Periodista arrestado se declara en huelga de hambre

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Calixto Ramón Martínez, el primer periodista en denunciar el cólera en Cuba, se declaró en huelga de hambre

Calixto Ramón Martínez, el primer periodista en denunciar el cólera en Cuba, se declaró en huelga de hambre

Por Roberto de Jesús Guerra Pérez*

LA HABANA.- El periodista independiente Calixto Ramón Martínez Arias, arrestado después de reportar los primeros casos de cólera en Cuba, se declaró en huelga de hambre para protestar por las pésimas condiciones carcelarias.

Martínez Arias, corresponsal del Centro de Información Hablemos Press, fue detenido el 16 de septiembre. Lo trasladaron el 10 de noviembre desde la cárcel Valle Grande hacia el Combinado del Este, ambas prisiones situadas en municipios de La Habana.

El periodista de 43 años, primero en informar sobre la epidemia de cólera en Cuba a fines de junio, enfrenta cargos de “desacato” a la figura de Fidel Castro.

De ser hallado culpable podría pasar entre uno y tres años en la cárcel.

En una conversación telefónica el miércoles, Martínez Arias describió por qué se ha declarado en huelga de hambre. A continuación, la transcripción de sus declaraciones:

“Les habla Calixto Ramón Martínez Arias, recluido en la prisión Combinado del Este, piso tercero sur, compañía 3309. Me encuentro aquí desde el sábado día 10, y me abstengo a alimentarme, debido a que se me quitó toda la ropa de civil que yo traje, y se me había prohibido la comunicación telefónica.

Quiero decir que las condiciones de vida en esta prisión son totalmente pésimas, debe ser declarada inhabitable. Denuncio ante las organizaciones internacionales que velan por el respeto a los Derechos Humanos,  que visiten esta prisión, que hagan hincapié en visitar esta prisión, debido a las pésimas condiciones, y que el gobierno cubano se llene de dignidad y declare esta prisión inhabitable.

Debo declarar el estado de hacinamiento que se está viviendo en esta prisión, pues en un espacio de 13 a 14 metros de largo por 6 de ancho conviven unos 36 reos.

El primer día que llegué aquí, tuve que dormir en el piso, por la sobrepoblación penal que hay. Un oficial me explicó que yo no era el único que dormía en el piso, porque en casi todas las compañías habían 1 o 2 reos, durmiendo en el piso.

En estas compañías, los presos han tenido que ingeniárselas porque la construcción es de losa doble T de fabricación rusa y tiene filtraciones. Los reos han tenido que colocar nylon tipo canal que desemboque en el baño para que el agua que gotee no caiga encima de su cama.

Son también pésimas las condiciones sanitarias, pues en este espacio de 13 o 14 metros de largo por 6 de ancho hay que contar que está el baño, que no tienen taza sanitaria, son dos  turcos [huecos], uno para orinar y el otro para defecar y un lavamanos doble.

Se vive en una estrechez. Es una aglomeración de presos, en un espacio muy pequeño y reducido; además del mal estado, la mala higiene y el mal aspecto con que se vive en estas pequeñas compañías.

En este momento ya tengo cama, dormí dos días en el piso y esta mañana me cedieron una cama. El primer día, como cosa de privilegio quisieron bajarme a mí para un piso que tenía una cama pero simplemente a dormir y por la mañana tenía que subir para la compañía donde pertenecía, a estar tirado en el piso, yo me negué rotunamente, no quiero privilegios sobre mi persona. Ahora me niego a comer, estoy reclamando que se me suba la ropa de civil para aquí arriba, pues en ropa de preso no salgo a ningún lado.

Hasta que no me entreguen la ropa, no como. Me habían prohibido el teléfono, yo oí cuando el oficial de la Seguridad del Estado le  dijo a los de la prisión que yo tenía que estar distante del teléfono en todo momento. Pero hoy me colé entre los reos, y logré venir acá”.

*Director de la agencia de prensa independiente Hablemos Press

Video con el audio:


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