Bahía de Cochinos: Poniendo la Historia en su lugar

El libro de Miguel Ángel Sánchez es una obra imprescindible por su completitud informativa y análisis de la perspectiva histórica para descifrar el conflicto bélico de Bahía de Cochinos y su época.

Por Arnaldo M. Fernández

El historiador cubano Miguel Ángel Sánchez, autor de Girón no fue solo en abril (1978), acaba de publicar Bay of Pigs: The Two Sides of the Story, la pieza historiográfica más completa de la batalla que tuvo lugar en la Ciénaga de Zapata y marcó para siempre el mes de abril de 1961 en la memoria de la nación cubana.

La historia no puede librarse de su ambigüedad seminal: es tanto lo que pasó como lo que nos cuentan que pasó. El pasado puede y debe articularse históricamente tal como fue a la manera de Walter Benjamin: adueñándose de las imágenes históricas auténticas que relumbran al indagarse la sucesión de hechos.

Así lo hace Sánchez en su nuevo libro sobre la batalla de Girón o Bahía de Cochinos, con la convicción de que la verdad histórica no se escapa por mucho que la realidad se transfigure en leyenda por obra y desgracia de que el pasado suele amoldarse a las conmemoraciones.

Acuérdate de abril

Así también lo había hecho Sánchez en su libro de 1978 sobre la misma batalla, que corrió la mala suerte de ser retirado de librerías y bibliotecas porque desmitificaba la leyenda de que ningún comandante había estado tan cerca de sus tropas en combate como Fidel Castro en Girón, por lo menos desde Erwin Rommel en la Segunda Guerra Mundial, ni se habría acercado tanto a la talla de Napoleón en eso de dirigir e inspirar a los soldados con el ejemplo personal.

Sánchez nos recuerda que la presencia de Castro en el teatro de la guerra, incluso en zonas de cierto peligro, no tiene por qué sublimarse más allá de los hechos para presentarlo en tal o cual tanque como si hubiera participado directamente en la batalla ni mucho menos atribuirle como acción combativa el cañoneo de un barco enemigo.

Tal sublimación se ilustra ejemplarmente en la imagen y pie de foto de la entrada “Invasión por Playa Girón” de la oficialista enciclopedia cubana EcuRed, la cual reproduzco a continuación:

Al dar su versión de la batalla, Castro apuntó: “Los detalles son de especial significación para los historiadores más rigurosos”. Al detalle precisa Sánchez que Castro avanzó en tanque hacia Playa Girón el 19 de abril por la tarde sin entablar combate alguno, porque los invasores ya se habían retirado, y al día siguiente disparó contra el barco Houston, que no daba ningún apoyo logístico y había sido abandonado el 17 de abril, después ser averiado por ataque aéreo y encallado en la barrera coralina de Bahía de Cochinos a la altura de Punta Cazones.

El 20 de abril de 1961, Castro salió a bordear la bahía. Al mediodía tres autos, un camión con la escolta y un cañón autopropulsado SAU-100 enrumbaron hacia Playa Larga, donde se sumaría un tanque T-34. La columna torció hacia Buenaventura y al llegar, unos soldados que venían en sentido contrario dieron la fake news de que todavía se efectuaban disparos desde el barco Houston.

Al legar a Punta Palizada, Castro se subió al T-34 y ordenó abrir fuego, pero los proyectiles no daban en el blanco. Se bajó entonces del tanque y subió al SAU-100, que falló el primer cañonazo, pero terminaría encuadrando al Houston hasta lograr un impacto directo. Castro salió del cañón autopropulsado y exclamó: “Fui yo”.

En aquella columna venían los fotorreporteros Tirso Martínez, Mario Collado y Sergio Canales, quienes al bajarse Castro del T-34 captaron la escena con sus respectivas cámaras. La foto de Tirso se encumbraría como “la imagen que ha inmortalizado la gesta de Girón”, y sería acuñada en la Medalla Conmemorativa Victoria de Playa Girón (1979). Alexis Esquivel recrearía esta imagen en su exquisita obra iconoclasta de técnica mixta sobre cartulina Girón XVI (1990).

Tirso Martínez (1961) – Consejo de Estado (1979) – Alexis Esquivel (1990)

Sánchez pasa esta cuenta historiográfica al culto de la personalidad y deja claro que Castro estuvo apenas unas horas en la zona de operaciones. Entró el 17 de abril, a las 5 p.m., por el puesto de mando en el Central Australia, a 30 km de Playa Larga; salió de regreso a La Habana a las 3 a.m., tras recibir aviso de otro desembarco por Mariel y Bahía Honda; y volvería a entrar el 19 de abril, cayendo la tarde, por el puesto de mando en el Central Covadonga, a unos 35 km de Playa Girón. Siguió hasta el entronque del Helechal y ordenó a la compañía de tanques enclavada allí avanzar “hasta que las esteras se mojen con el agua de la playa”.

Así y todo, Sánchez no pasa por alto que desde La Habana Castro impartió órdenes certeras, empezando por mandar al Capitán José Ramón Fernández —el 17 de abril alrededor de las 3:30 a.m.— a movilizar el batallón de la Escuela Nacional de Responsables de Milicias (ENRM), acuartelado en Matanzas, para tomar enseguida el caserío de Pálpite.

