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title: "Casablanca, una vieja fotografía de Cabrera Infante"
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url: https://cafefuerte.com/casablanca-una-vieja-fotografia-de-cabrera-infante/
date: 2012-11-25
modified: 2012-11-25
author: "Café Fuerte"
categories: ["Cine"]
type: post
lang: es
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# Casablanca, una vieja fotografía de Cabrera Infante

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![Humphrey Bogart e Ingrid Bergman: el mito que no cesa.](http://cafefuerte.com/wp-content/uploads/2012/11/casablanca-display.jpg)*Humphrey Bogart e Ingrid Bergman: el mito que no cesa.*

El mundo cinematográfico celebra este 26 de noviembre los 70 años del estreno en Nueva York de una película mito, una obra que hizo época y desató la más acendrada vocación de culto entre millones de personas: *Casablanca,* dirigida por Michael Curtiz.*

*En 1956, un joven crítico cinematográfico cubano que devendría con los años figura imprescindible de la literatura hispanoamericana, escribió sobre el filme en la revista *Carteles* en términos no precisamente de complacencia.*

*Así vio entonces Guillermo Cabrera Infante, G.Cain, a* Casablanca,* como quien mira a una vieja fotografía para imaginar que puede ganarle la batalla al tiempo*. *La viñeta formó parte de* Un oficio del siglo XX, *publicado por Ediciones R en 1963.*

**CABALLEROS Y FELONES**

**Por G. Caín**

*Casablanca* es un reestreno de la exitosa cinta Warner de hace quince años. En ella estaban actores tan eficaces como Humphrey Bogart, Peter Lorre, Claude Rains y Paul Henreid. En ella aparecían de carne y hueso actores que hoy son fantasmas: Sidney Greenstreet, Conrad Veidt y S. Z. Zakall. Y, *last but not least,* también estaba esa bella mujer, esa gran actriz, esa persnalidad enormemente atractiva que se llama Ingrid Bergman. Infortunadamente, desaprovechada, malgastada, como siempre en Hollywood. Hablar -¿o escribir?- de *Casablanca* es como mirar una vieja fotografía: ahí está uno, pero de alguna manera *ése* no es uno: por el medio está el recuerdo, el tiempo pasado y la renovada presencia fotográfica, ganada su batalla al tiempo, pero perdiéndola, porque el tiempo no pasa: pasa uno por él y como en un estrecho pasadizo de zarzas se deja el vestido y la piel en sus espinas: en fin, que el tiempo es como la banca en la ruleta, siempre gana, aun perdiendo gana. Y ha ganado contra Casablanca. ¿Es esa cinta obsoleta, distante, casi ridícula y seguramente falsa la que uno recordaba con amor? ¿Es la petulante parte de Claude Rains el rol de caballero-bajo-un-cínico que guardábamos en la memoria? ¿Y Humphrey Bogart, no es una caricatura de lo que pretende ser, con su labio inmóvil, sus respuestas lacónicas y su absurda valentía existencialista? ¿Y Paul Henreid no está ridículo como el héroe de la Resistencia que le obligan a ser, quien en vez de conspirar bajo tierra y mantenerse oculto se dedica a dirigir la *Marsellesa* frente a los alemanes, como un risible aprendiz de Stokowski? ¿Y Conrad Veidt, con su acento alemán verdadero convertido en postizo por lo falso del rol de estúpido caballero prusiano? A las preguntas del cronista, puede preguntar el lector: «¿Y entonces los cuatro puntos, la señal de excelencia, a qué vienen?». Son por el recuerdo.

*Carteles,* La Habana, 2 de junio de 1956
