Richard Blanco, poesía y cambio en la comunidad cubana

Pinterest
  • Add to favorites
  • Email
  • Print

Richard Blanco lee su poema en el podio de la ceremonia e juramentación presidencial de Barack Obama, el 21 de enero del 2013.

Richard Blanco lee su poema en el podio de la ceremonia e juramentación presidencial de Barack Obama, el 21 de enero del 2013.

La selección del poeta Richard Blanco, prácticamente desconocido en la comunidad cubana de Miami, para leer una de sus creaciones literarias en la ceremonia de juramentación de Barack Obama, ha derivado inevitablemente en consideraciones y análisis sobre el significado político y cultural de su presencia en el acto.

A las 12:20 del mediodía, Blanco subió al podio ubicado en el Capitolio para leer su largo poema “One Today”, en el que evocó sus raíces y exaltó la existencia de Estados Unidos como una nación multicultural.

A continuación, el sacerdote episcopal Luis León, un cubano llegado a Estados Unidos durante el éxodo de la operación Pedro Pan, en 1961, bendijo la ceremonia y terminó sus palabras con un mensaje en español. Fue la tercera ocasión en que León bendice una toma de posesión presidencial.

Dos cubanoamericanos como protagonistas de una ceremonia presidencial en Estados Unidos, ambos intercalando el español en sus intervenciones, es sin dudas un signo poderoso de lo que sus compatriotas han logrado en cinco décadas de exilio en la nación más poderosa del mundo.

Luego se escuchó el himno nacional, interpretado por una de las diosas de la música popular estadounidense: Beyonce. Barack Obama comenzaba su segundo mandato en la Casa Blanca.

El periodista de Time,Tim Padgett, explora las causas y posibles lecturas de esta designación, prolongando incluso su análisis hasta los más recientes cambios promovidos por Raúl Castro en la isla. CaféFuerte publica una versión en español de este sugerente texto.

RICHARD BLANCO, EL POETA DE LA JURAMENTACION DE OBAMA: NO ES EL EXILIO CUBANO DE SU PADRE

Por Tim Padgett*

El título de un poema del libro de Richard Blanco, Buscando el Motel del Golfo, del 2012, es una obra conmovedoramente evocativa de la memoria familiar. Pero su estribillo -”No debe haber nada aquí que no recuerde”- sugiere más de lo que probablemente Blanco pretende ahora que ha sido invitado a leer su poesía en la juramentación del Presidente Obama.

La exaltación repentina pero merecida del gay inmigrante cubanoamericano a la escena nacional es un recordatorio saludable de que, demográficamente, Estados Unidos ya no es hoy el país que recordamos. Y ese es el simbolismo que Obama quiere transmitir, dada la coalición del siglo XXI que lo reeligió.

Pero también es indicativo de lo mucho que la comunidad cubana en Estados Unidos ha cambiado -y cuánto más podría cambiar ahora que el gobierno comunista de Cuba, a partir de esta semana [14 de enero], dejará viajar a los cubanos libremente al extranjero por primera vez en más de medio siglo. Tanto el ascenso de Blanco al estatus de Maya Angelou en este lado del Estrecho de la Florida y la flexibilización del régimen de Castro de sus duras restricciones para viajar en el lado opuesto -incluso, al parecer, para los disidentes- contradice la imagen de un lado y del otro. Esto eventualmente podría ayudar a las relaciones Cuba-EEUU a salir de su atolladero de Guerra Fría y moverse más cerca del siglo XXI. Sería algo grande, pero considere no obstante:

Blanco, de 44 años, no es el exilio cubano de su padre. Fue concebido en Cuba, nacido en España después de que sus padres se deshicieran de la revolución de Fidel Castro y traído a Miami cuando era un bebé. Pero mientras que su trabajo ciertamente rinde tributo a retos y triunfos de su familia emigrada, mira a los conservadores de línea dura, la cohorte de la generación de sus padres -los intransigentes que provocaron el fiasco de Elián González el el 2000, causando un examen de conciencia entre muchos cubanoamericanos-, con una mirada escéptica. Su poema “América”, una reminiscencia de las angustias  de la década de 1970 entre los cubanoamericanos en un Día de Acción de Gracias (¿puerco asado o pavo?), toma un desvío momentáneo pero aleccionador en “… El mercado de Antonio, en la esquina de la Calle 8/ donde los hombres de guayaberas tomaban la palabra/ culpando a Kennedy por todo -’Ese hijo de puta’/ la bilis de café y un residuo de tabaco cubano/ llenando de los pliegues de sus labios arrugados/ aferrándose unos y otros a las mentiras de la riqueza perdida /avergonzados y vacíos como árboles huecos”.