Este punto seco en medio de la ciénaga era crucial, porque bloqueaba la única vía de acceso al interior del país desde Playa Larga, además de facilitar el despliegue de las tropas hacia la costa por ambos lados del terraplén, el emplazamiento de la artillería para bombardear las posiciones enemigas en Playa Larga y el traslado de unidades de infantería por caminos de tierra hacia el este, hasta el caserío de Soplillar, y seguidamente hacia el sur con el propósito de dividir las fuerzas invasoras en dos cortando la carretera entre Playa Larga y Playa Girón.

De ahí que Sánchez asevere que Castro tenía buenas razones para exclamar algo así como ¡Ya ganamos! al informar Fernández, alrededor de las 10:40 a.m. del 17 de abril, que ya había ocupado Pálpite.

Contrapunteo cubanoamericano

A sabiendas de que la historia no es castrista ni anticastrista, Sánchez dista de ser tendencioso en la desmitificación y engloba también las leyendas generadas en el bando de la CIA, entre ellas que la invasión fue condenada al fracaso el 16 de marzo de 1961, por cambiarse la zona de desembarco de la ciudad costera de Trinidad a la Ciénaga de Zapata, y que la derrota de la Brigada 2506 quedó sellada el 16 de abril al cancelarse el segundo bombardeo a las bases aéreas de Castro.

Sánchez se atiene a la realidad de que Trinidad resultaba tan atractiva para la invasión como privilegiada para la defensa, y que el bombardeo de reenganche no implicaba revertir la correlación de fuerzas a favor de los invasores.

John F. Kennedy tachó el Plan Trinidad de ser demasiado espectacular y requirió que la invasión, preferiblemente de noche, fuera más plausible como cuestión de los cubanos sin que, como había exigido Dwight Eisenhower desde el 17 de marzo de 1960, la mano de Estados Unidos se viera por ningún lado. Kennedy escogió el Plan Zapata y ordenó que la invasión por Bahía de Cochinos se ejecutara de manera tal que pareciera más bien una operación guerrillera interna.

En contra de participantes en la invasión, como el piloto estadounidense Albert Persons, y de historiadores como Haynes Johnson y Víctor Triay, Sánchez recalca que Trinidad era la zona más protegida de Cuba después de La Habana, Isla de Pinos y la costa sur de Oriente. Así, el cambio de planes no condenó la invasión al fracaso. Por el contrario, mientras que la Brigada 2506 encontró resistencia inicial limitada en la Bahía de Cochinos, prácticamente indefensa, en Trinidad se habría enfrentado desde el principio a una fuerza enemiga devastadora.

Sánchez da jaque mate historiográfico al Director de Planes de la CIA, Richard Bissell, Jr., quien reprochó a Kennedy haber reducido la incursión aérea del 15 de abril de dieciséis a ocho bombarderos, así como prohibir que fueran al reenganche el día del desembarco.

Tras adelantar la confesión de Kennedy: cancelar el segundo bombardeo fue un error, pero no decisivo, Sánchez trae al Director del Buró de Inteligencia del Departamento de Estado, Rogers Hillman, para quien la invasión estaba destinada al fracaso con o sin otra tanda de bombardeo preventivo. La jugada se consuma con que la defensa antiaérea de la base aérea de San Antonio de los Baños se reforzó considerablemente y todos los aviones de combate se dispersaron y camuflaron. Todavía quedó de reserva que un número mayor de bombarderos aquel 15 de abril hubiera marcado la diferencia.

Pase mínimo de revista

Sánchez viene a su segunda vuelta historiográfica sobre la batalla de la Ciénaga de Zapata con el examen minucioso de datos, documentos y diversidad de testimonios que superan en síntesis analítica los relatos más fiables de ambos bandos, a saber por esta relación:

• Castro, F. y Fernández, J.R. (2001) Playa Girón – Bay of Pigs, Pathfinder.
• Rodríguez, J.C. (1999) The Bay of Pigs and the CIA, Ocean Press.
• Rasenberger, J. (2011) The Brilliant Disaster, Simon and Schuster.
• Jones, H. (2008) The Bay of Pigs, Oxford University Press.
• Wyden, P. (1979) Bay of Pigs: The Untold Story, Simon and Schuster.
• Johnson, H. (1964).The Bay of Pigs, W. W. Norton and Co.

Este es un libro imprescindible, por su completitud informativa y análisis de la perspectiva histórica. Acaso el libro total sobre Girón, que debiera servir como texto básico en las escuelas y las universidades para abordar este conflicto bélico y su época.

Es importante recordar el aval de periodista investigativo e historiador de Miguel Ángel Sánchez (Guayos, Sancti Spíritus, 1947), quien reside en Estados Unidos desde 1980. Además de investigar a fondo la batalla de la Ciénaga de Zapata, Sánchez mereció el Premio UNEAC de Biografía por Capablanca, leyenda y realidad (1976), que también apareció recientemente en inglés en una versión ampliada y actualizada: José Raúl Capablanca, A Chess Biography (2015). Por este libro y por Fischer in Cuba (2020), escrito en coautoría con Jesús Suárez, Sánchez ingresó como escritor e historiador al Salón de la Fama del Ajedrez en 2022.

Al historiar a lo Benjamin, Sánchez entronca con la perspectiva crítica de Nietzsche: Necesitamos la historia, pero de manera distinta a la historia que necesitan los holgazanes mimados en los jardines del saber. Si década tras década no se cuenta qué pasó, tal como todos esperan, la gente se irá tornando cada vez más obtusa y al cabo será más fácil entenderse con extraños que con compatriotas.

La obra de Sánchez contribuye a conjurar de algún modo ese peligro.

La edición en inglés de Bay of Pigs: The Two Sides of the Story está disponible en Amazon. La versión en español se publicará próximamente.

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