Matando hipopótamos: un triste episodio en el zoológico de Santiago de Cuba

Hipopotamo01-display

El hipopótamo durante el proceso de sedación en el Zoológico de Boyeros, en La Habana.

Por Fabián Flores

LA HABANA.- Una extraña y triste historia circula por estos días entre los amantes de los animales, los cubanos de vocación ambientalista y la limitada blogosfera dentro de la isla: la muerte a tiros de un joven hipopótamo, escapado del zoológico de Santiago de Cuba.

El animal fue ultimado a balazos en la zona del río San Juan. en las cercanías del parque zoológico santiaguero, el pasado 27 de junio. Había logrado escapar de la instalación y “tuvo que ser sacrificado ante la agresividad manifiesta”, según un reporte de la prensa local.

“El hipopótamo (…) asumió una actitud muy agresiva que podía poner en riesgo vidas humanas, y no quedó otra alternativa que sacrificarlo”, insistió el artículo,

El ejemplar de tres años y 1,400 kilogramos de peso, acababa de ser traslasdado de llamada Pradera Africana, en el zoológico de Boyeros, en La Habana, a petición de la entidad santiaguera. Su traslado fue ampliamente publicitado en el diario oficial Granma mediante un extenso reportaje titulado “Durmiendo hipopótamos“, por tratarse de la primera vez que especialistas cubanos empleaban la técnica de sedación con dardos tranquilizantes.

Ultimado por la metralla

Un día después de la publicación del reportaje, el animal se escapó y fue ultimado, según versiones de personas cercanas al incidente, con disparos de fusil AK-47. vaciándole varios  peines de 30 balas.

“Por un momento se hicieron todas las operaciones para tratar de conservar la vida del animal, incluida la movilización de personal alistado con esa finalidad”, de acuerdo con el relato publicado por Miguel Gaínza Chacón.

La administración del Parque Zoológico de Santiago de Cuba, “confirmó la necesidad de poner fin a la existencia del animal”, agregó el artículo.

Pero en el blog En el Colimador, un forista anónimo opinó:”No se agotaron los medios para su captura, simplemente haciendo uso del título ‘Durmiendo Hipopótamos’ fue el resultado final luego de ser masacrado por proyectiles de varias AKM 47″.

Lo cierto es que el hecho ha movilizado con duras críticas las opiniones de periodistas y blogueros en las redes sociales. Una fuente vinculada al zoológico de Santiago de Cuba admitió que han llovido desde entonces las opiniones de inconformidad por lo sucedido y que la dirección consideró investigar exhaustivamente el caso.

Sin razones para matarlo

“No entiendo qué pasó con el hipopótamo. En tres párrafos se repite la letanía de que había que matarlo, y sigo sin entender por qué había que matarlo. Está tan mal contada esta historia que no pienso sino en que lo asesinaron. Estoy dispuesta a que me convenzan de lo contrario, pero dudo que alguien pueda”, escribió la profesora y periodista Milena Recio en su página de Facebook.

Sandra Álvarez, sicóloga, bloguera y participante del sitio Global Voices, consideró que es momento para iniciar una movida en contra de la existencia de los zoológicos en Cuba.

“Si no intentasen tener a animales como búcaros, no hubiera surgido la necesidad de sacrificarlo porque era agresivo. Me da vergüenza ajena, la verdad”, dijo Alvarez, autora del blog Negra Cubana Tenía que Ser.

Roberto Suárez, participante en el foro del diario Sierra Maestra, se manifestó en términos más radicales: “Que pongan a disposición de los tribunales a los responsables…”

Los hipopótamos en cautiverio suelen vivir de 25 a 30 años, mucho tiempo más que el que sobreviven en estado salvaje.

Desplazado por la manada

En el caso del animal ultimado a balazos, mostraba numerosas cicatrices y heridas en la piel como resultado del rigor y la agresividad que sufren los hipopótamos machos al ser desplazados de la manada.

Entre 2012 y 2013, Cuba recibió una donación de 135 animales salvajes, procedentes de Namibia, pero en el lote no figuraron hipopótamos. Los animales que viajaron en las operaciones Arca de Noe I y Arca de Noe II fueron destinados al Zoológico Nacional de Boyeros, que ocupa un área de 342 hectáreas al sur de La Habana.

El gobierno de Namibia argumentó entonces que los animales fueron donados a Cuba en agradecimiento por el apoyo que dio a su lucha por la independencia contra la ocupación sudafricana en los años 1970 y 1980, y aseguró que el traslado cumplió las normas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas.

En esa ocasión la Sociedad Sudafricana de Prevención contra la Crueldad contra los Animales (NSPCA) lamentó que se capturen animales en libertad para condenarlos al cautiverio.

El más conocido zoológico cubano, ubicado en la barriada habanera de Nuevo Vedado, se encuentra actualmente en un proceso de remodelación.