Cardenal Ortega bendice al Cristo de La Habana

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Imagen del Cristo de La Habana durante las obras de restauración.

Imagen del Cristo de La Habana durante las obras de restauración.

Por Redacción CaféFuerte

La famosa escultura del Cristo de La Habana fue reabierta este miércoles al público en una ceremonia que contó con la presencia y la bendición del Cardenal Jaime Ortega Alamino.

La reapertura de la monumental obra -ubicada en la Colina de Casablanca- tuvo lugar esta mañana tras concluir las labores de restauración y limpieza de la figura de mármol, realizada por la escultora cubana Jilma Madera (1915-2000).

El Cardenal Ortega, arzobispo de de La Habana, fue recibido en la explanada del monumento por el coronel Henry Pérez Martínez, director del Complejo Museos Histórico-Militares, quien lo invitó a bendecir la obras de restauración.

“Es como la nueva presencia de Cristo Jesús aquí, ahora, en su imagen para esta Habana nuestra, de esta época en que nos toca vivir. En otro siglo ya y con un camino que se renueva en nuestra patria cada vez más en muchos sentidos, en lo económico, pero también en otros órdenes, en este orden mismo de la presencia de la fe religiosa en la cultura del pueblo, en su vida cotidiana, en sus expresiones culturales”, dijo Ortega.

La escultura de 20 metros de altura, muestra a un Cristo de cuerpo entero, con una leve sonrisa, vestido con una larga toga que deja ver sus pies calzados de sandalias. La imagen preside la entrada a la bahía habanera y es considerado un símbolo de la ciudad, con gran afluencia de visitantes y turistas.

Mármol de Carrara

Por el lugar elevado donde se ubica parece de mayor altura. El Cristo de Río de Janeiro, el más conocido de América Latina, lo supera en 12 metros.

La restauración -inicialmente concebida para dos o tres meses- fue planificada para subsanar daños en un brazo y la cabeza de la escultura, afectada por dos rayos.

Decenas de personas se congregaron en el lugar, donde jóvenes de la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch, dirigida por Hugo Oslé, interpretaron composiciones como Panis Angelicus, de César Franck, y Oda a la alegría, de Beethoven.

Asistieron al acto Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural; monseñor Bruno Musaró, nuncio apostólico en Cuba; monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana; así como los monseñores Carlos Manuel de Céspedes, Ramón Suárez Polcari y Rodolfo Loiz, vicarios episcopales de La Habana.

Esculpida en mármol de Carrara, Italia, la obra está compuesta por 67 partes y pesa 320 toneladas. Durante su realización fue bendecida por el Papa Pío XII.

Aunque el monumento tardó dos años en completarse, fue montado en pocos días en La Habana y se inauguró el 25 de diciembre de 1958, apenas seis días antes del triunfo revolucionario de Fidel Castro.

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL CARDENAL JAIME ORTEGA ALAMINO EN EL ACTO DE BENDICION DE LA IMAGEN DEL CRISTO DE LA HABANA, 3 DE ENERO DEL 2013.

En verdad, queridos hermanos y hermanas, tenemos motivos para alegrarnos en este día ya que vamos a bendecir a Dios con ocasión de esta nueva imagen de nuestro señor Jesucristo. Nueva porque su renovación tiene realmente un sentido doble: ha sido renovada en cuanto a su estructura marmórea, interna, de acero, y ha sido renovada en cuanto a su presencia en medio de la ciudad de La Habana, a la entrada de nuestra Bahía.

Creo que podemos llamar nueva a esta escultura, porque nuevo es el momento de la historia en el que se reabre, muy distinto de aquel en que se erigió y se puso en este lugar. Hoy es ya la estatua que su autora quería para recordar. Efectivamente, los cristianos no adoramos las imágenes, adoramos a Dios, solamente a Dios. Y Dios es invisible por naturaleza, pero la imagen nos recuerda a Aquel a quien adoramos, a Cristo el Señor. Muy bien lo dijo la autora de esta obra: la imagen no era para adorar, sino para recordar… Pero, ¿qué recuerdo? El de Cristo. ¡Y pensar que ahora, después de tantos y tantos años, de nuevo aparece y aparecerá cada vez más iluminado en la noches! Su presencia siempre durante el día, el Cristo de La Habana, símbolo de la ciudad, y al mismo tiempo, recordado como el hijo de Dios Salvador por tantos creyentes; por tantos cristianos, católicos y no católicos, que miran en Él la imagen de Aquel que vino a salvarnos, que vino a traernos una doctrina de amor, de comprensión, de paz, de fraternidad, de servicio al prójimo, de entrega de nosotros al bien de los demás.

Es como la nueva presencia de Cristo Jesús aquí, ahora, en su imagen para esta Habana nuestra, de esta época en que nos toca vivir. En otro siglo ya y con un camino que se renueva en nuestra patria cada vez más en muchos sentidos, en lo económico, pero también en otros órdenes, en este orden mismo de la presencia de la fe religiosa en la cultura del pueblo, en su vida cotidiana, en sus expresiones culturales. Es algo realmente tan novedoso y tan necesario que yo me atreví a decir que es la inauguración de una nueva imagen, porque significa un nuevo tiempo, una nueva época. Hace poco decían que si el mundo se acababa, que si el calendario Maya…, después salimos del atolladero diciendo: “No; comenzó una nueva era”. Bien, una nueva era cósmica por los astros. Nosotros no nos guiamos por los astros, la era nueva de la humanidad comenzó hace 2012 años, cuando vino Jesucristo. Ahí comenzaron, como dice el Evangelio, los tiempos finales, porque a partir de estos se inauguró un tiempo nuevo en la humanidad, que irá hasta el fin del mundo, quizás millones de años, quizás menos, nadie sabe. El mismo Jesús, cuando le preguntaron: “pero maestro ¿cuándo será eso?”, respondió: “eso solo lo sabe el Padre”.

No esperamos finales del mundo, esperamos la construcción de un mundo mejor. El trabajo de todos para hacer que la humanidad sea, redundantemente, más humana. Es eso lo que quiere el cristianismo, y es eso lo que significa este Cristo que mira a La Habana, tan bella desde aquí, tan hermosa en esta mañana caliente de enero en que el sol la ilumina y nos calienta también a nosotros. Vamos, con verdadero espíritu de agradecimiento al Señor en este inicio del año 2013, a bendecir esta imagen de Cristo.

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