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Arranca juicio por cancelación de festival de música cubana en Miami

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Juan Formell y los Van Van figuraba entre los grupos invitados al polémico festival  de música cubana en Miami, en abril del 2011.

Juan Formell y los Van Van figuraba entre los grupos invitados al polémico festival de música cubana en Miami, en abril del 2011.

Por Redacción CaféFuerte

La polémica cancelación de un festival de música cubana en Miami hace dos años comenzó a dirimirse este lunes en un tribunal local.

Luego de un largo proceso de aplazamientos y negociaciones infructuosas de las partes en litigio, el caso que enfrenta a dos empresarios cubanoamericanos con el complejo de carreras Homestead Miami Speedway está finalmente ante un tribunal de circuito de Miami-Dade, presidido por la jueza Sarah Zabel.

El juicio comenzó a las 9 a.m. con la selección del jurado en una Corte del downtown de Miami. Al mediodía, unos 20 candidatos habían sido entrevistados como posibles integrantes del jurado.

Una docena de testigos, entre los que figuran funcionarios electos, empresarios y activistas de organizaciones comunitarias, comparecerán para ser interrrogados. Se espera que el juicio se extienda por una semana.

El proceso reabre viejas heridas en sectores de la comunidad exiliada en torno a la presentación de músicos cubanos de la isla en escenarios locales, un hecho cada vez más extendido desde el impulso de la política de intercambios culturales de la administración de Barack Obama.

Daños y perjuicios

La controversia en torno al evento se generó en febrero del 2011, cuando el complejo Homestead Miami Speedway rompió el acuerdo con los organizadores del evento para acogerlo en su sede, alegando que no se les informó previamente de la participación de músicos provenientes de Cuba.

Entre los grupos invitados figuraban Juan Formell y Los Van Van, David Calzado y la Charanga Habanera,  José Luis Cortés y NG La Banda, Elito Revé y su Charangón, el dúo Buena Fe, Gente de Zona, Moneda Dura y el rapero Baby Lores, entre otros.

La cancelación del contrato es objeto de una demanda civil por daños y perjuicios, interpuesta por los organizadores del concierto: las compañías MIA Resorts, propiedad del empresario cubanoamericano Luis Arias, y Fuego Entertainment, del promotor musical Hugo Cancio.

El juicio abre sus puertas luego de un extendido proceso de audiencias y mociones interpuestas por ambas partes, sin que pudiera llegarse a un acuerdo. Las sesiones debieron comenzar el pasado septiembre, pero se pospusieron una y otra vez a petición de los demandados y luego por ajustes en el calendario de la jueza.

Los demandantes están representados por el abogado Paul B. Ranis, de la firma Greenberg & Traurig, y reclaman una compensación de $1 millón por las pérdidas ocasionadas tras la suspensión del evento y el incumplimiento del contrato.

Los abogados de la pista de Homestead buscaron insistentemente que el caso fuera desestimado. El complejo tiene el respaldo de NASCAR, la poderosa asociación de carreras de autos en Estados Unidos.

Los gastos en abogados por ambas partes supera ya los $500,000 dólares, según dijo a CaféFuerte una fuente relacionada con el caso.

El festival estaba programado para el  9 de abril del 2011 con la idea de reunir en el autódromo a unos 30 grupos musicales de Cuba y Estados Unidos, pero la convocatoria incomodó a grupos de exiliados que calificaron la presencia de artistas residentes en isla de “provocación castrista”.

¿Cubano o latinoamericano?

Al calor de encendidas discusiones en la radio y los medios locales, los directivos del autódromo decidieron cancelar el festival, argumentando que MIA Resorts y Fuego Entertainment les ocultaron información sensible a la hora de firmar el contrato.

Los abogados de Homestead Miami Speedway insisten en que el festival les fue presentado al la dirección del complejo como un evento latinoamericano, sin la especificación que incluiría a artistas y grupos de Cuba.

Cancio y Arias niegan haber ocultado información sobre el evento, y presentaron como evidencia documentos y vallas publicitarias aprobadas por los directivos del autódromo.

La demanda argumenta que las dos compañías patrocinadoras del festival perdieron miles de dólares en publicidad y en las cancelaciones de boletos reservados por turistas de Europa y América Latina. El precio de la entrada era de $40 dólares.

En el centro de la controversia está la comisionada de Homestead, Lynda Bell, quien presuntamente influyó sobre los anfitriones para forzar a la cancelación del evento. Bell figura como testigo del juicio.

CaféFuerte conoció que entre las evidencias del caso está una declaración jurada del cubanoamericano Freddy Borrego, asistente de Bell, en la cual consta que la comisionada dijo a los propietarios del autódromo que no veía con mbuenos ojos la celebración del festival allí.

La pista de Homestead es propiedad privada y tiene capacidad para 65,000 espectadores. Bell ha negado públicamente haber ejercido su influencia política para obstaculizar el evento.