No he podido acostumbrarme a ser feliz en inglés,
aunque quiera conformarme, no soy Made in USA.
Estoy hecho de casabe, de guayaba y de mamey,
de meláo y raspadura, de zapote y canistel.
“Yo soy de allá”, Titti Sotto
Frente a las cámaras de la televisión puertorriqueña, un hombre canta y mueve la cintura de un lado a otro, acompañado de dos bailarinas. Salta, aplaude, abre los brazos. Su vestuario es llamativo: pantalón amarillo y camisa colorida abierta hasta el pecho.
Una especie de Liberace tropical con algo de Prince, de Freddie o de ninguno de ellos.
El registro audiovisual esde los años ochenta, aproximadamente, durante una emisión del programa humorístico Los Kakukómicos.
Otra grabación de archivo, posiblemente de esa década, nos presenta al mismo artista interpretando el tema “Sandra”, dedicado a uno de los grandes iconos de la televisión boricua: Sandra Zaiter.
¿Quién es ese hombre tan querido en Puerto Rico? ¿Cómo fue posible que grandes figuras de la música latina aceptaran grabar sus temas? ¿Por qué no hablamos de él?
Aníbal, Hannibbal… ¡Titti!
Tras la pista no encontramos suficientes fuentes o personas allegadas que nos permitan afirmar con exactitud la fecha, el lugar de nacimiento y su verdadero nombre. Casi todas coinciden en el año: 1944, pero algunas no casan en cuanto a la ciudad. Sitios como OnThisDay.com, por ejemplo, afirman que el músico nació en La Habana el 12 de mayo de 1944.
Sin embargo, el abogado, investigador y coleccionista cubano Emilio Cueto aporta una información significativa en la segunda parte de su «Bibliografía musical martiana», publicada en la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (Año 103, No. 2, 2012). En ella, Cueto precisa: “Sotto, Titti [Aníbal de la Luz] (Manzanillo, 1944)”.

Las raíces manzanilleras de Titti (su nombre artístico) están conectadas con las de su tío, el pianista, compositor y director Julio Gutiérrez, nacido en esa misma urbe oriental en 1918. La figura de Gutiérrez influye decisivamente en la formaciónde Titti y el vínculo entre ambos se mantendrá activo hasta la muerte de Julio, en diciembre de 1990.
De los 19 años que vivió Titti en Cuba no hay, hasta ahora, suficiente documentación. Desconocemos si formó parte de alguna agrupación en Manzanillo o en La Habana y si recibió clases de música. De todos modos, su nombre aparecerá muy pronto en la otra orilla.
Entre 1960 y 1962 alrededor de 14 mil niños cubanos salieron de la isla a través de la Operación Pedro Pan. Entre ellos, Lissette y Olga, hijas de los afamados cantantes Olga Chorens y Tony Álvarez y también un adolescente de Consolación del Sur llamado Wilfredo José, “Willy”.
De alguna manera y gracias a la música, cada uno de ellos tendrá una importancia capital en la vida de Titti Sotto después de aterrizar en Nueva York en 1963, con todas las ganas de abrirse paso y triunfar.
En la Gran Manzana y con un prestigio consolidado en Cuba, su tío graba discos con diversas formaciones musicales, y también como productor de otros cantantes, puntualiza la musicógrafa Rosa Marquetti, quien añade el siguiente dato: “En 1964, Julio Gutiérrez con su quinteto animaba las cenas en el cabaret-restaurant cubano El Torero, en Broadway. El grupo lo componían el tenorista José “Chomo” Silva, el conguero Marcelino Valdés, el bajista Izzy Feliú, y teniendo como vocalistas que alternaban cada semana a Héctor Fernando, Robertico Lozano, Willy Chirino y Carlos Oliva”.
Pudiéramos imaginar que desde ahí comenzó la amistad entre Titti y el muchacho de Consolación, ambos con el talento suficiente para componer, cantar y darle un “sonido” diferente a la ciudad de Miami.
