Oficial de inteligencia cubana tras la pista de opositores en Venezuela

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Fuerte Tiuna, la base de operaciones del agente Noel en Caracas.

Fuerte Tiuna, la base de operaciones del agente Noel en Caracas.

Por Uberto Mario*

La inteligencia cubana tiene un nuevo frente abierto en Venezuela para monitorear a los “enemigos de la Revolución Bolivariana”.

Desde el 1ro de junio viajó a territorio venezolano el agente “Noel” de la Seguridad del Estado cubana, enviado con 200 cadetes egresados de la Escuela “Eliseo Reyes, Capitán San Luis” del Ministerio del Interior (MININT), en La Habana.

“Noel” no es otro que el Coronel Nelson Domínguez Morera, jefe del Organismo de Divulgación del MININT, con larga experiencia en las labores de inteligencia. Amigo cercano del Comandante Manuel Piñeiro “Barba Roja”, “Noel” fue el oficial que atendió el caso del agente “Nerón”, Nicolás Alberto Sirgado Ros, quien trabajó infiltrado en la CIA por más de una década.

La nueva tarea de “Noel” es monitorear “de cerquita” cada paso de los venezolanos marcados como importantes opositores del regimen de Nicolás Maduro, y sus subalternos están ya en acción en las calles venezolanas.

Objetivos de atención

Los objetivos de atención son la telefonía celular, el chequeo bancario, el rastreo a la información, la labor profiláctica personal, el soporte a la información digitalizada (seguimiento), el monitoreo a propiedades y el hackeo a cuentas de internet.

¿Dónde están y cómo actúan? Dondequiera se encuentren oficinas de agencias de viaje, bibliotecas públicas, centros públicos de internet (cibercafés), sedes de alcaldías y gobernaciones oficialistas, y oficinas de asesoría en materia de educación, ciencia y deportes. Ahí pudieran estar estos jóvenes adiestrados, cubanos y venezolanos, con formación de dos años en La Habana, listos para rastrear al “enemigo” de manera encubierta.

A “Noel” no lo conseguirán ni verán nunca, pues vive dentro de Fuerte Tiuna, se viste de civil y de manera intermitente se mueve entre Caracas, la Orchila, Isla Margarita y Aragua, siempre con identidad falsa, al igual que sus 200 soldados en misión.

La comitiva de “Noel” llega a Venezuela en momentos precisos, después del escándalo del periodista Mario Silva, el siniestro presentador de “La Hojilla”; el destape de Raciel   García Ceballos, el agente “Segundo”, denunciado públicamente como responsable de diseñar, estructurar y maniobrar el fraude electoral del 14 de abril; y otras irregularidades que el propio ministro venezolano del Interior, Miguel Rodríguez Torres,  no ha podido controlar.

No es de extrañar la reciente revelación del audio de la diputada opositora María Corina Machado ni que en el futuro salgan más videos y grabaciones, pues los hombres desplegados desde junio en Caracas son los mejores que tiene actualmente para este tipo de acciones operativas el Departamento 11 del MININT.

Aprovechar la tragedia

Pero esta historia no comenzó ahora.

Cuando llegué a Venezuela por primera vez, a finales de 1999, no imaginé la magnitud de la penetración cubana que se cernía sobre ese país, ni de la forma en que se ha ido adueñando en régimen de La Habana, palmo a palmo, de la situación venezolana.

Después de la tragedia del estado de Vargas, en diciembre de 1999, Fidel Castro tuvo ante sí un pretexto perfecto que supo aprovechar magistralmente para intervenir en los asuntos internos de Venezuela. Así, los amigos venezolanos fueron cayendo en las redes de la inteligencia cubana a velocidad increíble.

A comienzos del 2000, tras el paso el temporal y los dramáticos deslaves ocurridos en Vargas, aparecieron las primeras brigadas cubanas, que fueron ubicadas de manera “experimental” en estados como Apure, Zulia,Táchira, Aragua, Vargas y Valencia. A la vez, los que nos encargábamos entonces de reportar para radio y televisión desde suelo venezolano, también comenzamos a laborar allí como agentes de inteligencia.

En mi caso, tuve que apelar al seudónimo de “Marcos” para comenzar la labor profiláctica  a nivel popular, la que abarcó desde investigaciones secretas a futuros cuadors de la revolución chavista, hasta el adoctrinamiento y la captación de jóvenes para estudiar Medicina, Deportes e Inteligencia en La Habana.

