Ernesto Ruiz Faxas: de cronista deportivo a galán de telenovelas

Faxas junto a su esposa mexicana, con quien comparte su vida desde hace seis años.

Faxas junto a su esposa mexicana, con quien comparte su vida desde hace seis años.

Por Rafael Rofes Pérez

Quizás muchos de ustedes se hayan preguntado en más de una ocasión qué fue de aquel joven narrador y comentarista de los espacios deportivos de la Televisión Cubana, quien un día desapareció de la pequeña pantalla sin explicarse los motivos de su ausencia. ¿Recuerdan a Ernesto Ruiz Faxas?

Tuve la dicha de cubrir como reportero junto a él varios eventos en la capital cubana, disfrutar de su labor como excelente profesional de la radio y la televisión y hasta compartir partidos de softbol del Torneo Nacional de la Prensa, pero como contrincantes en la misma posición del campo corto. El con los equipos de la capital y yo con el de mi tierra de origen, Villa Clara.

Locuaz,  jaranero y con esa capacidad de formidable comunicador que lo distingue, la que ahora exhibe como actor en infinidad de trabajos realizados en México, decidió remontarse al pasado y relatar el presente, para complacer así las inquietudes de varios lectores, quienes se han interesado en su paradero.
 
¿Cuándo te inicias como narrador y comentarista deportivo?

En el año 1990, en la Emisora COCO, justamente en el programa Amanecer Deportivo de manera empírica y casual. Fui deportista y amaba el deporte, pero nunca había estado delante de un micrófono. Fue Diego Méndez, de Radio Rebelde, quien me facilitó mi llegada a la COCO, que fue una cantera amplia donde se formaron comentaristas deportivos de la ciudad y de otras partes del país. Sin dudas, llegó a ser la emisora que más deportes transmitía en Cuba.  Mis primeros trabajos fueron estrictamente por teléfono. Me quedaba en la redacción deportiva, marcaba y les daba un resumen de los eventos más importantes a nivel internacional. A veces era frustrante, pero entendí que eran pasos que no debían saltarse. Imagínate, uno tan joven quería comerse el mundo. Tanto Armando Campusano como William Visozo, que estaban al frente de los micrófonos por entonces, me dieron la oportunidad de incorporarme a su equipo y me indujeron de cierta manera.
 

Ernesto Ruiz Faxas

Ernesto Ruiz Faxas

¿Qué experiencia has ganado desde entonces en radio y televisión?

Del 90 a la fecha han sido muchos años de andar y desandar pasillos y redacciones deportivas. Tanto en Cuba como fuera de ella, el trabajo en deporte ha sido arduo. Muchos eventos mundiales, panamericanos y del área, así como competencias de diferentes deportes en específico el béisbol, ciclismo, natación y un etcétera extenso, han formado parte de este camino.  Empezando por  los programas Amanecer Deportivo pasando por Última Página, espacio que dirigí y conduje junto a Andy Vargas desde 1993 hasta 1996, y terminando en otros especiales del Sistema Michoacano de Radio y TV (SMRTV) y ESPN en México. Todos estos sitios han formado parte de mi vida laboral dentro del mundo del periodismo deportivo. Hablo de sitios porque forman parte de mi crecimiento como locutor, director de programas, conductor de noticieros. Una experiencia de más de 20 años que incluye torneos mundiales de béisbol, copas intercontinentales, mundiales de polo acuático, ciclismo, boxeo juvenil, juegos pana y centroamericanos, olímpicos, copas Libertadores de América, Liga Mexicana de Béisbol y Fútbol.

¿Cuáles recuerdas cómo tus mayores retos como comentarista deportivo?
 
Mi primera gran prueba: los Juegos Panamericanos de La Habana en 1991.
La más complicada y que se convirtió, profesionalmente, en la más rica: la de corresponsal en México de ESPN desde 2004 hasta finales del 2006.
 