No sabemos de qué manera Titti se vincula con la industria musical. Tal vez la ayuda del tío haya sido importante, pero,por encima de todo, destacaba su capacidad creativa. En una década marcada por la rebeldía, la innovación y grandes cambios, Titti va moldeando su personalidad, su manera de entender la libertad. Son los años de las marchas contra la guerra de Vietnam, la beatlemanía, los disturbios de Stonewall, el auge de la música latina, las noches en el Palladium Ballroom…
1970: Primeras colaboraciones
Antes de que finalice la década del sesenta, muchos amigos alrededor de Titti empiezan a debutar en la música, como fue el caso de Lissette Álvarez. Así lo contó la artista en una entrevista: “Cuando salieron de Cuba, mis padres fueron a vivir a Nueva York. En el mismo edificio estaba Julio Gutiérrez, el compositor. Un día Julio me dice: Lissette, ven acá, ¿tú cantas? Yo era muy tibia. Le dije que me gustaba la música brasilera, la canción Desafinado. Parece que la canté afinada. Entonces me dice: El próximo jueves debutas conmigo en El Patio. Yo tenía 16 años, no tenía edad para cantar en night club. Me pintaron el pelo de negro, mi mamá me prestó un vestido súper sexy y unos tacones. Y ahí estuve con Julio”.

La anécdota anterior demuestra que –al igual que en Cuba– Julio Gutiérrez siguió con sus dotes de “scout musical, descubriendo y promoviendo a nuevas y prometedoras voces femeninas”, como recuerda Rosa Marquetti.
La alianza entre Titti y Lissette se sostiene en el tiempo. En 1966 la joven presenta su primer LP, con notas de Catalino (Tite) Curet Alonso y bajo el sello Borinquen del productor y empresario de origen cubano Darío González. Cuatro años más tarde Titti ya aparece como compositor del tema “A la puesta del Sol” en el LP Yo creo en Dios (1970), de Lissette.
Para el LP Háblame de él, publicado alrededor de 1971, Lissette incorpora el tema “Cabeza hueca”, de Titti Sotto y ambos versionan al español los temas: “Look who’smine”, “I’ll never fall in love again” y “No one better than you”. Como veremos más adelante, Titti será reclamado por otros intérpretes para adaptar conocidas piezas del inglés al español.

A partir de 1970 se empina la carrera deTitti Sotto, apuntando al éxito como un afinado creador de canciones, primero, y como cantante, bailarín y productor, después. A su alrededor, un grupo de empresarios y músicos—cubanos y puertorriqueños— apuestan por sus habilidades. Titti tiene carisma, talento y sabe captar las señales del momento crucial que vive la música latina.
1972: El éxito de la Pompa
En 1972, el sello Vico Records, de los productores Manolo Alonso y Víctor del Corral, publica el LP Titti Sotto y su Pompa, una apuesta arriesgada, evidente desde la misma portada, y poco convencional para la época. La pose y el pantalón rojo ajustado nos colocan frente a un performer provocador, sensual y claramente influenciado por la cultura pop.
El material, con notas del compositor cubano José Carbó Menéndez, agrupa once temas, diez de la autoría de Titti, excepto “Quemadita” del presentador Alfred D. Herger, creador de la nueva ola musical puertorriqueña e impulsor de varios artistas. Los arreglos y la orquestación estuvieron a cargo de Héctor Garrido y Julio Gutiérrez.
Con “La Pompa”, Titti demuestra cómo es capaz de conectar rápidamente con el público, juega con las tendencias musicales del momento, el uso de la guitarra eléctrica, se inventa un baile, un vestuario y una estética diferente. En esta primera etapa, el artista está enfocado en darse a conocer, generar simpatía y alcanzar el éxito. Según Cristóbal Díaz Ayala, con el tiempo, ese Titti frívolo se fue “convirtiendo en un autor de canciones más maduras y bien logradas”.
Durante 1972, “La Pompa” se mantiene en la lista puertorriqueña del Latin American Hit Parade de la revista Record World, pasando del número 10, en septiembre, al primer puesto el 28 de octubre y cerrando en el lugar ocho, en diciembre.
