Reflexiones de la Caimana: El negro pasado de España

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El eternoi sntagonismo, dibujo de Ramón Alejandro.

El eterno antagonismo, dibujo de Ramón Alejandro.

Por Ramón Alejandro*

Semanas atrás me llegó un mensaje electrónico en el que un anónimo de este siglo XXI describía una España por venir poblada de negros y mulatos cubanos, que convertirían a la triste peninsula, actualmente en plena crisis económica, en un regocijante campo de recreo de alegres mulaticos.

El negro futuro de España se titulaba el email, que circuló en las acostumbradas cadenas en la internet.

Pero la estricta realidad es que lo que ha sido de veras negro es su pasado.

Que del futuro nadie puede saber nada.

Algo de pintura de Landaluze tenía el cuadro descrito, con esa misma mala leche racista que hizo a ese mediocre pintor del siglo XIX crear -muy a pesar suyo- una simpática imagen de los criollos que él odiaba con ibérica saña, digna del infausto canario Valeriano Weyler.

Me gustó la fantasía a pesar de su maldad.

Nuestra gracia natural y feliz idiosincrasia nos hacía transformar sus malas intenciones en algo para mí muy simpático.

Una Península meztizada para su mejor vivir y mayor bien universal.

Lo negro en España no es su futuro -como pretende el anónimo panfletico- sino su pasado inquisitorial y autoritario, su vergonzoso siglo XIX, el perfil de degeneración genética de los consaguíneos casamientos sucesivos de la grotesca dinastía borbónica, con la obscena Isabel Segunda y el marica de su maridito pavoneándose en los salones del Palacio de Oriente vigilados por Sor Patrocinio. A los que se irriten, les recomiendo leer urgentemente a Valle Inclán y a Pérez Galdós.

Corona espúrea ya ridiculizada anteriormente por el habilísimo Goya, quen sin avisarlos, los pintó mostrándonos claramente y sin ninguna ambiguedad su estupidez intrínseca.

Negro es su rey Don Felipe Segundo mandándole a cortar las manos a un obrero de ese morrocoyo bastardo del pesadísimo Escorial digno de la arquitectura estalinista, por estar hambriento y haberse robado un pedazo de pan, mientras Su Majestad se robaba los metales preciosos del Tahuantinsuyo y el Anáhuac con la bendición de la Iglesia Católica, cuyos papas de Roma se devanaban los sesos para decidir si esos indios tenían alma o no, mientras los españoles los sometían a la más cruel esclavitud.

El Rey de España era tremendo ladrón, pero al pobre obrero del Escorial le cortaron las manos por querer comer.

¿Es esa la España que quiere conservar impoluta el autor del panfletico racista que circuló en la internet?

Negra fue la Guerra Civil y la sangrienta dictadura franquista.

¿Olvida este redomado ignorante que esa Alhambra y Generalife que teme ver con tendederas y negritos juguetones está hecha por moros mulatones hace ya muchos siglos?

Parece que prefiere verla llena de turistas americanos obesos y japoneses distraídos mejor que cubanizada.

Ignora el muy tontuelo que España ya tuvo dos dinastías de Soberanos Amos bien prietos venidos de Mali y de Mauritania, los Almohades y los Almorávides.

Tan reyes de España como la prostituta real de Isabel Segunda y otra reina española anterior, cuyo nombre no necesito recordar, con aristocrática verraquera y marido invertido enterrado entre las reinas que yacen en el Escorial de tan jeva que era el socio.

Esas plazas de toros no tienen sitio en el mundo civilizado de hoy en día, que mejor jueguen al béisbol los españoles, como hicimos nosotros desde cuando al fin del siglo XIX nos zafamos de su brutal férula imperial y logramos ser plenamente americanos como nos conviene serlo.

La ríspida gaita y la insípida pandereta no interesan al público moderno mientras que el bongó y la tumbadora enloquecen hoy hasta a los esquimales.

Las armas que siembran la muerte en todo el mundo las fabrican Alemania y Francia, no ninguna nación africana ni caribeña.

A mi humilde parecer ser campeones deportivos mundiales sería un adelanto para los españoles y no un atraso.

Y finalmente, nuestras negras y mulatas pudieran jugar una misión educativa indirecta con las españolas en asuntos de cama. Yo no me he arriesgado a probarlas ni ya a mis años tengo la intención de hacerlo, pero no pierdo de vista la cantidad de “vuelos turísticos” que algunos han bautizado como “vuelos de la leche”, en los que viajan por tongas y burujones maridos e hijos españoles a hacer el amor a Cuba.

Sería una bendición para ellas después de 15 siglos de represión sexual que todavía parecen pesar sobre el presente.

Y Olé tu mare, chiquillo, quienquiera que haya escrito ese infundio que me trataron de endilgar a mí, que siempre he adorado públicamente a la tiñancabia en toda criolla libertad, sin miedos, ni Dios, ni amo.

*Reflexiones de la Caimana es una sección de crónicas y testimonios que publica semanalmente el pintor cubano Ramón Alejandro en CaféFuerte.

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