The New York Times pide derogar Ley de Ajuste Cubano

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Ilustración: Eiko Ojala/TNYT

Editorial publicado por el diario The New York Times sobre la Ley de Ajuste Cubano y la política migratoria de Washington, el 21 de diciembre del 2015

UN NUEVO EXODO CUBANO

Decenas de miles de cubanos se han echado al mar y se han embarcado en peligrosos viajes por tierra este año, con destino a Estados Unidos. El nuevo éxodo, la mayor oleada de inmigrantes cubanos desde los años 90s, es impulsado por la desesperanza en el país y el temor de los inmigrantes cubanos de que el tratamiento único por parte de Washington podría terminar, ahora que las relaciones diplomáticas se han restaurado.

Con un año más en el cargo, el gobierno de Obama parece poco dispuesto a desechar esta política, que da prácticamente a cada cubano llegado a territorio estadounidense el derecho automático a establecerse en Estados Unidos y solicitar la ciudadanía en pocos años. Funcionarios estadounidenses tienen la preocupación de que eliminar este programa de beneficios podría desencadenar una estampida de inmigrantes cubanos: un resultado que podría estropear el legado del presidente Obama sobre Cuba.

Aún así, es hora de acabar con esta política, una reliquia de la Guerra Fría que está obstaculizando la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana. El Congreso debería derogar la Ley de Ajuste Cubano, una legislación de1966 que creó un mecanismo expedito para admitir los cubanos en un momento en que Estados Unidos estaba tratando de socavar un aliado soviético. Bajo una política de larga permanencia, llamada “Pies secos, pies mojados”, los cubanos que llegan a Estados Unidos pueden quedarse, y los interceptados en el mar son devueltos a la isla.

Este sistema ha sido una bendición para los traficantes de personas en América Latina y creó una carga pesada para los países desde Ecuador a México a través de los que los inmigrantes se mueven. También ha sido utilizado por Cuba como pretexto para imponer controles estrictos a su pueblo y ha impedido al gobierno estadounidense llevar a cabo la minuciosa investigación de antecedentes de seguridad que el resto de los inmigrantes reciben.

Si los legisladores no actúan, el gobierno de Obama tiene varias opciones. La Ley de Ajuste Cubano da la discreción al poder ejecutivo a admitir los cubanos que llegan a las costas de Estados Unidos, pero el gobierno no está forzado a hacerlo. El gobierno de Obama debe negociar un nuevo acuerdo con el gobierno cubano que haga de la inmigración ordenada, la norma. Los cubanos que llegan a Estados Unidos sin autorización deben ser enviados de vuelta a menos que muestren un temor creíble de persecución. Estados Unidos también debe ponder fin a un programa paralelo que alienta a los profesionales médicos cubanos a desertar en misiones del gobierno en el exterior y venir a Estados Unidos.

A cambio, el gobierno cubano debe ser obligado a aceptar el regreso de los cubanos que están sujetos a las órdenes de deportación en Estados Unidos, debido a que han sido declarados culpables de delitos; aproximadamente 34,500 cubanos en esta categoría permanecen en Estados Unidos debido a La Habana se ha negado a emitir los documentos de viaje. Las autoridades cubanas también deben ponerse de acuerdo para rescindir las restricciones de viaje impuestas a los trabajadores de la salud este mes, una medida que contraviene las normas internacionales de derechos humanos.

La política estadounidense es impopular, incluso entre destacados disidentes que sostienen que se ha atenuado la perspectiva de un cambio político. “Respetamos el derecho de las personas a emigrar”, dijo José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, el mayor grupo disidente de la isla. “Pero como cubanos preocupados por el futuro de nuestra nación, vemos con gran angustia que Cuba se está vaciando”.

Incluso con un cambio en la política, el gobierno estadounidense aún podría seguir admitiendo a un alto número de inmigrantes cubanos que solicitan visas de La Habana, dando prioridad a quienes tienen reclamos legítimos de persecución y los que tienen familiares en Estados Unidos.

La difícil situación de los miles de cubanos que están varados en Costa Rica desde hace varias semanas ha puesto de relieve lo absurdo de la política de Estados Unidos. Esos cubanos, cuyo viaje se inició en Ecuador, quedaron atrapados después de Costa Rica disolvió una red de contrabando, y los funcionarios en Nicaragua, Guatemala y Belice decidieron no permitirles que continuaran su viaje rumbo norte.

Los funcionarios estadounidenses están en un aprieto a la hora de explicar el trato especial para los cubanos, que está en marcado contraste con la forma severa en que, por lo general, Estados Unidos trata a los centroamericanos, entre ellos menores de edad, muchos de los cuales huyen por salvar sus vidas.

Traducción: CaféFuerte

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