En medio de este boom, la Bohemia de Puerto Rico le dedica una portada y anuncia: “El joven compositor, cantante y bailarín se mantiene en los primeros planos artísticos con su popular creación La Pompa. En todas partes lo quieren, le salen más contratos que los que realmente puede aceptar. Él domina la escena musical donde quiera que va”.
En el texto de Marcelo Alvarado, entendemos lo que significó realmente aquel éxito: “Se mantiene en los primeros planos de la actualidad artística, no sólo en Puerto Rico, sino también en Miami, New York, Chicago, Los Ángeles y en algunos países de Sur América con su formidable creación de La Pompa que él califica como un ejercicio rítmico que nos hacía falta. El joven que un día concibió la idea de que para bailar se puede estar de frente o de espalda, ha alcanzado en poco tiempo la popularidad que a otros artistas les ha costado muchos años lograr».
El sello Vico Record obsequió a Titti con un Disco de Oro por vender más de 50 mil discos, entre singles y elepés. El periodista Alvarado considera que por su pompa Titti Sotto no solo merecía el Disco de Oro, sino también otros homenajes.
El artista se defiende: “Yo no le veo nada de vulgar a la pompa. Es una expresión nueva, quizás por eso me han atacado. También el vals recibió dardos envenenados cuando su creador lanzó sus armonías penetrando la sensibilidad del pueblo. Lo cierto es que ahora todo el mundo baila pompa (…) Voy con mi tiempo porque mi tiempo va conmigo. Yo practico el scientology, esa es la filosofía causante de mis triunfos, también me ayuda a liberarme de mis traumas mentales”.
Antes de cerrar ese año, la revista Billboard lo incluye entre los músicos latinos que se pueden escuchar en la emisora neoyorquina WHBI-FM, al lado de figuras como La Lupe y Willie Colón.
Viaje a España
En mayo de 1973 Record World anuncia a los artistas y agrupaciones que participarán en la Exposición Internacional de la Industria Musical de Miami Beach Expodisc 73, a celebrarse del 1 al 7 de agosto. En el selecto grupo que reúne a Vicentico Valdés, Cheo Feliciano, Celia Cruz y Olga Guillot, está también Titti Sotto, lo que demuestra su vínculo directo con la industria musical latina.
Ese mismo año y aprovechando el éxito del anterior LP, Vico Record lanza Pompa Atómica con un diseño de portada camp-kitsch, una tendencia que se irá haciendo habitual en Titti Sotto. Con 12 temas, el longplay regresa a la fórmula de la pompa, esta vez con la participación especial del timbalero Tito Puente. Billboard, por su parte, informa que el disco está “creado para un nuevo baile de estilo latino”.

Los Hermanos Castro le graban dos canciones para su LP Y después del amor le prometí otra vez volver (1973), uno de ellos titulado “Qué tal Cuba”, con un explícito mensaje político: Aunque tú creas que jamás sea posible/ llegará tu libertad.
En un intento de expandirse en el mercado hispano, los artistas Lissette y Titti llegan a España. La gira europea le permite a Sotto entrar a los estudios de grabación con la coordinación musical de Ernesto Duarte, por entonces gerente del Departamento Internacional de RCA en España.
El LP Titti Sotto en Madrid contiene 10 piezas con arreglos de los experimentados Agustín Serrano y Jesús Gluck, y producido por Leo Interamerican Records. De este material se desprende la versión del tema “Todo tiene música” —original del cantante argentino Donald— y “Ay, ay, ay, ¿cuándo volveré?”, de corte nostálgico por la tierra natal.
Como constancia de su paso por suelo español en 1974 está la participación de Titti y Lissette en el programa Señoras y señores de Televisión Española, junto con Ángela Carrasco, Karina y otros.
La pompa se propaga y llega hasta la capital de Inglaterra, según reseña Record World en septiembre de 1974: “Mama Loves Pompa, una versión al inglés de la conocida obra de Soto, fue grabada por el famoso Edmund Ross”.
