¿Se jugará en Cuba la Serie del Caribe del 2020?

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Estampas de la nueva era: Tras un desempeño brillante en la Serie del Caribe 2017, Alfredo Despaigne (al centro) firma un contrato para jugar con el club  Fukuoka SoftBank Hawks de Japón. Junto al pelotero, Sugihiko Mikasa (izquierda), vicepresidente del Fukuoka SoftBank Hawks, e Higinio Vélez, presidente de la FCB.

Por Eric Reynoso

Las autoridades beisboleras cubanas acaban de dejar dos compromisos sobre la mesa de conversaciones con los funcionarios de la Confederación de Béisbol del Caribe (CBPC): la asistencia como país invitado especial a la Serie del Caribe del 2018 y la decisión de organizar el torneo del 2020 en La Habana si finalmente Cuba es elegida como miembro pleno de la entidad caribeña.

La primera decisión es entendible y bienvenida, a pesar de que Cuba no ha logrado obtener codiciada membrecía en la CBPC por las trabas vigentes del Departamento de Estado, que ahora nada hace pensar que serán menos con el nombramiento de Rex Tillerson. Los equipos cubanos fueron invitados a reintegrarse al legendario torneo invernal en el 2013 y por cinco años, con la opción de incorporarse luego con todos los deberes y derechos, pero esa posibilidad no se ha materializado y las autoridades tienen que aceptar la salomónica salida de seguir como invitados o volver a quedarse fuera de la competencia más antigua y popular de la pelota regional.

Así que por mucho que suene fuerte y determinado Higinio Vélez, presidente de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), se trata de la más racional salida, aunque haya que seguir a remolque de decisiones de las Grandes Ligas (MLB), que es el escollo interpuesto para la incorporación cubana por las regulaciones del embargo.

Un año más

“Cuba aceptó seguir un año más en calidad de invitada especial, mientras trabajamos en completar el proceso para ser un miembro permanente de la confederación, con los mismos deberes y derechos que tienen todos los otros países que juegan en la Serie del Caribe”, dijo Vélez al término de la asamblea de la CBPC realizada en Culiacán, México.

Pero nada puede asegurar que tras el torneo de Barquisimeto, en el 2018, se va arreglar el pastel. Y romper a estas alturas los lazos reestructurados pudiera resultar contraproducente en momentos en que el béisbol cubano necesita abrirse hacia la confrontación y el intercambio internacionales más que nunca.

La presión de los directivos de los países miembros de CBPC para la reintegración de Cuba es unánime, incluso con la anuencia de representantes de las Grandes Ligas. Pero hay asuntos legales que MLB no va a transgredir ahora si no lo hizo en la era del precipitado acercamiento de la administración Obama.

Como resultado de esta limitación de membrecía, Cuba no hapodido cobrar los $100,000 dólares que se agenciaron los Vegueros de Pinar del Río en la Serie del Caribe del 2015. Algo que Higinio Vélez no se cansa de repetir ya sea en la Mesa Redonda ante Randy Alonso o en el cónclave beisbolero de México.

Una Serie en el Latino

El otro compromiso está directamente ligado al primero. Si Cuba obtiene finalmente la categoría de miembro de la confederación tendrá que asumir las responsabilidades correspondientes, que implican también las cuotas financieras y la organización de torneos, De manera que ya Vélez se adelantó para dar la palabra de Cuba de organizar una Serie del Caribe en el 2020.

Ciertamente, el Estadio Latinoamericano necesitaría un mejoramiento de millones de dólares para esta ocasión, pero el torneo se puede efectuar allí sin que sea un reto insuperable. Un poco de esfuerzo y aseguramiento gubernamental bastaríac para que la CBPC diera el visto bueno. Cuba se ha metido en otros proyectos deportivos mucho más riesgosos que una Serie del Caribe en momentos mucho más complejos que los actuales.

Pero todo va a depender de lo que las Grandes Ligas pueda decidir en su momento en favor de Cuba.

Ruta de reinserción

Así las cosas, Cuba está en la ruta de la reinserción en los predios profesionales del béisbol. No hay de otra, aunque resulte un trago amargho para algunos perseverantes burócratas dogmáticos. Y no hay más tiempo que seguir perdiendo, pues el líder que proclamó la “pureza de la pelota cubana” para oponerla al “deporte esclavo” ya no anda por estos lares y su legado es parte de una retórica que se agita en el aire, pero no se canaliza en el acontecer pragmático de los cubanos de a pie.

La realidad es muy empecinada y en apenas unos años no solo hay cientos de jugadores cubanos en las Grandes Ligas de EEUU, sino también desplegados en otras ligas de América Latina, Europa y Asia. La perspectiva cambió en las mentes de los jugadores, revolucionó la óptica del público y bajó a la Tierra a los funcionarios del deporte cubano.

Es realmente risible que algunos comentaristas de la Televisión Cubana se den por estos días golpes de pecho recordando que Cuba fue fundadora de la Serie del Caribe en 1949 y uno de los grandes animadores del torneo hasta 1960, sugiriendo que el béisbol cubano fue sacado de la competencia, cuando ya sabemos cómo fue en verdad la historia de nuestra arrogancia socialista.

Que Cuba juegue en la Serie del Caribe y se agilice su incorporación a la CBPC forma parte de una normalidad que nunca debió de anularse y que es parte de un futuro que comienza a desenredarse para los jugadores y el público cubanos, que son en definitiva los que cuentan en esta historia lamentablemente accidentada.

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