Reflexiones de la Caimana: Patria y escalafón sexual en Cuba

Sin titulo (2000). Aguafuerte de Ramón Alejandro.

Sin titulo (2000). Aguafuerte de Ramón Alejandro.

Por Ramón Alejandro*

Cuando era niño, hace ya algo más de medio siglo, me devanaba los sesos tratando de calibrar los curiosos valores de la idiosincrasia cubana, ya que como nací en el barrio habanero de la Víbora -y para más precisión al pie de la Loma del Mazo- no me quedaba más remedio.

No acababa de entender cuál era la relación jerárquica entre los diversos géneros, pues me parecía que en Cuba eran cuatro.

Como en el sistema cubano nadie te explica nada y te dicen que una cosa es así y que si no te gusta eres un comebolas, ese niño que yo era tenía que arreglárselas él solito para tratar de encontrarle una lógica a esos usos y costumbres tan estrafalarios como son los nuestros.

Porque a mi manera de ver, nuestra “normalidad” no tiene nada de normal en el sentido de “natural” que esta palabra pueda tener.

En la cúspide de nuestro sistema de valores el epítome era el macho, el varón heterosexual, lo más heterosexual que pudiera.

Rabiosamente viril.

Lesbianas y mujercitas afeminadas

Después no se entendía muy bien si venían las tortilleras o las mujeres normales, porque las lesbianas al tener algo de machos valían más que las mujercitas afeminadas como Dios manda.

O sea, que el segundo lugar del escalafón estaba un poco confuso.

Pero en lo que todos estaban de acuerdo era que ser maricón era lo peor del mundo. Era el escalón más bajo al cual se podía descender, justo antes de la yegüa, la chiva, las chernas, pargos y otras bestezuelas deleznables del reino animal.

Más tarde me enteré que se le había añadido otra categoría casi peor que la de los maricones: el comunista. Porque cuando un cubano se encabronaba de verdad te espetaba vociferando: Comunista, maricón, puta, tortillera…

Como pueden observar las mujeres se habían convertido en putas entretanto.

Las culturas son algo en constante evolución, como ahora sabemos.

Cuando la floreciente economía de la isla se nos acabó por derrumbar gracias a los experimentos del Ché y Fifo conjugados, la puta se volvió jinetera, que ya era algo más aceptable socialmente. Porque las jineteras ejercían la prostitución para criar a los hijos que les hacían los canadienses, mejicanos, gallegos e italianos, y si todavía no habían caído preñadas, de todas formas ya  mantenían a la familia que vivía en estado crónico de desempleo disimulado desde hace rato.

Hasta ahí había llegado yo en mis esferzos por entendernos a nosotros mismos.

De lo más elegante

Pero resulta que ahora que vivimos bajo la hegemonía anglosajona que profesa la corrección política, ser maricón o tortillera es de lo más elegante, y mujer lo mejor que hay.

El macho está abolido por decreto y los hombres son solamente hombres así pelao, que si se dicen varones ya los miran con sospecha.

Como la élite gobernante en Cuba ya no sabe cómo hacer para reintegrarse a la poderosa economía norteamericana, parece que después del reinado indiscutido del Caballo, el poder político se ha transformado sutilmente en el reinado de su hermano, que como dice el vulgo -que en estas cuestiones raramente se equivoca- es notoriamente afeminado. Aunque un poquito más contenido que Alfredito Guevara.

Raúl tiene además el galardón de ser millonario de verdad por ser heredero de la fortuna Bacardí a través de su mujer, Vilma Espín, fallecida en el 2007. Cosa que puede inspirar confianza a los oligarcas norteamericanos. El tipo es de “buena familia” y ya tiene su burujón de dinero “afuera”, acumulándose desde hace rato con intereses y todo.

Para ponerle la tapa al pomo ahora sale al ruedo su hija, Mariela Castro, mujer cabal y protectora de travestís, lesbianas y homosexuales.

Complacencia revolucionaria

Esta deriva oportunista de la ideología “revolucionaria”, en aprietos después del derrumbe del marxismo oficial, no puede dejar de complacer a los anglosajones.

Yo me felicito de que finalmente volvamos a darnos cuenta de que geográficamente siempre hemos hecho parte de la plataforma continental norteamericana. Miren un mapa en el que se muestren los fondos oceánicos y verán que la Fosa de Bartlet que delimita nuestra placa continental cae justo al sur de la Sierra Maestra. Junto con México y el Canadá la geografía nos convida a entrar en esta maravillosa Unión de Estados.

Walt Whitman lo profetizó en uno de sus poemas en el siglo XIX.

Sería la salida menos problemática y menos cara de la penosa situación en que nos han puesto más de 50 años de locuras fifales.

Parece que a pesar de la sangre de los mártires, los miedos del Martí de la famosa carta a Manuel Mercado y los mismos copiosos sudores de toda una vida de esfuerzos del pobre Fifo, estamos encaminándonos finalmente a ser parte de The land of the free and the home of the brave, en las inspiradas palabras del himno americano.

Como lo soñó Narciso López.

*Reflexiones de la Caimana es una sección de crónicas y testimonios que publica semanalmente el pintor cubano Ramón Alejandro en CaféFuerte.

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