Los avatares de Chacumbele o el zafarrancho de la Enmienda Fariñas

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El disidente Guillermo Fariñas durante la entrega del Premio Sajarov 2010 en el Parlamento Europeo.

Por Miguel Fernández Díaz

Las últimas peripecias de ese epifenómeno del anticastrismo denominado Guillermo “El Coco” Fariñas Hernández ponen bajo interrogantes no solo la racionalidad política de su proyecto, al exigir a un Estado represor por naturaleza que cese la represión o si no me muero, sino también la crisis del periodismo que toma partido sin mínimo apego ya no a la verdad, sino a la lógica.

El atropellado final de la “huelga de hambre y sed” por más de 50 días de Fariñas y los reportes periodísticos que rodearon el suceso añade nuevos ingredientes a la crisis que enfrenta el movimiento opositor interno, pero especialmente erosiona su imagen en los medios internacionales y echa otro cubo de fango sobre la cobertura de las activiades disidentes desde la prensa de Miami. que se mueve al remolque de campañas, declaraciones y consigmas en el tema cubano, ya sea un ayuno disidente o el viaje de un crucero.

El ruido del silencio

En combinación rocambolesca, Fariñas lanzó una sarta de desaciertos incomprobables al ser entrevistado para Deutsche Welle el 17 de septiembre; y el 19 de septiembre, El Nuevo Herald aguantó en sus páginas el artículo de opinión “La victoria de Fariñas”. Vayamos por partes.

“Estábamos dispuestos a llevar la huelga hasta el fin si Raúl Castro no cesaba la escalada represiva contra el movimiento opositor en Cuba, especialmente contra las Damas de Blanco y los hermanos activista (sic) de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Abandonamos la huelga porque supimos que se había aprobado la Enmienda Fariñas, que se me había nombrado Asesor del Parlamento y que el presidente del Parlamento (Europeo) me invitaba a hablar ante los parlamentarios. Creímos que era una oportunidad que no podíamos desaprovechar”, dijo Fariñas en su explicación al Deutsche Welle.

Y concluyó afirmando que “todo esto fue una estratagema del gobierno cubano”. Entonces se cae de la mata la pregunta que no fue formulada: ¿Por qué, al encarar la sucia estratagema del adversario, “El Coco” no retomó su huelga de “hambre y sed” con mayor razón?

Brevísima cronología de la “Enmienda G. Fariñas”

Miércoles 7 de septiembre. Nota de Martí Noticias.

“La protesta del líder opositor cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre, tocó las puertas del Parlamento Europeo. La entidad incluirá un proyecto de enmienda en apoyo al Premio Sájarov que será puesto a consideración el próximo 12 de septiembre”.

 Lunes 12 de septiembre. Comunicado del Consejo Nacional del FANTU.

“En Reunión Extraordinaria del Consejo Nacional del Foro Anti-Totalitario Unido (…) se analizó que producto a la huelga de hambre de Guillermo Fariñas Hernández, se ha conseguido que el Parlamento Europeo considere la introducción de una enmienda [sobre] el cese de la violencia contra la oposición en la isla.”

Jueves 15 de septiembre. Declaraciones de Guillermo Fariñas a Radio Martí.

Fariñas dijo haber recibido una invitación del presidente del Parlamento Europeo para presentarse en ese foro, lo que considera “una victoria”.

Viernes 16 de septiembre. Comunicado del FANTU

“La decisión de terminar la huelga se produjo a petición del Consejo Nacional de nuestra organización, el cual valoró, en reunión extraordinaria, la posibilidad práctica de que nuestro Coordinador General expusiera ante el Parlamento Europeo, los excesos de crueldad y violencia de las fuerzas represivas contra los opositores pacíficos y la ciudadanía cubana en general”.

 “No se ha aprobado una Enmienda Fariñas en el Parlamento Europeo. Esta información fue divulgada en un blog falso presumiblemente creado por la inteligencia cubana (…) Fariñas nunca ha sido nombrado Asesor del Parlamento Europeo. Esta información fue trasmitida a miembros de nuestra organización por medio de llamadas telefónicas montadas por la inteligencia cubana (…) No fue invitado oficialmente por el presidente del Parlamento Europeo”.

