheed T-33A en Bahía de Cochinos, afirmó que el 18 de abril de 1961 había bombardeado a tropas de su propio bando por una orden errónea de Fidel Castro.

Del Pino aterrizó en Cayo Hueso el 28 de mayo de 1987. Su testimonio de fuego amigo, por equivocación de Castro, vio la luz el jueves 15 de abril de 2021, al ser entrevistado por Carlos Cabrera Pérez para CiberCuba, y tal experiencia vital pasó, por su propio derecho, al libro de Sánchez.

Memorias de la guerra

Para el compendio Playa Girón: Derrota del imperialismo (Ediciones R, 1961), Del Pino atestiguó haber llegado el 17 de abril de 1961 por la mañana a la base aérea de San Antonio de los Baños desde la estación naval de Mariel, donde fungía como segundo al mando (Vol. I, p. 102). Sin embargo, en Proa a la libertad (Planeta, 1991) aseveraría que ya estaba en la base aérea al sobrevenir el bombardeo del 15 de abril (pp. 84). Ni en este libro ni en sus memorias, 9050 horas (2012), Del Pino se refirió a ningún incidente de fuego amigo.

Cabrera Pérez tituló su entrevista así: “General del Pino: Bombardeamos nuestras tropas en Girón por error de Fidel”, en virtud de este pasaje relevante:

“El problema fue que Fidel Castro no estaba en realidad dirigiendo los combates, se limitaba a dar órdenes que aseguraran esto o lo otro y, el día 18, se le ocurre mandar un batallón, el 113 de las milicias, por un camino dentro de la ciénaga para tratar de cortarle la retirada a las fuerzas de la Brigada 2506, que habían desembarcado y que se encontraban en Playa Larga.

«Lo único que se nos informa es que, a partir de dos kilómetros después de donde veamos (sic) los impactos de nuestra artillería, podíamos atacar todo lo que viéramos. Cuando llegamos a la zona, incluso dejamos más de dos kilómetros sin tocar, fueron aproximadamente cuatro kilómetros y descubrimos unos camiones con tropas que estaban por un caserío llamado Soplillary los atacamos, creándole (sic) muchas bajas a nuestras propias tropas.”

Tropelaje de recuerdos

En realidad, Castro sí que estaba dirigiendo los combates. No estaba en el campo de batalla ni podía estarlo porque, como Comandante en Jefe, tenía que dirigir las acciones de respuesta integral a la invasión, que se dio en dos direcciones principales: Australia-Playa Larga-Playa Girón y Covadonga-San Blas-Playa Girón, así como en tres secundarias: Yaguaramas=San Blas-Girón, Yaguaramas-Caleta Cocodrilo y Cienfuegos-Caleta Redonda-Caleta Buena.

A tal efecto, Castro tenía que proceder tal y como había hecho en la Sierra Maestra durante el verano de 1958 para derrotar la ofensiva del ejército de Batista: coordinar la estrategia de guerra de posiciones y movimientos de columnas por todas las entradas naturales de la zona de operaciones.

Así y todo, Castro no “se limitaba a dar órdenes que aseguraran esto o lo otro”, como recuerda Del Pino. Por el contrario, Castro largó un torrente de órdenes concretas al jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR), capitán Raúl Curbelo; al jefe de operaciones en el puesto de mando del Central Australia, comandante Augusto Martínez Sánchez; y a cada uno de los jefes de las direcciones de combate.

En ese torrente no consta ni por asomo que el 18 de abril haya tenido la ocurrencia, como afirma Del Pino, “de mandar un batallón, el 113 de las milicias, por un camino dentro de la ciénaga para tratar de cortarle la retirada a las fuerzas de la Brigada 2506 (…) que se encontraban en Playa Larga”. Ese batallón había entrado por Aguada de Pasajeros y operó todo el tiempo en la dirección Covadonga-San Blas-Playa Girón sin acercarse a Playa Larga.

