Los 80 de Ramón Calzadilla: La larga vida de una hermosa voz

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El barítono Ramón Calzadilla en sus años gloriosos con el Teatro Lírico de Cuba.

Por Pedro García Albela

Ahora mismo, cuando aún quedan ecos de bienvenida al nuevo año, el barítono cubano Ramón Calzadilla está cumpliendo 80 años -nació en La Habana el 8 de enero de 1934-,  casi 60 de los cuales ha dedicado al arte: una carrera larga y de brillantes logros como cantante, maestro y escritor de libros de teoría y métodos para el aprendizaje y la enseñanza del canto.

Su primera presentación profesional ocurrió en la ciudad de Camagüey en 1955, cantando el papel de Sharpless de la ópera Madame Butterfly, de Puccini. Tenía entonces sólo 21 años; pero luego se supo que el público asistente a la función quedó muy impresionado tanto por su voz como por su elegante figura y su buen desempeño escénico.

Sus notables progresos junto a maestros como Arturo Bovi y su esposa la mezzosoprano Tina Farelli, ambos italianos, la contralto ucraniana María Pissariewskaya y el director y compositor austriaco Paul Csonka, todos radicados en Cuba, propiciaron que se le otorgara una beca para perfeccionar su técnica en Italia, la meca de la ópera: en la Academia Santa Cecilia de Roma y en la Chigiana de Siena, y luego en Rumanía.

En menos de tres años, Calzadilla ganó los primeros premios de cuatro importantes concursos de canto en Italia y Francia, entre ellos el que lleva el nombre del célebre tenor Beniamino Gigli, el más reconocido sucesor del gran Enrico Caruso.

Barítono de talla universal

Dotado por la naturaleza de una voz potente y de color oscuro, ideal para la cuerda de barítono dramático, la cautivante belleza de su timbre y la técnica impecable por él adquirida le sirvieron, sin embargo, para alternar personajes operísticos fuertes como el Scarpia de Tosca, de Puccini, o el príncipe Igor de la ópera homónima de Borodin, con otros de acento mucho más lírico, tales los de la mayoría que encarnó en óperas belcantistas, zarzuelas y operetas; e igualmente, para asumir un extenso repertorio de canciones de concierto, con énfasis en lo cubano, pero extendido a lo clásico y universal.

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Foto de Calzadilla en Bogotá, Colombia.

Habiendo escuchado ópera y escrito sobre ella durante muchos años, creo poder afirmar que en aquellos momentos de sus grandes triunfos europeos Ramón Calzadilla estuvo a la par de los mejores barítonos del mundo, no muy lejos de una pléyade conformada por estrellas de primera magnitud como Warren, Mc Neal, Merrill, Gobbi, Protti o Bastianini, en una época verdaderamente pródiga en voces excepcionales.

En Cuba se estaba produciendo entonces un movimiento de recuperación de pasadas glorias líricas, que generó la fundación, en 1962, del Teatro Lírico Nacional, y exitosas temporadas de ópera y zarzuela en varias salas importantes de La Habana, y también en otras provincias del país. Calzadilla retorna vencedor, pero sencillamente a aportar esa experiencia; a cantar, a transmitir desde temprano sus ya sólidos conocimientos, mientras continuaba cultivando con igual pasión su “violín de Ingres”: la búsqueda, recolección y clasificación de mariposas y caracoles, campo en el que llegó  a hacer más de un descubrimiento.

Transcurrió así una nueva etapa en su vida artística, prolongada y muy fecunda, al cabo de la cual había encarnado personajes principales de una decena de óperas, de populares zarzuelas -cubanas y españolas- y operetas, además de ofrecer incontables recitales, y todo ello no sólo en Cuba, sino en más de otros 30 países de cuatro continentes.

Invitado a impartir durante un mes un taller en Bogotá, Colombia, viaja a ese país en 1991; pero, entusiasmado por el reto de sembrar-y luego cosechar- en una tierra casi virgen para este arte hermoso y exigente; reclamado además por quienes ya lo empezaban a considerar el maestro ideal, va prolongando su estadía, que hasta hoy dura, pero sin olvidar a su país ni desenraizarse de él. Y desde allí, como el fuego alentado por un viento favorable y constante, irradia su sabiduría a otras partes de América Latina: México, Perú, Chile, Brasil…

Felicitemos hoy al gran barítono cubano Ramón Calzadilla, por sus 80 fructíferos años, y por el honor que ha dado y continúa dando a Cuba.

Ramón Calzadilla  y Rosita Fornés  de 1982:

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  • Humberto Herrera Carles

    Dios lo bendiga, 80 años. Que viva MUCHOS mas.

    Ahora, despues que no digan nuestros enemigos que la robolucion no ha hecho nada por los cubanos. El que no puedan comer al final nos ayuda a ser el pueblo mas longevo de Latinoamerica.