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De visita en Miami figura histórica de la revolución cubana

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De visita en Miami figura histórica de la revolución cubanaUna figura olvidada de la revolución de Fidel Castro, el comandante Augusto Martínez Sánchez, está de visita en Miami.

Martínez Sánchez, de 87 años, viajó a Miami en octubre para cumplir una visita familiar y permanecerá aquí hasta finales de año, confirmaron fuentes cercanas al visitante.

“Está muy bien, conversé con él por unos minutos en un supermercado Extra que está por la Calle Ocho [en el suroeste de Miami]“, relató Reinaldo Martínez, un ex preso político que reside en Hialeah.

Otra fuente familiarizada con la visita -y que pidió anonimato- dijo que Martínez Sánchez vino a Miami por invitación de Augusto, su hijo mayor, quien reside en Estados Unidos desde finales de los años 80.

El nombre de Martínez Sánchez está asociado a la alborada del gobierno de Fidel Castro, quien le asignó importantes cargos y responsabilidades políticas durante el primer quinquenio revolucionario.

Abogado de profesión y militante del Movimiento “26 de Julio” que enfrentó al régimen de Fulgencio Batista (1952-1958), Martínez Sánchez se incorporó a la lucha armada en la Sierra Maestra y obtuvo los grados de Comandante del Ejército Rebelde.

En la Sierra Maestra perteneció al II Frente Oriental de las tropas rebeldes, bajo las órdenes directas de Raúl Castro.

“Augusto era la mano derecha de Raúl Castro para asuntos legales y administrativos”, recordó el ex comandante rebelde Huber Matos, exiliado en Miami. “Lo recuerdo como una persona afable, muy preparado intelectualmente”.

Con aureola ministerial

Al triunfo de las fuerzas rebeldes, fue nombrado como Ministro de Defensa Nacional del primer gabinete del gobierno revolucionario que presidió Manuel Urrutia, según decreto del 10 de enero de 1959.

Por aquellos años, su cercanía y comunicación con Fidel Castro era total. La confianza hacia Martínez Sánchez era tan profunda que el líder  lo seleccionó para sustituirlo interinamente en ocasión de su primer viaje a Estados Unidos.

De visita en Miami figura histórica de la revolución cubana

En diciembre de 1959 el automóvil de Martínez Sánchez fue objeto de un atentado de opositores al gobierno revolucionario, en el cual resultaron heridos tres de sus escoltas.

Tras el fallo absolutorio del tribunal revolucionario que juzgó a los pilotos de la Fuerza Aérea del ejército de Batista, el 2 de marzo de 1959, Castro desautorizó el veredicto y lo designó como fiscal de un nuevo juicio, que presidió el comandante Manuel Piñeiro, alias Barbarroja.

En ese segundo proceso judicial, Martínez Sánchez solicitó pena de muerte para los pilotos, 30 años de cárcel para los artilleros y entre 5 y 10 años para los demás acusados. Finalmente los principales encausados recibieron condenas de 30 años de prisión.

El 15 de abril de 1959, por vía del decreto 1124, fue designado para sustituir interinamente al entonces primer ministro Fidel Castro, quien viajaría por Estados Unidos y Canadá.

En octubre de ese año fue nombrado como Ministro de Trabajo y pocos meses después, en mayo de 1960, otro decreto oficial lo designa como secretario de la presidencia y del Consejo de Ministros en sustitución temporal de Luis Buch, quien viaja al extranjero.

Se le considera artífice del desmantelamiento de las uniones laborales independientes y de la conformación de organizaciones sindicales bajo la tutela de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), a mediados de 1960.

También por esa época fue sustituto de Julio Camacho Aguilera como Ministro de Transporte. En septiembre de 1961, cuando Martínez Sánchez viajó en una delegación oficial por China y Corea del Norte, el encargado de remplazarlo momentáneamente fue Ernesto Che Guevara.

Del liderazgo al anonimato

Al constituirse el frente político unitario de las Organizaciones Políticas Integradas (ORI), en 1962, Martínez Sánchez es elegido en la dirección nacional, que, de hecho, asumió las riendas de conducción del país.

Además, en 1962 presidió el juicio de los brigadistas detenidos tras la frustrada invasión de Bahía de Cochinos.

Sin embargo, su estrella se apagó en 1964, cuando el propio Fidel Castro lo destituyó tras acusarlo por corrupción, en un caso relacionado con la construcción de una vivienda personal.

Tras una conversación telefónica con Castro, Martínez Sánchez intentó suicidarse de un disparo en el pecho, el 8 de diciembre de 1964. La bala cruzó a escasos milímetros del corazón, atravesó la silla de su despacho y se incrustó en la pared de su oficina. Pero el suicida sobrevivió.

El caso creó una verdadera conmoción nacional. Los testigos de la época recuerdan que los principales dirigentes revolucionarios y la totalidad de los comandantes revolucionarios acudieron al hospital para interesarse por su recuperación, excepto Fidel Castro.

Tras el incidente, Martínez Sánchez no retornó jamás a la vida pública, aunque desempeñó responsabilidades gubernamentales y militares de menor rango.

Se retiró a finales de los años 80 con grados de coronel de las Fuerzas Armadas.

“Me gustaría intercambiar ideas con él”, comentó Huber Matos. “Como ha sucedido en ese diabólico proceso, él fue una persona que utilizaron los hermanos Castro y luego tiraron por la borda”.