Según Del Pino, “lo único que se nos informa es (…) atacar todo lo que viéramos” unos kilómetros más allá de los impactos de la artillería propia. Pero esa orden de ataque no se infiere de ninguna dada por Castro el 18 de abril, sino que guarda más bien correspondencia con otras del 17 de abril al capitán Raúl Curbelo:

• “12:42 p.m.- A CURBELO- FAR.- Métele un bombardeo a Playa Girón (…) Metan una limpieza entre Playa Larga, Cienfuegos y Girón, todo lo que se vea”.
• “12:47 p.m.- CURBELO-FAR.- Vas a barrer desde Playa Larga a Girón, todo lo que se mueva, (…) y de ahí hasta cerca de Cayo Ramona, a todo lo que se mueva”.

Del Pino cuenta también que el 18 de abril “descubrimos unos camiones con tropas que estaban por un caserío llamado Soplillar y los atacamos, creándole (sic) muchas bajas a nuestras propias tropas.”

No se trata ya de que el batallón 113 de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) avanzaba en otra dirección de combate. Tampoco podía venir en esos camiones porque ningún camión andaba por allí ni la artillería disparó en la dirección del camino dentro de la ciénaga por el caserío de Soplillar.

La consabida ocurrencia de Castro data del 17 de abril al anochecer y no llegó a implementarse. Consistía en que los batallones 111 y 144 salieran por Soplillar y marcharan hacia San Blas y la costa, respectivamente, con la misión de aislar a las fuerzas enemigas ubicadas al norte de San Blas y en Playa Larga de aquellas que ocupaban Girón. Así quedarían separadas en tres grupos para ser aniquiladas con mayor facilidad. Solo que ninguno de los batallones cumplió la orden porque desconocían el terreno y no dieron con el camino correcto. Así que no constan ni batallón 113 ni orden de atacar todo lo que se viera, ni camiones por Soplillar.

Lockheed T-33A 711. Museo de la Base Aérea de San Antonio de los Baños,
25 de octubre de 2022. Foto: Amaury Comas.

ElT-33A 711 fue el avión a chorro en mejores condiciones técnicas y más activo en la batalla de Girón. Del Pino piloteó este jet turnándose con Enrique Carreras, Álvaro Prendes y Alberto Fernández. También compartió el T-A 703 con Carreras y Fernández, así como el T-33A 713 con Fernández. En ninguna de sus diez misiones de combate, Del Pino reportó ataque a camiones por Soplillar.

Confusión de confusiones

El fuego amigo de un T-33A piloteado por Del Pino no puede desviarse hacia la columna que, al mando del capitán José Ramón Fernández, avanzó de Playa Larga a Girón el 18 de abril. No lo hizo saliendo por Soplillar ni puede embrollarse en aquel incidente con el parte dado por Fernández al comandante Martínez Sánchez de que “unos (sic) chorros hacia las 10:15 ametrallaron nuestras avanzadas”.

Aparte de que a esa hora no avanzaban camiones hacia Girón, pues Fernández acotó en su parte que Playa Larga “está siendo ocupada por nuestras tropas [y] estoy preparándome para atacar hacia Girón”, la referencia a “unos chorros” descarta que Del Pino piloteara uno de ellos. Ninguno de los demás pilotos de T-33A reportó haber acompañado a Del Pino en ataque a camiones.

Miguel Ángel Sánchez da la pista de que el 18 de abril dos aviones a chorro sin insignias, seguramente cazas Douglas A-4, despegaron del portaviones americano Essex, a unas 100 millas de Bahía de Cochinos, y sobrevolaron la Ciénaga de Zapata. Enrique Ruiz Williams, lugarteniente del batallón de armas pesadas de la Brigada de Asalto 2506, atestiguó haberlos visto.