En Cuba siempre fuiste gran animador de los torneos de softbol de la prensa

Las Ligas de softbol de la prensa en Cuba eran todo un acontecimiento dentro del gremio, y tú lo sabes. Nosotros, más jóvenes entonces, participábamos con mucho entusiasmo y cabe mencionar, que de alguna manera nos abrió las puertas a la Televisión. Si bien no fue el principal factor, sí influyó en la decisión final. Los de la Radio nos juntábamos con los colegas del departamento deportivo de la TV Cubana y conformábamos el equipo ICRT. Fue algo muy estimulante, porque se mezclaban generaciones de periodistas y comentaristas y además, éramos tan osados, que competíamos al tú por tú sin importar edades y formas físicas. Primero había que sortear los eventos provinciales y estoy hablando, en mi caso, de los años 1993 y 1994 aproximadamente. Cuatro equipos en el provincial, dos de prensa escrita (Granma y Bohemia), Prensa Latina, acérrimo rival y ganador de muchos de esos torneos y nosotros, que empezamos como ICRT y después entramos en la era de los patrocinadores y fuimos ICRT-CASTROL.  Y así siguieron los torneos provinciales y nacionales año tras año. Fuimos a competir al evento nacional de Matanzas en 1997 y resultó muy especial porque la final fue nada menos que en el histórico Palmar de Junco, el estadio donde se celebró el primer juego oficial en Cuba en el siglo XIX. Allí estaban dos grandes jugadores y hermanos: Wilfredo y Fernando Sánchez. A través de los años han tomado fuerza estos certámenes y además se lograron topes internacionales con colegas de Venezuela, Guatemala, Estados Unidos y República Dominicana. En muchos de ellos salimos airosos.

La pasión de Faxas por el beisbol y el sofbol se mantiene intacta.

La pasión de Faxas por el beisbol y el sofbol se mantiene intacta.

¿A quién agradeces tu formación como narrador y comentarista?

Básicamente a la emisora COCO y en especial, al buen Armando Campusano. Creo que él fue punto de partida en mi vida profesional y quien en verdad me enseñó los caminos y vericuetos de la radio, el lenguaje deportivo, la forma de llegarle a la gente, el gusto por la creación, la locución y  la dirección.  Creo que si alguien me mostró cómo hacer de la radio una magia fue el gran Campusano, toda una institución dentro del medio y sobre todo en la radio, donde sin dudas, era uno de los grandes comunicadores y realizadores en los años 90. Obviamente que mi amor al deporte existía y muchos otros colegas me dieron la oportunidad de compartir experiencias, vivencias y micrófonos, lo que hizo que se acelerara el proceso de formación profesional.

La COCO fue una escuela muy especial en Cuba…
 
Como escuela de muchos de los comentaristas cubanos te daba las herramientas y ya sea de una forma u otra, te entregaba la posibilidad y la responsabilidad del micrófono, cosa que asimilamos años más tarde. Todos los que pasamos por la COCO, terminamos trabajando en la TV. El primer día que me vi solo frente a un micrófono, la verdad no sabía qué hacer. Era un peso muy grande. Te confías en que a las cinco de las mañana nadie te escucha y te equivocas rotundamente, porque escuchaba toda la ciudad. Las primeras oyentes y críticas: nuestras madres.  Fuimos una generación que creció rápido, que maduró rápido. Campusano como principal creador y director de los espacios matutinos y Rodolfo García, como guía en la redacción deportiva, me llevaron a acelerar la marcha y a definir mi vocación para entonces.Ya en 1993 estaba sentado en la TV y en 1995, tanto Campusano como yo, conducíamos desde La Habana parte de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, igual bajo la batuta de Rodolfo.

Otras anécdotas en este tiempo…

Muchas. Siempre al terminar el programa Amanecer Deportivo, en la COCO, hacíamos como una especie de reunión colectiva. Se hablaba de lo bueno y lo malo del programa y después cerrábamos la puerta con pestillo y la oficina se convertía en una sala de usos múltiples: “ping pong” sobre el escritorio, dominó, juego de letras y conocimientos, ajedrez, damas, en fin. Era muy simpático porque todos estábamos ansiosos todos los días y queríamos que fueran las 7:30 de la mañana, que terminara el programa y comenzara el “festival deportivo”. Los tiempos cambiaron, llegó el Período Especial y las cosas fueron yendo hacia otros rumbos. Ya los juegos no eran ahí, eran en casa de alguien. Por ejemplo, en casa de mi abuela, en el Cerro. Salíamos de J y 15 en el Vedado, donde estaban los estudios de la COCO, y en bicicleta nos íbamos al Cerro. Por radio avisábamos a mi abuela y a mi tía que para allá le caía una tropa de como seis o siete locos a desayunar y a jugar dominó. Aquello era una fiesta, que disfrutamos muchas veces y que fue de casa en casa y de año en año. Y aún hoy, seguimos viéndonos en cada viaje que hago a La Habana.

