cafefuerte.com

Sáb05182013

Last update02:40:31 PM

Back Usted está aquí: Culturales Noticias culturales Literatura y Artes Plásticas Cuba Política Reflexiones de la Caimana: Reformas y aguas albañales en la Cuba de Raúl I

Reflexiones de la Caimana: Reformas y aguas albañales en la Cuba de Raúl I

El hermano del alquimista. Caricatura de Omar Santana para Café Fuerte

Por Ramón Alejandro*

Cuando me pongo a considerar las grandes dudas que tengo respecto al éxito eventual de los tímidos balbuceos de las muy cacareadas tentativas de reformas de estos comienzos del reinado que el tercer monarca de la dinastía Biranita, Don Raúl I, sucesor del casi embalsamado Don Fifo I, y del ya felizmente occiso y bien despachado Don Fulgencio I, que desde aquel infausto 10 de marzo de 1952 nos aqueja, lamentablemente llego a la conclusión de que, por desgracia, están bien fundadas.

En efecto, al igual que a nuestra Madre Patria España le llevó 200 años asimilar las ideas del Siglo de las Luces gestadas tanto en París como en Londres, a su hija menor, nuestra joven República de Cuba le está costando enormemente la asimilación de la modernidad que nos viene de una fuente demasiado cercana para que podamos modestamente asumirla a causa del inmoderado orgullo y de sobra conocida arrogancia de los cubanos.

La república idealizada

Me refiero tanto a los que han permanecido en la isla sufriendo pasivamente injustificadas necesidades a causa de la estupidez de un gobierno de ilusos incorregibles, como a los malcriados que en Miami gozamos de las libertades y comodidades que nos ha regalado la grande y generosa nación norteamericana a la cual demasiado frecuentemente criticamos, haciendo prueba de sorprendente mezquindad.

Nos olvidamos que si la frágil República que hoy tanto idealizamos -después de haberla criticado tan ferozmente en los años cincuenta- se pudo echar a andar y funcionar durante medio siglo fue gracias a la labor de reconstrucción de las estructuras básicas de nuestra sociedad civil, administración y economía efectuadas durante las dos intervenciones que a causa de nuestro revoltoso temperamento el ejército americano tuvo que hacer en nuestra isla después que nuestra querida Madre Patria la dejara exhausta y arrasada con su inveterada incapacidad de gobernarse, tanto a sí misma como a sus infelices colonias.

Si por desgracia sobreviniera algún accidente que impidiera definitivamente el funcionamiento milagroso del ingenioso sistema de drenaje de aguas albañales del que aún se benefician sus dos millones de habitantes, el cual fue instalado por los americanos a principios del siglo XX en La Habana, tanto los zoqueticos miembros de los CDR habaneros como los seborucos policías palestinos que ocupan la ciudad con su inepta vigilancia, así como el pueblo en general, estarían todos nadando en materias fecales o remando montados sobre un bote por encima de ellas por las bellas calles de nuestra jacarandosa capital.

Miasmas de diputados

Los mismos diputados del Poder Popular se asfixiarían con las miasmas de sus propias deyecciones.

Quizás exclusivamente en el Punto Cero del municipio de Playa hubieran logrado permanecer, como de costumbre suelen hacer en caso de cualquier eventual escache, por encima y a salvo de esta apocalíptica marea.

Tenemos la triste tendencia a alejarnos con resentimiento de aquellos que más realmente admiramos en el fondo de nuestros corazones endurecidos por la envidia, y de acercarnos a aquellos que secretamente despreciamos.

El conservadurismo empecinado que atávicamente arrastramos desde los "tiempos de España" no nos deja asimilar ni los principios elementales de la democracia, ni comprender que en la vida universal todo fluye y el que no cambia se estanca, y que igual que la materia ni se crea ni se destruye sino que toma formas diferentes adaptándose a las cambiantes circunstancias según cada momento, las sociedades y sus diversas formas de gobierno pueden y deben ser mucho más fluidas de lo que es este esclerótico sistema socialista actualmente en vigor, para que el pueblo pudiera acceder a la felicidad a la cual merecería tener el derecho, ese elemental derecho humano del que ahora carece.

Por eso estamos como estamos.

*Reflexiones de la Caimana es una sección de crónicas y testimonios que publica semanalmente el pintor cubano Ramón Alejandro en CaféFuerte.