Activista afirma que los espías cubanos son también héroes de Estados Unidos

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Sandra Levinson (al centro) en la ceremonia de entrega del Premio Mandela en la sede del ICAP en La Habana, junto a los espías René González y Fernando González. Foto: Roberto Ruiz.

Por Miguel Fernández Díaz

La Fundación Geller de Filadelfia concedió su novísimo premio Nelson Mandela a los cinco espías de la Red Avispa que no colaboraron con la fiscalía estadounidense para rebajar sus sentencias de prisión.

Sandra Levinson, directora ejecutiva del Centro de Estudios Cubanos de Nueva York, entregó el premio este miércoles a los espías René y Fernando González -ambos ya en libertad- y a familiares de los tres aún encarcelados, en una ceremonia efectuada en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en La Habana.

Levinson presentó el premio con una afirmación de temerario trascendentalismo: “Los Cinco no son solo los héroes de Cuba, sino también de Estados Unidos”.

De acuerdo con la activista, los agentes cubanos son los primeros en ser reconocidos con el Premio Mandela, que fue instituido “para reconocer a quienes mejor representen y honren el legado del líder sudafricano”.

¿Libres para Navidad?

En el acto, el espía Fernando González, nombrado semanas atrás como vicepresidente del ICAP, anunció que el monto del premio va a ser entregado al Comité Internacional de los Cinco para continuar la campaña internacional por el regreso de los tres compatriotas aún prisioneros: los oficiales Gerardo Hernández, jefe de la red de espionaje, y  Ramón Labañino, y el agente Antonio Guerrero.

El Comité Internacional inmediatamente replicó que si los tres agentes presos no están de regreso en Cuba con sus familias para Navidad y Año Nuevo, el dinero se usará para para preparar una nueva jornada de solidaridad en Washington, el año entrante. No se precisó el monto del galardón entregado.

El premio se publicita en La Habana coincidiendo con una nueva iniciativa para exaltar el caso de los espías en Miami mediante la organización de una muestra de acuarelas de Guerrero, fijada para inaugurarse el próximo sábado en una galería del Pequeño Haiti. Entre los promotores de la velada está el periodista Max Lesnik, quien con su Alianza Martiana intentó colgar una valla propagandística por la libertad de los espías en Miami en el 2012; y Tom Baumann, del Partido Socialista de los Trabajadores de Estados Unidos, organización que tiene como patrocinadora a Levinson desde finales de los años 60.

Un hogar en La Habana

Por esa época Levinson editaba Ramparts Magazine y andaba enfrascada en la creación de un fondo para la defensa legal de los militantes de las Panteras Negras. Y así, en 1972 surgió en Nueva York el Centro de Estudios Cubanos, que organizó la Conferencia Nacional sobre Cuba, del 2 al 4 de noviembre de 1979, con la presencia del congresista Ron Dellums (Partido Socialista Puertorriqueño), líderes sindicales y numerosos académicos. El gobierno de Cuba envió 15 participantes, entre ellos el jefe de su Oficina de Intereses en Washington, Ramón Sánchez-Parodi Montoto.

El Centro de Estudios Cubanos habilitó en aquel entonces una oficina para el diplomático Julián Enrique Torres Rizo, funcionario del Departamento América identificado desde 1977 por el columnista Jack Anderson como jefe de operaciones de inteligencia en Estados Unidos. Torres Rizo atendía la Brigada Venceremos por la Dirección General de Inteligencia (DGI) como primer secretario de la misión cubana ante Naciones Unidas y en 1978 formalizó matrimonio con Gail Reed, miembro de número del Centro de Estudios Cubanos. Al filo de la invasión americana a Granada, en 1983, era el embajador de Cuba en esa isla caribeña y se dice que fue expulsado del MINREX por cobardía. Reed se divorció enseguida.

Levinson es veterana de la Brigada Venceremos y su larga trayectoria como activista pro Castro levantó sospechas en la DGI, según el capitán Jesús Pérez Méndez, quien desertó en 1983 y aseveró de paso que el Centro de Estudios Cubanos estaba controlado por el ICAP.

Es por eso comprensible que Levinson entregue el Premio Mandela en la sede del ICAP, que es como su propio hogar en el Vedado habanero.

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