Al enterarse de que la salida de los batallones 111 y 114 por Soplillar no se había efectuado, Castro montó acaso su berrinche más agudo en la batalla de Girón:

“11:42 hrs. A Augusto. Australia.¡Es una vergüenza que esos tipos se hayan retirado a Playa Girón! (…) Ahora le vas a decir aFernández[:] ¡Qué tiene que avanzar! […]Ponme a Julio [capitán Flavio Bravo]. Oye, Julio, (…) ¡Lo menos que pueden hacer es perseguir a esa gente, con tanques! (…) ¿No están persiguiendo al enemigo? ¡Díganme si tienen un pacto de no agresión con los mercenarios!”

Alrededor del mediodía Castro comentaba: “Todo marcha bien, se van retirando esos cabrones, pero se van a poder ir si nosotros seguimos comiendo mierda (…) Voy a mandar a perseguirlos con los aviones”. Nada de atacar todo lo que vieran, sino:“Dígannos dónde están estos cabrones y échenles con el rayo.”Tampoco la orden de avance que dio Castro a Fernández autoriza a confundir la columna de este último con el enemigo, porque aquella fue quizás la mayor concentración de tropas de la batalla de Girón.

Playa Larga, 18 de abril de 1961, 2-3 p.m. Foto: Ernesto Fernández.

La obsesión de Castro por impedir que los invasores reembarcaran concita una serie de órdenes al jefe de esta columna. Quizá la más ilustrativa sea esta:

«13:56 hrs Augusto. Australia. Pero, ¿no está atacando Playa Girón, coño? (…) Mira, si con ocho tanques Fernández no toma Playa Girón antes de las seis de la tarde (…) que se retire. Escríbelo, y mándaselo con un motociclista: que si con ocho tanques, veinticuatro obuses, una batería de mortero y cinco mil hombres que van detrás de él no toma Girón antes de las seis de la tarde, se chotea…”

Sin embargo, el avance de la columna de Fernández quedó frenado alrededor de las cinco de la tarde, entre Playa Larga y Punta Perdiz, por el ataque de seis Douglas B-26 de la Fuerza Aérea de Liberación (FAL) adscrita a la Brigada de Asalto 2506, que ametrallaron y bombardearon incluso con napalm.

Carretera de Playa Larga a Punta Perdiz, 18 de abril de 1961, ca. 6 pm.
Foto: Ernesto Fernández.

Esta incursión enemiga sí que terminó “creándole (sic) muchas bajas” al bando de Castro, pero el capitán Fernández reagruparía sus fuerzas y avanzaría hasta Punta Perdiz, a 11 kilómetros de Girón. A las 21 horas informó a Martínez Sánchez:

“1. Pensamos avanzar hasta hacer contacto con el enemigo en Girón.Creemos poder hacer llegar nuestras líneas a unos 2-3 kilómetros de Girón.

2. Estamos situando en posición a los [obuses] 122, también los morteros. Le ruego me envíe dos baterías más de morteros 120 ahora, para poder usarlas; con todo ello haré un fuego sobre el enemigo durante la noche.

3. Al amanecer pensamos atacar con artillería, infantería, tanques y avance de la infantería sobre Girón.

4. En vista de la experiencia, pensamos en la necesidad de una grúa para sacar tanques averiados. Pedir urgente esteras de tanques a Managua.”

Al día siguiente, Playa Girón cayó antes de las seis de la tarde. Al concluir las operaciones, diez pilotos de Castro habían completado 70 misiones de combate y Del Pino fue reconocido como Héroe de Playa Girón, no por haber cumplido 25 misiones, como anotó el periodista e historiador americano Peter Wyden en Bay of Pigs-The Untold Story (Simon and Schuster, 1979), ni por la atribución de otras “19 misiones de combate” en el panfleto Cómo te paga un dictador (2006).

Del Pino mereció tal reconocimiento por completar 10 misiones, en las cuales derribó un B-26 por sí solo y otro en conjunto con Douglas Rudd, así como atacó diversos objetivos en mar y tierra. Fueron acciones de combate de alto riesgo y valor como piloto de guerra. Para la Historia que ha podido rastrear y vetificar la investigación de Sanchez y que leerán los cubanos del futuro van quedando fuera de ruta los camiones con tropas de su propio bando.

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