La película de Fangio

Por esa época vino la película Fangio…

Eso fue en 1999 y realmente fue más bien poner voz a mi mismo personaje de comentarista deportivo. Aquí participamos Rodolfo García, Carlos Alberto González y yo. Alberto Lecchi fue el director y Darío Grandinetti hizo de Fangio. Nosotros sólo le pusimos voz a las narraciones y salíamos como periodistas deportivos, justamente, en la película. Fue una experiencia interesante. Ya anteriormente había estado en España como actor (1997-98) en una serie de televisión. Se llamaba Todos los hombres son iguales, en Tele-5.

¿Por qué te fuiste a México?
 
Vine a México en el año 2000 y llegué con un contrato de TV Azteca para trabajar junto a Lucía Méndez en una novela de nombre Golpe Bajo. Fue algo curioso, porque justo en 1999 allá en Cuba hice tres trabajos para mostrar: Siempre arribarás a esta ciudad, que fue como un experimento y un tratado de actuación; después Amor con amor se paga (teatro para TV), junto a Jorge Alí y Larisa Vega y más tarde Ítaca, con Herminia Sánchez. Todos estos trabajos bajo la dirección de Tomás Piard, a quien le agradezco mucho por su guía, consejos y dirección actoral. Con él fue en realidad que comencé esta aventura de la actuación. Esto y la película de Fangio coincidieron con el Festival de Cine de La Habana e hicieron que un productor mexicano, muy conocido por Corazón Salvaje aquí y fuera de México también, Pepe Rendón, me invitara a participar en Golpe Bajo. Así pues llegué y  me radiqué en el D.F., ciudad enorme y cosmopolita. Aquí vivo.
 
¿Qué haces ahora en México?
 
Soy actor. He alternado con la profesión de comentarista deportivo en diferentes momentos de estos 11 años aquí en este país. Pero sobresale la actuación.

Un golpe de suerte

¿Por qué la actuación?
 
Lo de la actuación fue circunstancial. Corría 1996 y una productora española me vio a través de la TV en La Habana y se acercó a mí para proponerme un trabajo como actor en una serie en Madrid. Yo sin dudarlo le comenté que no era mi fuerte. Ni tan siquiera sabía qué era actuar. Me propuso el papel, lo leí, lo revisé y nada. Me lancé.  Tuve que pedir permiso a mi jefe de la TV de entonces, el papeleo, las preguntas. ¿Cómo? El no es actor y se va con un contrato de trabajo a España con Tele-5.  Era algo muy raro. Mi hijo, el primero, estaba por nacer. Se acerca un amigo ya casi a punto de irme y me dice: yo no sabía que eras actor. Acto seguido respondo: Ni yo tampoco.

Digamos que fue una manera de “ver mundo”…
 
Un poco las ganas de salir y ver otras cosas…, otro tanto el querer experimentar en algo que sé pudiera ser interesante, me llevó a decidir que podía manejar las dos profesiones sin complicarme mucho la vida. A decir verdad, una cosa pensaba y otra cosa era la realidad. Cuando me vi entre tantos “monstruos” de la actuación, mis piernas temblaban.  Pero asumí el reto. El personaje era muy sencillo: un cubano que llegaba a Madrid y se enamora de una rubia madrileña perseguida por tres tipos que vivían juntos. Ella les trabajaba en su casa, de sirvienta, de mucama. Así de simple. Nada mal.
 
¿Y qué pasó después?
 
En el 2000 llego a México como te dije y aquí la producción aumentó considerablemente. He hecho más de nueve novelas y tuve la suerte de trabajar además en cine al lado de Benicio del Toro en la película del Che. En esta representé a un coronel de Batista, Fernández Suero, que fue fusilado después de 1959..

Deportes y telenovelas

¿En qué telenovelas has trabajado?
 