En los primeros días de enero de 1975 Titti ofrece un concierto en el Hotel Versailles de Miami Beach, calificado por la prensa como un éxito artístico absoluto, con la presencia de grandes figuras de la farándula.
Aprovechando el estreno del musical A Chorus Line (James Kirkwood & Nicholas Dante) en octubre de 1975, el pequeño sello estadounidense Stirling Gold Records lanza el sencillo de 45 rpm titulado Chorus Line, presentado solo para DJ’s.
La versión de cinco minutos realizada por Titti en colaboración con el músico estadounidense Joe Beck –guitarrista acompañante de Louis Armstrong y Duke Ellington— introduce al artista cubano en un terreno que está ganando espacio a mediados de esta década: la música disco. Su intuición, olfato y el hecho de vivir en una de las ciudades más multiculturales del mundo como Nueva York, lo conducen a experimentar y a estar pendiente de las corrientes e influencias más novedosas.
Willy Chirino y los éxitos de Titti
A partir del primer álbum de larga duración One Man Alone, en 1974, y particularmente con el éxito del tema “Soy”, el nombre del músico Willy Chirino empieza a ser ampliamente conocido en el circuito de la música latina en Miami.
Continuamente las composiciones de Titti Sotto formarán parte de su repertorio desde el álbum Chirino 3 donde aparecen los temas “Detrás de ti” y “Niña gaviota”. En 1979 y 1980, respectivamente, Chirino popularizará “Yo soy un barco” (CD: Come into my music) y «El collar de Clodomiro» (CD: Diferente).



Para el disco Chirinísimo (1982) apuesta por “Wilfredo el mago” (al parecer, un tema dedicado expresamente por Titti a su amigo), “Muéveme el coco” y “La vida vuela”. Tres años después publica Zarabanda (1985) y de las 10 canciones, cinco son de Titti: “San Zarabanda”, “Dame más”, “Colgado de un hilito”, “Cada día te quiero más” y “No debería ser así”, mientras que Amándote, de 1988, contiene “Lo que está pa’ti”.
En sus múltiples presentaciones dentro y fuera de Estados Unidos, Chirino seguirá cantando los temas de Titti Sotto, uno de los compositores principales de lo que se llamó Sonido Miami, junto a los músicos Carlos Oliva y Emilio Estefan.
Del Katalimbe al Borinquen Disco Party
En su edición del 24 de diciembre de 1977 Record World informa sobre “Uah, Uah Katalimbe”, dirigido a las discotecas, y añade: “Este nuevo baile lanzado al mercado por Flamboyan Records de Puerto Rico, se realiza acompañando los pasos de baile con el movimiento de abunicos”. En realidad, la producción de Alfred D. Heger es un 45 rpm que incluye por la cara A “Uah, Uah Katalimbe» (Let’s go Bananas) y en la B “Dance Mickey Mouse”.
Siguiendo esa misma línea, en 1979 ya se habla de Borinquen Disco Party, un álbum con algunos temas del puertorriqueño Rafael Hernández llevados a la música disco. Para este trabajo Titti se asoció con el publicista neoyorquino Bill Munder y las grabaciones se realizaron en Sigma Sound Studios de Nueva York.
Al frente de su pequeña compañía Pompa Productions, Inc, Titti seguirá su labor como productor, gestionando shows y espectáculos televisivos de otros artistas, fundamentalmente en Puerto Rico y Miami. Su nombre aparece vinculado a materiales hechos con The Gypsy Band, al lado de Joe Caín en “El Monquirrimonchi”, y en la versión al español de “I Will survive” para la cantante conocida como Carmín.
¡Lo dijo Titti!
Bajo el sello CBS International y con la mayoría de los arreglos hechos por Juanito Márquez sale al mercado el disco Yo escribo, un recopilatorio de Titti Sotto con algunos de sus éxitos. Un año después un tema suyo es interpretado por la mítica Celia Cruz, indudablemente un salto mayor en la carrera musical de Sotto.
