El oro que Cuba despreció en Turquía

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Yamile Aldama, en la cima de su carrera a los 39 años.

Yamile Aldama, en la cima de su carrera a los 39 años.

Por Raúl Arce

Olímpicamente ignorada por los medios de prensa cubanos, Yamilé Aldama le dio a Gran Bretaña la medalla de oro que su propio país no logró encontrar durante el XIV Campeonato Mundial de Atletismo bajo techo, el fin de semana en Estambul, Turquía.

Aldama, que este año cumplirá 40, logró 14,82 metros y con ellos el título en la competencia de triple salto. La kazaja Olga Rypakova (14,63) obtuvo plata, la cubana Mabel Gay ganó bronce (14,29) y otra caribeña, Yargeris Savigne, fue el cuarto puesto (14,28).

“Ese hijo pudo haber sido nuestro, llevar mi apellido y parecerse a los dos”, proclamaba hace mucho la melosa letra de un bolero. Y esa medalla, la de Yamilé, pudo haber sido nuestra y llevar el apellido de Cuba, pero las disposiciones migratorias vigentes en la Isla malograron el romance.

Capitana británica

La demostración de Aldama ha llevado al entrenador Charles van Commenee a considerar su nombramiento como capitana de la selección británica a los Juegos Olímpicos de Londres. Profeta en su tierra adoptiva, ninguneada en la propia.

Algo parecido sucedió antes con la espadista Tahimí Chappé, que se fue a vivir a otra geografía y a quien las autoridades en La Habana le impidieron competir por su país; y pasó también con el waterpolista Iván Pérez, que deseaba anotar sus goles en la piscina a favor del equipo de la estrella solitaria -aunque residiera en otro continente- pero recibió una negativa por respuesta.

Así, Yamilé Aldama le recordó al mundo que hay en Cuba una ominosa lista de atletas excomulgados del deporte socialista. Obligados a reproducir el nombre de la saltadora en la relación de campeones, los informativos en la Isla le colgaron entre paréntesis -sin acotación alguna- las siglas GBR, las que identifican en la simbología de los Juegos Olímpicos a su tierra de adopción.

Para la delegación cubana -privada a última hora de la presencia del astro de las vallas Dayron Robles-, la cosecha en la pista y el campo del recinto techado de Estambul fue tan pobre como la que ofrecería un lote infestado de marabú. El bronce de Mabel Gay, allí donde reinó  su compatriota “británica”, les otorgó al grupo el lugar 25 en el medallero, y el undécimo puesto en una tabla que otorga puntos a los finalistas: alcanzaron un cuarto lugar, un quinto y situaron a tres atletas en la séptima posición, con un total de 21 puntos.

Récords mundiales

La lid deparó récords mundiales en recinto cerrado para los dos eventos combinados, pues la ucraniana Natalia Dobrynska ganó el pentalón con 5,013, primera mujer en superar los 5,000 puntos. Además, Ashton Eaton (USA) se adueñó del heptatlón con 6 645 puntos: logró 8.16 metros en salto largo, 2.03 en salto alto y 5.20 con la pértiga; adicionalmente corrió los 60 metros en 6.79 segundos,  las vallas en 7,68, los 1 000 metros en 2:32.77 minutos y envió la bala a 14.56 metros.

Dos latinoamericanos llegaron al trono en la brevísima competencia, el brasileño Mauro Vinicius que se estiró a 8.23 metros en salto largo, y el costarricense Nery Brenes en los 400 metros (45,11 segundos, récord para el evento). Una mujer, la jamaicana Verónica Campbell-Brown, prestigió al Caribe anglófono en 7,01 segundos ganando los 60 metros.

Y si una presunta lesión de Dayron Robles convirtió en humo la saga de sus duelos con el chino Liu Xiang, resultó un estadounidense, Aries Marritt, el verdugo del asiático en los 60 metros con vallas, con crono de 7,44 segundos, por 7,49 de Xiang.

El elenco de las barras y las estrellas arrasó en el podio (10 de oro -récord-, tres de plata y cinco de bronce al cabo de 26 pruebas), pues ningún otro equipo se adueñó de más de dos coronas. Uno de los cetros norteños le correspondió a Bernard Lagat en los 3,000 metros, por delante de los kenianos Augustine Kiprono y Edwin Cheruiyot.

Pero a diferencia de aquello que se ocultó en Cuba, estoy seguro de que la sociedad en Kenya proclamó orgullosa que los tres fondistas que coparon la prueba son kenianos de nacimiento.

Incluido ese Lagat que ahora es monarca y viaja con el pasaporte de la Unión americana.

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