En Golpe bajo, Soñarás, Amar sin límites, Las tontas no van al cielo, Camaleones, Mar de amor… He trabajado en comerciales y campañas publicitarias en México y también en la preparación de una serie de TV sobre las profecías mayas. La serie tiene un trailer y un teaser y se pueden ver en la página web www.2012.la  Obviamente he alternado en la parte del deporte en ESPN y el Sistema Michoacano de Radio y TV (SMRT), donde además coordiné el departamento deportivo. Allí sacamos al aire el espacio Energía Deportiva y conducía Buen Provecho de lunes a viernes, un programa vespertino para los estados de Michoacán, Jalisco, Colima y parte de Guanajuato. En Morelia fui conductor del Festival Internacional de Música.
 
Has tenido la oportunidad de compartir el escenario con muchos actores de relieve…
 
Con unos cuantos. A Benicio del Toro y Lucía Méndez se suman otros grandes como Rogelio Guerra, Darío Grandinetti, Jorge Alí, Fernando “Tito” Valverde. Ana Otero, Larisa Vega, Salvador Pineda, Luis Alberto García, Herminia Sánchez, Jorge Perugorría, Demián Bichir, Juan Ferrara, Raquel Olmedo, Catalina Sandino, José Carlos Ruiz, Jaime Camil, Ignacio López Tarso, Mario Cimarro, Valentino Lanús, Ramiro Oliveros, Otto Sirgo, Santiago Cabrera, entre otros.

¿Y como entrevistador?

En los diferentes medios he entrevistado a diversos personajes de la vida cultural, política, deportiva y del espectáculo como Juan Gabriel, Justin Gatlin, Eduardo Nájera, el presidente de México Felipe Calderón, cuando era Secretario de Energía, Marion Jones, Ana Gabriela Guevara, Tonique Williams, Fernando de la Mora, y muchos otros.  Muchos años dedicados a esta profesión, dicho sea de paso, con una competencia fuerte, con altas y bajas, con meses de receso, sin trabajo, con males necesarios interminables, como el tener que bregar con los jefes de casting y asistentes de productores. A veces con políticas de trabajo obsoletas pero legisladas y con un gran  número de insatisfacciones personales y profesionales.

Un vicio desmedido

¿Como te llevan en realidad las telenovelas?
 
El tema de las telenovelas es digno de mencionar. Latinoamérica toda consume el género; los países nuestros, por motivos aspiracionales o socio-culturales beben y digieren este producto de manera desmedida y lo colocan como parte de sus costumbres, tradiciones, hábitos, temas de conversación. La tendencia va cambiando. La novelita rosa ahora se transforma en novela de contenido social, de crítica al sistema, de choque frontal con el gobierno de turno. Claro, la fórmula de televisoras como Televisa y TV Azteca no dejan de utilizar los métodos tradicionales del final feliz y la pobre que se enamora del rico y terminan todos disfrutando de la vida, cual si no pasara nada. Otros canales nos ofrecen algo distinto entre series y novelas, con contenidos reales, del mundo cotidiano. El caso es Argos. Buenas propuestas y temas ríspidos pero que dejan recrear el mundo de hoy. Pero como siempre, otras tantas cosas gratas. Meterte en la piel de otros, conocer a gente excepcional y disfrutar lo que haces, lo tiene pago. Si eso lo alcanzas, lo demás es lo menos.
 
Cuéntame de tu vida personal. Familia…
 
Mi vida familiar es igual a la de todos. Casado, tengo dos hijos y comparto mi vida con una mexicana desde hace seis años. Por la parte de los Faxas somos una familia muy musical. Mis tíos abuelos tenían un cuarteto en Cuba de igual nombre, Los Faxas, y gran parte de ese tronco familiar se dedica a las artes. Algunos pianistas, otros cantantes, músicos en general, artistas todos.

¿Y cuáles son tus pasatiempos, después del trabajo?
 
Hago mi vida como todo hombre de este tiempo, me gusta la tecnología, reviso las redes sociales, comparto frases, dichos, pensamientos. Escribo sobre temas que me gustan. Escucho música, juego béisbol, me divierto con nuestro equipo Cronistas en la Liga Maya. Disfruto compartir con los amigos, bailar, me fascina la fotografía. Soy casi chef.  Me encanta la comida. Nada, me gustan las cosas cotidianas, sencillas. No soy un tipo complicado.
 
Algo a la gente que te quiere…
 
El abrazo y el cariño de siempre. Gracias. A Cuba, la llevo a cada momento conmigo. A México, mi segunda patria, un cariño especial.

Telenovela “Mar de Amor”, con Ernesto Ruiz Faxas:

MG Revista de Marketing

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