EE.UU pone en vigor medidas de máximo control a embarcaciones procedentes de Cuba

Desde este miércoles la Guardia Costera aplicará restricciones de entrada a todos los buques comerciales que hayan visitado puertos cubanos en sus últimas cinco escalas antes de llegar a Estados Unidos.

EE.UU pone en vigor medidas de máximo control a embarcaciones procedentes de Cuba
Desde el puerto de Miami se envía el grueso de la carga con destino a Cuba. Foto: USCG/Safety4Sea.

La administración de Donald Trump impondrá condiciones de entrada desde este miércoles a todas las embarcaciones que lleguen a puertos de Estados Unidos desde Cuba, argumentando la necesidad de aplicar “medidas antiterroristas eficaces”.

La decisión, implementada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Guardia Costera, añade más tensiones a la ya agravada relación entre La Habana y Washington, y pudiera limitar el flujo de mercancías y equipos por vía marítima hacia la isla.

“Las condiciones de entrada se aplicarán a todos los buques comerciales que hayan visitado puertos cubanos en sus últimas cinco escalas antes de llegar a Estados Unidos”, explicó a Café Fuerte un alto funcionario de la Guardia Costera en Washington DC. “Esto incluye a embarcaciones de pabellón estadounidense y extranjero, y la carga comercial no será un factor para considerar”.

Quedan excluidas de estas restricciones las embarcaciones que solo hayan atracado en la Estación Naval de Estados Unidos en Guantánamo, aclaró el funcionario.

La implementación de estrictos controles portuarios se fundamenta en la Ley de Seguridad del Transporte Marítimo, que autoriza a la Guardia Costera a imponer condiciones de entrada en aguas estadounidenses a embarcaciones llegadas desde puertos extranjeros considerados inseguros.

Una enmienda añadida a la Ley de Autorización de Defensa Nacional en 2023 establece que el DHS considerará que “cualquier puerto bajo la jurisdicción de un gobierno extranjero que sea un Estado patrocinador del terrorismo no cuenta con medidas antiterroristas efectivas”. Las sanciones descritas se aplican a Cuba, que fue reinstalada en la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo el mismo día de la juramentación presidencial de Trump.

“De conformidad con la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo por parte del Departamento de Estado, la Guardia Costera considera que Cuba no cuenta con medidas antiterroristas efectivas”, indica la resolución, que fue publicada en el Registro Federal el pasado 19 de marzo.

Los efectivos de la Guardia Costera podrán aplicar abordajes de seguridad portuaria, registros armados, restricciones operativas y protocolos adicionales de verificación antes de que las embarcaciones sean autorizadas a atracar.

Pero Cuba no está sola en la lista de países evaluados por el Departamento de Estado con insuficientes medidas antiterroristas.  En la relación de 22 naciones están también Camboya, Camerún, Comoras, Djibuti, Guinea Ecuatorial, Gambia, Guinea-Bissau, Irán, Irak, Libia, Madagascar, Estados Federados de Micronesia, Nauru, Nigeria, Sao Tomé y Príncipe, Seychelles, Sudán, Siria, Timor Oriental, Venezuela y Yemen.

La nueva política de restricciones portuarias pudiera limitar la contratación de navieras que regularmente realizan los viajes comerciales para llevar alimentos, medicinas, equipos electrodomésticos y autos hacia Cuba. El pasado año, el gobierno cubano y los representantes del sector privado compraron un total de $433,6 millones de dólares en productos a las compañías estadounidenses, la cifra más elevada desde 2012.

Los fletes marítimos también llevan como carga suplementos médicos y donativos de mercancías, así como paquetería y otros insumos enviados desde Estados Unidos.

En efecto, las regulaciones tienen un efecto disuasivo para operadores de embarcaciones marítimas, tanto de Estados Unidos como de banderas de otros países, con el fin que no transporten carga hacia Cuba para evitar obstáculos al entrar en aguas estadounidenses.

A la vez, la compra de autos y motocicletas desde Cuba, que ha experimentado un alza en espiral desde que la administración de Joe Biden autorizó estas operaciones en 2023, pudieran verse sensiblemente afectados.

El pasado año, la venta de carros alcanzó los $64.7 millones, incluyendo autos usados, modelos Mercedes Benz y BMW, vehículos de pasajeros, tractores, camiones, trailers y motocicletas, mayormente embarcados desde el puerto de Miami.

Pero las transacciones financieras de automóviles podrían empantanarse además por reforzamientos impuestos por la administración Trump.  

El pasado diciembre el gobierno cubano aprobó una nueva política para la importación de vehículos de motor y designó a nueve firmas estatales como las únicas autorizadas para su comercialización, entre las cuales aparecen varias compañías incluida en la reactivada Lista de Entidades Restringidas de Cuba (CRL). Ninguna compañía estadounidense puede hacer negocios con entidades incluidas en ese listado, actualizado por el Departamento de Estado.  

El régimen cubano ha criticado el anuncio de la restricción a las embarcaciones, argumentando que su objetivo real es dañar la cooperación oficial entre ambos países en asuntos de seguridad nacional y ampliar el carácter extraterritorial del embargo.

Cuba y Estados Unidos mantienen una cooperación bilateral en seguridad marítima que se formalizó a partir del restablecimiento de relaciones, en 2015. Desde esa fecha, la Guardia Costera ha mantenido vínculos y contactos regulares con Tropas Guardafronteras de Cuba para el enfrentamiento de operaciones de narcotráfico y contrabando de inmigrantes en la región.

También funcionarios de ambos países han discutido la seguridad de puertos y aeropuertos en reuniones conjuntas, lo cual está actualmente bajo cuestionamiento con los nuevos rumbos de la administración Trump.

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