Yvonne López Arenal: Tenemos que liberarnos de los demonios del Mariel

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Yvonne López Arenal durante una escena de Huevos. Foto: Luis Suárez.

Por Luis Leonel León

La obra teatral Huevos, pieza del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles con montaje de Alberto Sarraín, llega a sus funciones finales en Miami.

Nacida  de uno de los más traumáticos acontecimientos de la sociedad cubana en el siglo XX, el éxodo del Mariel, la obra recrea momentos cruciales que aprovechó el régimen cubano para dividir frenéticamente a los cubanos en dos bandos: los que se fueron y los que se quedaron.

Huevos refleja las secuelas que dejó el acontecimiento en la familia cubana de las dos orillas. Su autor, el cubano Ulises Rodríguez Febles, es residente en la isla, lo cual le imprime un valor adicional al texto.

La pieza se representó primero en La Habana y luego en Miami, donde ha cumplido mes y medio en cartelera con una notable asistencia de público y sesiones de debates con los asistentes, en presencia de su propio autor. Este fin de semana son sus últimas funciones y una de sus actrices, Yvonne López Arenal, fundadora y directora de Akuara Teatro, compartió con CaféFuerte sus experiencias con este montaje de Sarraín.

¿Qué sentiste en la primera lectura de la obra?

Es un texto de fuerte crítica social, política y psicológica, que no nos deja indiferentes, y cada noche provoca reflexiones interesantes. Para mí fue regresar a un momento de nuestra historia muy complejo, un capítulo no cerrado, una herida latente cuya lastimosa vigencia nos remueve. Es muy doloroso ver que muchos acontecimientos que hoy suceden en Cuba, siguen el mismo curso que los horribles hechos del Mariel.

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Micheline Calvert e Yvonne López Arenal en Huevos. Foto: Luis Suárez

El texto está estructurado, en gran medida, por monólogos de los diferentes personajes. ¿Qué significa el tuyo?

Mi personaje representa la ética individual de cada ser humano. Un poco el alter ego del autor, el cubano digno que jamás fue parte del juego, que arriesgó su “bienestar” por sus principios y su humanidad. Vale destacar que el autor vive en la isla y que su comportamiento, lenguaje y pensamientos, intencionalmente representan el dolor y la secuela emocional que ha marcado a los cubanos con sucesos tan traumáticos como el Mariel.

Tres de los actores de la obra, Enrique Moreno, Imaray Ulloa y Liset Jiménez, nacieron después de 1980. Incluso su autor ha dicho tener pocos recuerdos del Mariel. ¿Tú conservas algunos?

Era muy joven, estudiaba en la Escuela de Arte, y no sufrí el rigor de estos hechos de la misma manera que otras personas. Pero inevitablemente me atañe, me duele muchísimo pensar y sentir que tantos cubanos hayan tenido que vivir momentos tan lamentables.

¿Cómo valoras El Mariel en la historia y el corazón de los cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida?

Todos salimos perdiendo. Tanto los que recibieron los ataques, como los que fueron parte de ese linchamiento emocional. Hay una escena que evidencia muy bien que nadie salió ganando: el personaje que organiza los actos de repudio hace una especie de mea culpa, una catarsis donde el “fusilamiento moral” es doble: unos se fueron oliendo a huevos y otros se quedaron rumeando un sentimiento de culpa, evidenciando la descomposición moral de una sociedad manipulada que violó los principios fundamentales de los individuos. Los actos de repudio se siguen cometiendo. Hace poco vimos lo que pasó ante la casa de Antonio Rodiles. Lo que le hacen a las Damas de Blanco, que aparecen al final de nuestra obra como un homenaje. Los actos de repudio fueron y son una agresión a la dignidad humana, más allá de la otredad o la insularidad.

¿Qué aspectos del texto y el montaje consideras esenciales para el público?

Sarraín es el máximo responsable del montaje. Pero siento que la realidad, la memoria y la culpa, son algunos de los detonantes más importantes que marcan la puesta en escena y la vida de los personajes. Pienso que la obra nos da la posibilidad de reflexionar. No alienta el odio entre hermanos, entre cubanos. Creo que sin panfletos la culpa cae donde corresponde.

¿Por qué te interesa tanto invitar a las distintas generaciones de exiliados cubanos a ver esta obra?

Hay que liberarse de los demonios del Mariel, sanar por nuestro propio bien, entender el cómo y el por qué. Los cubanos debemos conocer nuestra historia, saber qué ha pasado con nuestra gente.

¿Cómo ha reaccionado el público?

Muchos hacen catarsis y liberan sentimientos congelados. Otros se sorprenden y comienzan a entender esa parte tan sensible de la historia de Cuba. Este domingo tendremos la visita especial de unas Damas de Blanco, que han querido ir a ver la puesta, y a quien también nos honra homenajear. Después que termine la función vamos a abrir una charla con ellas y el público que desee quedarse. Es una obra que hemos hecho con mucho amor para los cubanos.

¿Cuáles serán los próximos montajes de Akuara?

El 2014 será un año importante. Bicentenario de Gertrudis Gómez de Avellaneda y centenario de Carlos Felipe, y los celebraremos con obras. Muy pronto también estrenaremos La Ronda, dirigida por la primera actriz Ana Viñas, una leyenda del teatro cubano. Continuamos enfocados en la línea del teatro infantil, próximamente con un proyecto de Miriam Bermúdez. Y hay un proyecto muy importante de Matías Montes Huidobro bajo la dirección de Orlando Jiménez Leal, donde se mezclarán teatro y cine. Esta puesta en escena tendrá detalles que van a seducir a mucha gente.

Huevos se presenta en sus últimas funciones este sábado 21 a las 8:30 p.m. y el domingo 22 a las 6 p.m.en el Teatro Akuara, situado en el 4599 SW 75 Ave, Miami. Las entradas pueden reservarse en el (786) 853-1283. Los boletos están a la venta una hora antes que comience la función en la entrada del teatro.

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