Fueron los años de volver a vincular mi trabajo como reportero con el de oficial de inteligencia.

Informando desde Maiquetía

Para esta última función comencé a vincularme con la oficina secreta del quinto piso en la torre administrativa del Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar”, en Maiquetía, y desde donde se realizarían los monitoreos a las llamadas telefónicas que cada 15 días, los sábados, realizaban desde un lugar cercano nuestros colaboradores cubanos en Venezuela.

Era una asignatura que yo aprendí de memoria. En aquel momento no se trataba de otra cosa que no fuera escuchar y descubrir si cooperantes cubanos pretendían huir a Estados Unidos o se mantenían en comunicación con sus familiares en el “Norte”.

Pero esa tarea la cumplí por poco tiempo. Como yo pretendía escapar desde entonces, no me presté a delatar a mis compatriotas y gracias a mi “ineficiancia” logré que me trasladaran de misión, y fui intercambiado al grupo de adoctrinamiento.

¿Qué sucedió entonces? Fui designado a la captación de jóvenes para ser formados en La Habana. Para esa fecha ya el ICRT apenas me utilizaba como reportero, más bien como asesor en el canal del Estado venezolano y las emisoras chavistas, pues el mando del Departamento 11 le había pedido al organismo que me diera tiempo para poder dedicarme a las labores de “acercamiento” a los venezolanos.

Marcos encuentra a Adolfo

Cumpliendo esa tarea estratégica, fue que comencé a contactar frecuentemente y conocer oficiales de la inteligencia cubana, quienes me entrenaron en La Habana o coincidimos en alguna que otra misión fuera de Cuba, no en Venezuela. Me correspondió entonces “atender” a la brigada médica cubana, una fuerza quedía tras día se incrementaba en Venezuela, y darle seguimiento a cada médico, monitorear su labor, y vincularme con familias venezolanas partidarias o no del gobierno de Hugo Chávez.

En marzo del 2000, después de cubrir como reportero mi primera Vuelta Ciclística al Táchira, conocí al Mayor de la inteligencia cubana, Heberto Rodríguez “Adolfo”, quien en ese momento se dedicaba al rastreo de los gobernadores chavistas, por cierto, escasos para esa fecha.

Comenzamos juntos la misión de “limpiar” al personal que trabajaba en cada gobernación chavista e informar a nuestro jefe en Caracas, el coronel Tomás Rodríguez (Simón), cada paso de esos funcionarios dentro del país. Para lograr el éxito nos apoyábamos en los PC (personal de confianza), a quienes íbamos formando y captando dentro de los propios brigadistas cubanos.

Gracias a esa labor, la presidencia de la República podía saber quiénes le eran fieles a su gestión y quiénes pretendían traicionarla.

Pasaron meses y años, y era clara la injerencia cubana en los asuntos internos de Venezuela. (Muchas de estas acciones las grabé y archivé para denunciarlas una vez que saliera al exilio, labor que he tratado de cumplir, de hecho, durante la última década).

De obligatorio cumplimiento

A mediados del 2000, colateralmente a esta misión, comencé la faena de adoctrinar a los periodistas chavistas en Venezolana de Televisión, Radio Nacional de Venezuela y YVKE Mundial, impartiendo conferencias -cada viernes- sobre los logros de la revolución cubana. La asistencia era obligatoria para cada colega de esas entidades noticiosas.

Fue durante esa etapa de tres años y medio cuando pude comprobar que los venezolanos captados eran enviados a formarse como agentes de la inteligencia venezolana al Instituto Superior del MININT de La Habana, donde funciona una facultad para jóvenes latinoamericanos izquierdistas desde el 2007.

Para esos cursos o entrenamientos trabajé con funcionarios de ministerios, trabajadores de alcaldías y jóvenes pobres que siempre vieron en Chávez a su líder indiscutible.

Ha pasado el tiempo y Venezuela está hoy más acorralada por la penetración cubana. La misión asignada al agente “Noel” y sus subordinados es una de las tantas misiones de inteligencia que están por desembarcar en la Patria de Bolívar.

*Periodista radial y ex agente de la inteligencia cubana  bajo el alias de “Marcos”. Fue captado por el MiNINT en febrero de 1987, labor que desarrolló hasta su deserción en Venezuela en el 2003. Actualmente reside en Miami.

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