Museo Cubano en Miami: el agónico parto de la inexistencia

Ceremonia de iniciación de la obra en el 2007: ¿el proyecto del siglo en Miami?

Ceremonia de iniciación de la obra en el 2007: ¿el proyecto del siglo en Miami?

Por Miguel Fernández Díaz

El 8 de junio del 2007, el condado de Miami-Dade emitió una nota de prensa sobre la colocación de la primera piedra del Museo Cubano, que debía erigirse donde tuvo su sede la Gran Opera de Florida, en la intersección de la 12 Avenida del Suroeste y Coral Way.

A la ceremonia asistieron el entonces alcalde Carlos Álvarez, el presidente de la Comisión Bruno Barreiro, la comisionada Rebeca Sosa y otros funcionarios elegidos o designados del condado y de la ciudad de Miami. Se adelantó que el museo abriría sus puertas en el 2009 como “monumento cultural viviente al éxodo masivo de cubanos [y] a la generación cubanoamericana seminal de la comunidad multiétnica de Miami”.

Los $10 millones de dólares para el Bono de Obligación General (GOB, por sus siglas en inglés) que se destinó a la institución, se habían aprobado en el 2004, previa consulta del electorado condal. El proyecto se describió como construcción y equipamiento del museo, sobre la propiedad inmobiliaria adquirida y renovada, con galerías y áreas para almacenaje, conservación, docencia, administración y reunión.

Una ejecución museable

La corporación ad hoc Cuban Museum Inc. adquirió el inmueble de la Gran Ópera de la Florida por unos $3 millones de dólares hacia febrero del 2007 y la licitación para la obra civil se abrió el 27 de septiembre del 2010. El mejor postor fue la firma local TGSV Enterprises, Inc., ubicada en Hialeah, con $2.9 millones.

Sin embargo, el último permiso de la ciudad de Miami expiró en enero de este año y apenas se han gastado $1,727 dólares en la partida contable de la construcción. La propuesta actual es terminarla en 10 meses, pero ya quedaron sentados como herencia cultural cubana más de seis años de inactividad.

Tras jubilarse la Dra. Ofelia Tabares-Fernández, el ingeniero civil Rafael Robayna pasó a presidir la junta directiva de Cuban Museum Inc. hacia el 2011, y reveló la doble intención de recaudar $1 millón de dólares en el primer año de operaciones y establecer un fondo de $10 millones.

Sólo que el Museo Cubano quedó fuera de la lista de fondos de GOB en el año fiscal 2011-2012. Y como no pudo honrarse el contrato inicial de construcción, crecieron los riegos de cotizaciones más elevadas y costos adicionales por actualización del proyecto.

Aunque la compañía de responsabilidad limitada Suzanne Delehanty, con sede en New Brunswick, Nueva Jersey, hizo el estudio de factibilidad, que incluyó talleres de visión a largo plazo, la segunda provisión de fondos, por $5.9 millones, está pendiente del comienzo real de las obras, que tras ponerse la primera piedra no han pasado de una demolición parcial y la supresión de asbestos por cuenta del grupo Tritec Construction.

Cifras de peso

La firma Rodriguez and Quiroga Architects Chartered, radicada en Coral Gables, se encarga del diseño y la corporación Indigo Service, de Miami, de administrar el proyecto, que al cierre del semestre pasado se perfilaba conforme a la siguiente tabla de la Oficina de Mejoras Capitales (Miami-Dade):

      Concepto

Presupuesto

Ejecución

Gasto

Situación

                 Adquisición del inmueble

$3,522,224

1/2/2007

$3,026,095

Completo

        Planificación

$40,000

24/9/2010

$40,000

Completo

Diseño

$299,687

30/4/2014

$0

Completo

               Permiso y prueba

$150,000

30/4/2014

$0

Completo

                        Selección del contratista

$5,000

15/11/2007

$0

No disponible

        Construcción

$5,622,970

30/5/2014

$1,727

Sin empezar

                    Administración del proyecto

$360,119

30/5/2014

$60,000

En tiempo

Así y todo, el estirón del cronograma de la obra civil y el malgasto del dinero de los contribuyentes no es lo peor. Es mucho más fácil habilitar el continente que concebir el museo cubano en su contenido. Y a estas alturas no hay guión museográfico para la compleja y complicada labor intelectual de determinar qué y cómo va a exponerse allí.

Si ahora mismo apareciera -por intervención divina- el local más apropiado para un museo en esa histórica intersección de Coral Way, la institución distaría mucho de inaugurarse, porque ni siquiera se sabe con qué empezar. Al parecer con lo único que se cuenta -sin previo estudio- es con un público imaginado.

Museo en abstracto

Difícil asimilarlo, pero el museo cubano en Miami no tiene plan museológico alguno. La clave que justifica y da sentido a todo museo son sus colecciones y los servicios culturales que prestará, pero aún no se ha planificado cómo adquirir las obras ni cómo disponerlas en el espacio dado.

No hay idea de la catalogación, ni siquiera de cuál sería la exposición permanente, porque no hay estudio preliminar de cuáles serían las piezas a exhibir o más representativas que podrían atesorarse. Tampoco hay idea de las prácticas que irán más allá del discurso expositivo ni concreción de la plantilla necesaria para el funcionamiento de la institución.

¿La razón? No se dispone de los recursos necesarios, a pesar de que el edificio se levante sobre las espaldas de los contribuyentes.

Toda labor museológica (elaboración de criterios expositivos e investigaciones previas) y museográfica (digamos que el diseño y puesta en escena de la exhibición) exige fondos y aunque Cuban Museum Inc. se propuso recaudar $1 millón a tales efectos, ningún mecenas se entusiasma con una obra civil que no acaba de arrancar y mucho menos con la entelequia de un museo de colecciones inexistentes.

De modo que el parto del Museo Cubano en Miami viene tornándose tan agónico como el de las instituciones similares en Cuba, con los fórceps burocráticos del ineficiente régimen socialista. Lo cual nos encara con el problema de que ese vicio de oficina arraiga tan hondo como legado en la nación cubana, que ya se reparte entre las dos orillas.

MG Revista de Marketing

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