Marquetti detalla en su libro Celia en el mundo (1962-2003) que el disco Celia & Willie se grabó en Nueva York a inicios de 1981 y se lanzó en julio de ese mismo año. El segundo trabajo que Colón le produjo a La Guarachera de Cuba contiene “Latinos en Estados Unidos”, un llamado de unidad y esperanza de regresar “al sitio de honor”. Todo ello, resalta la investigadora, “con una Celia exultante, brillante en las improvisaciones y gigante en el ritmo, el resultado no podía ser otro que un disco extraordinario”.
En esas mismas improvisaciones de “Latinos…”, Celia canta: Ay, vamos dejando ese tiqui-tiqui/ Vamos a unirnos, ¡lo dijo Titti!
Cómo habrá sido el talento de Sotto para que la mismísima Reina de la Salsa volviera a sus letras, aun cuando todos sabían que era una mujer sumamente selectiva. El resultado no pudo ser mejor: cuatro temas en total cantados por la artista latina más importante del siglo XX.

En 1987 Celia registra “Un bembé pa’Yemayá” en The Winners, el disco que cierra la trilogía entre ella y Colón. Con Ray Barreto graba “Bambarakatunga” (Ritmo en el corazón, 1988) y para 1993, en Azúcar negra, incluye “Ochún con Changó”.
Anoche yo tuve un sueño
En septiembre de 1990 el músico Julio Gutiérrez fue invitado junto con Celia Cruz, Virgilio Martí y Joe Quijano, al concierto de Arturo Sandoval en Nueva York. Probablemente sea esa una de las últimas apariciones del famoso compositor. Tres meses después, el 15 de diciembre, falleció en esa misma ciudad a los 72 años. Más allá del lazo filial, con la muerte de Gutiérrez, Sotto pierde a uno de sus mayores promotores artísticos.
Para el Titti compositor, 1990 es un año especialmente interesante. El número de orquestas e intérpretes que se interesan por sus canciones es muchísimo mayor y diverso.
Algunos ejemplos así lo demuestran. El dominicano Johnny Ventura graba el tema “Por el ancho mar” (junto a la puertorriqueña Sophy) y “Chuculum Sepetua” ambos en Quisqueya y Borinquen (CBS, 1990) También el ídolo mexicano José José pone su voz en “Uno mismo” (En las buenas y en las malas, BMG Ariola, 1990), José Luis Rodríguez “El Puma” escoge “Se ve y se va” (Esta vez, CBS, 1990) y Tito Rojas y su orquesta le ponen sabor a “Doble” (Sensual, Musical Productions, 1990).
En su libro Cuando salí de La Habana, Díaz Ayala hace referencia a un viaje de Titti a Cuba del que no hemos encontrado alguna información. De ese reencuentro con la Patria —afirma el investigador— nació “una bella canción nostálgica” titulada “Esquina habanera”, que cuenta entre sus intérpretes a Hansel Martínez (Solo, CBS, 1989) y Willy Chirino con Hansel & Raúl (Cuba libre, Sony, 1998).


Se trata de un testamento musical en el que Titti anuncia el destino que tomará el cuerpo físico: morirá en Miami, está seguro. Pero para un practicante de la cienciología como él, el thetán constituye la verdadera identidad de la persona. No le importa lo que suceda. Está convencido que “su alma se irá volando para una esquina habanera”.
Titti fue hospitalizado desde el 30 de julio de 1992 y fallece el 7 de agosto, aquejado por insuficiencia respiratoria y problemas hepáticos, según declaró su hermanastro, Don Sotto. Apunta el diario estsdounidense Orlando Sentinel que su última composición fue “La Habana espera”, grabada por Olga Guillot.
Billboard, por su parte, publica el 22 de agosto otro dato completamente diferente. En el apartado dedicado a las muertes de los artistas, se lee que Titti murió a causa de sida, el 30 de julio, a la edad de 48 años, y que le sobreviven su madre, dos medios hermanos, dos sobrinos y cinco sobrinas.
Así se apagó la vida del manzanillero Aníbal de la Luz, un artista tocado con la suerte del talento y el éxito. Han pasado 34 años de su fallecimiento y su música sigue sonando.