La única estratagema

Toda la entrevista en Deutsche Welle y los comunicados de FANTU se vienen abajo con el simple hecho de que la superchería de la “Enmienda G. Fariñas” se denunció nada más que salió y nada menos que por una bandería procastrista del Parlamento Europeo, Izquierda Unida (IU), que el jueves 8 de septiembre largó esta nota: “IU desmiente las informaciones de la web europarlamento.wordpress.com y reafirma su compromiso con la revolución cubana”.

Así que la estratagema vino del reporte de Martí Noticias, al pasar inexcusablemente por alto que lunes 12 no estaba programada ninguna votación en el Parlamento Europeo y que resultaba extraño alojar una página parlamentaria oficial en WordPress. El fin de semana pasó sin que avisaran a “El Coco”, quien  se jactó de tener información de primera mano hasta de supuestas conversaciones telefónicas entre Raúl Castro y Obama sobre su huelga.

“El Coco” abandonó la huelga el lunes 12 y todavía el jueves 15 clamaba victoria por haberlo hecho, a pesar de que el mismo lunes uno de sus pilares de respaldo en el exilio, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), había denunciado la falsedad de la “Enmienda Fariñas”, aunque con el camuflaje crítico de que “este suceso no puede dejar de relacionarse con la campaña de desacreditación que viene realizando el gobierno cubano”. Nadie dudaría a estas alturas de los mecanismos de descrédito que el gobierno cubano ha ejercitado durante décadas contra sus opositores, pero es hora de pensar que con semejantes pifias los empeños para desacreditar resultan servidos en bandeja, pues los vilipediandos vienen desacreditándose por sí solos mediante mentiras flagrantes que se reciclan sin pudor en la esfera mediática de Miami.

La FNCA tuvo que salir al paso, porque no solo la bandería comunista española, sino también las oficinas de parlamentarios alemanes de otra filiación, como el liberal Alexander Graf y la social demócrata Bernd Lange, habían puesto la superchería de la enmienda en la picota pública.

Remember Solzhenitsyn

Si década tras década no se dice lo que uno está viendo, los cerebros se tornan obtusos, afirmaba el Premio Nobel de Literatura (1970) ruso que contribuyó a la toma de conciencia global del Estado totalitario soviético. El Premio Sajarov (2010) cubano contribuye hoy precisamente a consumar aquel peligro y a entorpecer así la toma de conciencia global del Estado totalitario castrista.

Al pregonar sin réplica “La victoria de Fariñas” en su edición del 19 de septiembre, El Nuevo Herald negó algo que pasó a la vista de todos y permitió que “victoria” -superioridad o ventaja que se consigue del contrario- se usara para designar lo que en buen romance fue y es una humillante derrota.

“El Coco” Fariñas plantó explícitamente su huelga de “hambre y sed” con tres exigencias al gobierno. A la semana agregó un llamado al pueblo. “Es hora de unirse, de tirarse para las calles, de protestar”. Nadie lo hizo, ni siquiera en su barrio de residencia, mientras que el gobierno ni se dio por enterado.

Este fiasco político no puede taparse con que la huelga tuvo éxito por su repique mediático, porque este último se agota en sí mismo, sin mayores consecuencias, y se torna contraproducente al poner al descubierto las contradicciones de Fariñas y minar la credibilidad de los propios medios.

“El Coco” convoyó su absurda huelga de “hambre y sed” con la falsa denuncia de que el hijo de Raúl Castro había encomendado a René González, uno de Los Cinco, asesinarlo en el hospital. Así y todo, usó el sofisma de negarse a ir al hospital, excepto si se desmayaba, que equivale a pedir que lo llevaran al hospital si se desmayaba. Al empezar formuló la acusación de que otros opositores serían tan responsables de su muerte como el gobierno; al terminar dijo que la huelga “logró aglutinar a todas las tendencias del exilio y dentro de Cuba”.

Si la prensa de Miami y del resto de la órbita cubana no encara este torcido capítulo para decir la verdad a la gente, tal y como todos esperan del periodismo, el anticastrismo terminará muriendo de desengaños no tanto por vivir de ilusiones, sino de alucinaciones. Y sin haber comprendido que un zafarrancho fallido entre sus enemigos es justamente lo que conviene al gobierno dictatorial.

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