Nueva cara cubanoamericana

Por lo menos en el Día de la Inauguración, Blanco será el rival de más alta talla de conservadores como el senador por Florida Marco Rubio, y mostrará la nueva cara de los cubanoamericanos -lo cual también reflejan las encuestas a pie de urna que mostraron un triunfo de Obama con casi la mitad del voto cubano de Florida en las elecciones de noviembre, algo sin precedentes para un demócrata. Todo eso desmiente la insistencia de La Habana en demostrar que cada cubanoamericano está empeñado en invadir la Bahía de Cochinos, una vez más, una sirena de ataque aéreo que la dictadura de Castro utiliza para mantener un firme control sobre el poder. Si hay más cubanos visitando ahora Estados Unidos bajo las reglas liberalizadas de viajes, verán por sí mismos que la mayoría de los cubanoamericanos y del resto de los estadounidenses no son los fascistas rabiosos imperialistas qud La Habana dice que somos, y tras darse cuenta lo llevarán de vuelta a las calles, viviendas y oficinas de Cuba.

También se dará cuenta de que los ciudadanos homosexuales como Blanco ya no son parias sociales en la sociedad estadounidense o incluso entre los cubanoamericanos -o que al menos no están satanizados como los estaban en el siglo XX en Cuba. En años recientes, los derechos de los homosexuales han mejorado en la isla gracias, en gran medida, a la sobrina de Fidel, Mariela Castro Espín, hija del hermano menor de Fidel y actual presidente cubano, Raúl Castro. Ella ha trabajado para convencer a La Habana de que el desprecio machista contra los gays no es exactamente la más inteligente carta de presentación para un gobierno de izquierda.

Viajes y esperanzas

Pero los visitantes cubanos bien pueden tener su propio efecto en Estados Unidos. Nadie está clamando por una Primavera de Cuba en este momento -los derechos democráticos básicos siguen siendo suprimida en la isla- pero las recientes reformas de Raúl Castro, desde el levantamiento de las restricciones de viaje hasta permitir a los cubanos la compraventa de la propiedad privada, plantea un reto a los cuestionamientos de Estados Unidos. Si La Habana realmente está dispuesta incluso a dejar que los disidentes viajen al extranjero y retornen a Cuba, desplaza nuestra imagen de medio siglo de cubanos desesperados arriesgando sus vidas para escapar en balsas de la isla. La destacada bloguera disidente Yoani Sánchez tuitió esta semana que funcionarios cubanos le dijeron que ella podría viajar -aunque añadió comprensiblemente que ella no va a creerlo hasta que no esté en el avión para salir del país, y luego en uno para regresar.

Los cambios le han movido el piso a la línea más dura de la bancada cubanoamericana en el Capitolio, sobre todo ahora que un demócrata cubanoamericano, Joe García, más moderado en la política hacia Cuba, acaba de ser elegido al Congreso por Miami. Esta semana, de hecho, íderes del caucus cubanoamericano como la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, de Miami, expresaron el temor de que si los cubanos comienzan a viajar a Estados Unidos como cualquier turista extranjero, todas las disposiciones especiales de inmigración para ellos [Ley de Ajuste Cubano] podrían hacerse innecesarios. Su mayor preocupación es que este tipo de normalización a través del Estrecho reforzará la creencia sostenida por la mayoría de los cubanoamericanos, según las encuestas, de que Estados Unidos debería abandonar su fallido embargo comercial contra Cuba, que ya cumple 51 años.

Pero ese tipo de cambio es probablemente un largo camino por recorrer, sobre todo porque las disputas sobre asuntos como el encarcelamiento en Cuba del contratista estadounidense Alan Gross, a quien La Habana acusa de espionaje, están bloqueando el diálogo real en estos momentos. Mientras tanto, está la poesía magnífica de Blanco:

“…Mi padre todavía debe estar vivo, bailando suavamente/ con mi madre en el balcón de corredera de cristal/ en el Motel del Golfo. No hay música, sólo olas/ sosteniendo en el tiempo, una canción que sólo sus mentes escuchan/ diez mil noches de regreso a su vida en Cuba”.

Traducción: CaféFuerte

*Cortesía de Time

Video de la lectura del poema “One Today” en la ceremonia de inaguración presidencial:

Start learning on Udemy today!