Antonio José Ponte: “En Cuba los vigilantes comienzan a ser vigilados”

Antonio José Ponte: WILFREDO CANCIO ISLA

– Para el escritor Antonio José Ponte, la explosión de las nuevas tecnologías ha significado el fin de la violencia gubernamental sin testigos en Cuba.

A partir de mensajes electrónicos, imágenes captadas por teléfonos celulares, grabaciones de audio y materiales filmados por cineastas independientes, Ponte ha elaborado una suerte de expediente de la conducta policial para configurar su más reciente libro de ensayos, Villa Marista en plata. Artes, políticas, nuevas tecnologías, un estudio de la historia intelectual de Cuba entre 2004 y 2010.

“En los últimos años han aparecido dentro de Cuba, con más o menos dificultades, blogs independientes, redes sociales como Twitter, telefonía móvil… Nuevos flujos de información, en suma. Gracias a ciertos artilugios, podemos acceder al trabajo de vigilancia y represión de Seguridad del Estado”, explicó Ponte en entrevista con CaféFuerte. “Los vigilantes comienzan a ser, no sólo descritos o imaginados, sino vigilados”.

El libro, publicado por la editorial Colibrí en España, se presentará en la XXVII Feria Internacional del Libro de Miami, que se inaugura el próximo domingo.

Narrador, poeta y ensayista de agudísima mirada, Ponte fue un intelectual maldito en Cuba hasta su exilio en España en el 2006. Es autor del ensayo Las comidas profundas (1997) y de las novelas Contrabando de sombras (2002) y La fiesta vigilada (2007). Actualmente es subdirector del sitio digital Diario de Cuba en Madrid.

Villa Marista en plata -título alusivo al cuartel general de la Seguridad del Estado- registra y analiza episodios de violencia policial que han salido a la luz y de los que apenas se tenían imágenes y sonidos años atrás.

Villa Marista visible

El título está inspirado en una pieza del artista plástico Carlos Garaicoa, una maqueta fundida en plata del principal centro de detenciones e interrogatorios de la Seguridad del Estado. La obra llegó a exponerse, junto a las maquetas de otras instituciones represivas, en el Museo Nacional de Bellas Artes durante la X Bienal de La Habana del 2009.

“Un acontecimiento bastante paradójico”, consideró Ponte, de 46 años. “Pero más allá de la referencia a la obra de Garaicoa, el título alude a la plata como un eco de la expresión hablar en plata por hablar claramente, sin rodeos, del trabajo de las fuerzas represivas”.

El volumen expone cómo los órganos de represión han devenido tema del arte en Cuba, donde ya comienza a discutirse abiertamente de la violencia política. Ponte transcribe los díálogos sostenidos por los protagonistas del libro como si fuera un escucha secreto que interviene en las porfías de la realidad cubana actual.

“Villa Marista visible, vendría a querer decir”, puntualizó.

El escritor afirma que el libro surgió de seguir ciertas referencias al trabajo de Seguridad del Estado en el cine independiente y las artes plásticas cubanas, mucho antes de que apareciera el emblemático filme The life of others (2006), del realizador alemán Florian Henckel von Donnersmarck.

“La policía política siempre ha estado presente en las transacciones entre autoridades y artistas cubanos, pero otra cosa, bien distinta, es que termine siendo tema y personaje de la obra de esos artistas”, relató el escritor. “Me propuse acercarme a alguna de esas obras y, por otra parte, comprobar cuánto han cambiado las relaciones entre artes y política a partir de la utilización de nuevas tecnologías de comunicación”.

Ponte recuerda que la digitalización de imágenes ha hecho posible el cine independiente y la circulación clandestina -o por vías no oficiales- de trabajos filmados dentro de la isla.

La violencia ya tiene testigos

De cierta manera, Villa Marista en plata es el complemento actualizado de sus dos libros anteriores, Contrabando de sombras y La fiesta vigilada, en los que Ponte ya se ocupaba de los tenebrosos temas de la omnipresencia policial en la vida cubana contemporánea.

La primera parte del libro aborda el cortometraje Monte Rouge (2005) de Eduardo del Llano, la controversial muestra Las Joyas de la Corona, de Garaicoa, y el archivo de arte conceptual Obra-Catálogo # 1, de Yeny Casanueva y Alejandro González, tres creaciones dedicadas a documentar y satirizar el trabajo de la Seguridad del Estado.

En la segunda parte, Villa Marista en plata se adentra en el inusual intercambio de correos electrónicos entre artistas e intelectuales cubanos a partir de la aparición en televisión de antiguos comisarios políticos de la cultura como Luis Pavón y Jorge Serguera, a comienzos del 2007.

El capítulo final habla, según el autor, “de la represión y la rebeldía cibernéticas”: la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) -un bastión de alto interés gubernamental para enfrentar la batalla ideológica por la internet- y el movimiento de blogueros independientes, con Yoani Sánchez a la cabeza.

“Se están acumulando las pruebas de una violencia estatal bastante bien disimulada hasta ahora”, argumentó el escritor. “Y se hace cada vez más difícil practicar esa violencia sin dejar pruebas de ella. Parece ser el fin de la violencia sin testigos”.

Presentación de Villa Marista en plata. Artes, políticas, nuevas tecnologías en la XXVII Feria del Libro de Miami. Domingo 21 de noviembre, 10:30 a.m. Salón 2106, Edificio 2, Miami Dade College, Wolfson Campus, 300 NE 2nd. Ave, Downtown Miami.

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